Se muestran los artículos pertenecientes a Abril de 2008.
No somos nadie

Intento no volver a pensar en que un día quise ser escritor. Sí suelo recordarme sentado en el patio de El Escorial con una máquina de escribir que le pedí prestada a mi tía. Tarde de verano fumando a escondidas, tecleando y tecleando hasta terminar una historia en horitas. Luego la olvidaba.
Es como masturbarse. Pasas un rato haciendo algo, hasta que termina y lo olvidas, pues no puedes retomarlo nada más quedar satisfecho. Sólo otro día, cuando te vuelve funcionar la imaginación, que a saber cuándo, te sientas a exprimir otras teclas.
Me fascina el siglo XXI. Con un blog, cualquiera puede ser leído en cualquier parte del mundo. Un comentario ácido, una palabra más alta que otra, un insulto indebido a quien no lo merece, cualquier cosa, tiene su repercusión. Pero, ¿qué fue de las ideas? El torrente de cagallones mentales tapa la brillantez de muy pocos. Me fijo en la música. Myspace es una casa de putas feas sin clientes.
Hace un par de siglos, quizás un poco más, pasaría lo mismo. Desde el siglo XVIII, la cantidad de libros publicados creció de manera espectacular. Los que manejaban la cultura se vieron desbordados por este incremento y porque cambió el significado de la palabra. Demasiados autores, demasiados libros, demasiadas obras, y mucha gente con cada vez más dinero para comprar y tiempo para leer, hasta sobrepasar la línea de lo que abarca el ser humano.
Ha llegado la situación a tal extremo que Internet sólo es un placebo para las aspiraciones frustradas de gente que busca un anticuado reconocimiento. Sí, puedes colgar tus dibujos, tus relatos, tus canciones, o lo que quieras. Tienes tu espacio, estás a la vista de todos hasta que caiga la última bomba. Pero no eres nadie. ¿Y cuándo volverá a haber alguien?
Hay vida tras The Jayhawks

Con apenas unos meses de diferencia, Mark Olson y Gary Louris han sacado sendos discos a la altura de lo mejor que han podido hacer nunca. No hay punto de comparación con nada de The Jayhawks, aunque ambos se siguen moviendo en las coordenadas del rock americano de cantautor.
Tras Rainy Day Music, la banda con nombre de equipo de la liga americana de baloncesto universitario se separa. Mark Olson ya se había bajado del barco mucho antes, una vez facturados Tomorrow The Green Grass y Hollywood Town Hall. Su rastro se pierde en las aventuras musicales con su ex mujer, Victoria Williams. Gary Louris toma las riendas como compositor y voz principal, pero sólo alcanza su mejor versión con el último disco.
La ruptura es completa en 2003, tras un concierto en Valencia. Rainy Day Music es como darse cuenta de que sólo hay desierto por delante cuando se acaba el agua de la cantimplora. Sólo queda esperar a que se decidan a romper su silencio y publicar por separado. Sorprendentemente, el primero que se lanza a ello es Tim O’Reagan, batería desde 1995. En 2006 saca disco con Lost Highway Records. Hay apariciones de sus ex compañeros de carretera, quienes, a todo esto, se entretenían con proyectos paralelos. Louris, ya lo hacía cuando estaba con The Jayhawks, graba cosas con Jeff Tweedy y otros en Golden Smog.
A Olson parece no irle tan bien. Divorcio en febrero de 2006. Es el momento de volver a coger la guitarra. Él y Louris liman viejas asperezas. Llegan a hacer algún concierto juntos, pero no salta la chispa adecuada. Así que, tira por el camino del centro. Disco al canto.
Salvation Blues llega a finales de 2007, resultado de dos años de duro trabajo con la música como terapia para superar la depresión. “A two-year journey through the heart of loss and redemption”, según él mismo. Quien espera encontrar los guitarrazos fuzz de Louris se topará con su voz y una nueva pizca de las armonías vocales más hiperestésicas que han nacido en América. Las canciones de Olson se sostienen por sí mismas, a medio camino entre el country y el nuevo folk de The Felice Brothers.
En febrero de 2008, Gary Louris se descuelga con Vagabonds, su primera entrega en solitario. Un disco sorprendente, envuelto en una atmósfera más pesada –I wanna get high-, grabando con coros femeninos –We’ll get by- y guitarras bastante más afiladas –Omaha nights. Es Chris Robinson, el histriónico cantante de los renacidos Black Crows, quien se encarga de la producción. Algunos ilustres personajes se acercan a aportar su granito de arena, pero ninguno de estos vagabundos es Mark Olson.
Discografía recomendada
- The Jayhawks: Tomorrow The Green Grass, Hollywood Town Hall, Rainy Day Music.
- Golden Smog: Weird Tales.
- Mark Olson: Salvation Blues.
- Gary Louris: Vagabonds
Recomendaciones musicales mientras se me ocurre algo más interesante que contar

- The Golden Age, American Music Club. Un disco frac. Elegante como el A Ghost Is Born de Wilco, pegadizo y tranquilo como el Country Mouse, City House de Josh Rouse. No podrás dejar de escuchar una y otra vez All The Lost Souls Welcome You To San Francisco o Windows Of The World. Como dijo el camello de la plaza Guardia de Corps: "Un disco imperial".
- Person Pitch, Panda Bear. ¿Qué es? ¿Un revival del Pet Sounds todavía más pasado de rosca? ¿Un timo? ¿Se habrán equivocado esta vez los de Pitchforkmedia? Sólo dale paciencia.
- Viva Last Blues, Palace Music. En lo único en que coincidimos los que lo conocemos, yo muy poco, es que Will Oldham es el tipo más feo de la tierra. Que sí, que hace muy buenas canciones, que es un genio, pero a veces también es como tomarse un orfidal nada más despertar.

