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Los archivos lúcidos, aunque cada vez menos, que me hago mayor

El verdadero ahorro

El verdadero ahorro

  Como no me apetecía que vierais más a Dani Martín en la portada de mi blog, voy a escribir un post homenaje a todos los que trabajamos en fin de semana. No es lo mismo ser un currito de ocho horas de lunes a viernes que trabajar sábados y domingos, con sus viernes por la tarde-noche incluidos y la etapa prólogo del jueves.

  Queden bendecidos todos los que soportan estoicamente a borrachos que les piden cervezas como si fueran la fábrica de Mahou, los que transportan zombies etílicos de noche y los que bajan al metro a las siete de la mañana del sábado para ir a trabajar. Quede pues bendecida mi nueva jefa. También el hombre que abre las estaciones del subterráneo, o el que limpia las vomitonas y los cagallones de los retretes un domingo por la tarde. Viva el camarero que atiende en las terrazas a las familias que salen de misa, el cura de la parroquia y el quiosquero que, con su eterna pluma, te vende el periódico de domingo a domingo. Dios tenga en su gloria al médico de guardia, a la enfermera del turno de noche y al conductor de la ambulancia que trae al medio muerto. Que no se olvide del antidisturbios que atiza con la porra en el Dos de Mayo y del que luego recoge las botellas rotas.

  Y se acuerde también del de la tienda de discos, que hace mucho que no le veo...

1 comentario

merce -

Es un alivio no verle más la cara! Gracias!!
Tiene sus cosas buenas trabajar en fin de semana, no? de eso no hablas... ayer cuando iba en el metro pensaba que TODOS los del vagón irían deprimidos porque mañana es lunes...JEJEJEJEJE... y yo iba a tener toda la mañana para dormir...