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Los archivos lúcidos, aunque cada vez menos, que me hago mayor

Las pedo-aventuras del Doctor en la Ilustre

Las pedo-aventuras del Doctor en la Ilustre Ya estoy de vuelta después de abandonar esta página durante unos días. El sábado me escapé a El Escorial (la Ilustre Villa) después de comer. La casa nueva está bastante bien, aunque sigue siendo la casa típica vieja de pueblo. Llegué a las seis y media. Mi abuela tenía preparado café y me tomé uno con ella y mi abuelo. Fue una alegría volver a verlos, y a mís amigos también. Estuvimos jugando un ratillo a la Playstation y luego hicimos pedo-barbacoa. Me parece que trincamos bastante, pero nos lo pasamos genial. Dunadán y yo estuvimos tocando canciones de los Beatles y cantando como dos gatos borrachos. Luego seguimos tocando los clásicos-de-mamaos. Después, de fiesta hasta las 7 de la mañana. De acuerdo, soy un borrachín, pero sólo cuando salgo. En mi vida entre semana no suelo beber (aunque ahora esté dando buena cuenta de una cerveza). El domingo, después de una resaca de grado 8/10, seguimos jugando a la Play. Tengo que pillarme el Pro Evolution Soccer para que no me vuelvan a ganar. No suelo hablar de videojuegos aquí, pero tengo que confesar que tengo una Playstation 2 desde navidades, aunque no me vicio mucho. Me ha dado pena tener que volver esta mañana, pero la vida es así.
Terminé La peste, de Albert Camus. Ya tardáis en empezar a leerlo. Es increíble. Leed la reseña. También he estado escuchando a Wilco, un grupo de alt-country americano, pero me están costando. Les falta un poquito de "punch". Ahora estoy con Mientras agonizo, de William Faulkner y Transformer, de Lou Reed.
Señores, es el momento de dejar de escribir aquí. Muchas gracias por seguir atentos al blog. Nos vemos.
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