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Los archivos lúcidos, aunque cada vez menos, que me hago mayor

Zapatillas

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Estoy a sólo una jornada laboral de tener vacaciones. Supongo que todo aquel que trabaja durante el año merece luego un descansito, un tiempo en el que nada de lo que te paga los discos y las copas -porque no me llega a más- te molesta. Así me veo, un domingo por la mañana, con sueño y con pocas ganas de escribir.

Espero que durante estos días no se me vayan las neuronas de vacaciones. Ejercitarlas es el único deporte sano que hay. Me río siempre del tópico que reza que el deporte es salud. Reaparece en mi cabeza el niño de 12 años, judoka, futbolista y baloncestista, sosteniendo su rollizo cuerpo sobre dos muletas, con una pierna más hinchada que la otra porque la lleva vendada desde la ingle hasta el tobillo. Eso era hacer deporte, pero no era salud.

Quizás, lo mejor que le pasó por aquellos años a ese chaval fue tener una guitarra entre las manos. Dejó de hacer deporte al poco de empezar a tocar. Ensayaba con un grupo en su colegio, a la misma hora a la que solía tener sus partidos de baloncesto. Algunas veces veía jugar a sus ex compañeros, pero no tenía ganas de cambiar una cosa por otra.

Ahora, ni toca, ni hace deporte. Se toca -aunque eso ya lo hacía- y trabaja en la sección de deportes de un periódico. Es algo parecido a una greguería, pero con un humor más negro, pues la degeneración es patente y apenas tiene hueco para maniobrar y cambiar. El otro día, comentaba con su hermano que tenía la solución para hacer deporte y cambiar la trayectoria: comprarse unas zapatillas, puesto que sentiría remordimientos y les daría uso.

Todavía no lo ha hecho, tranquilos.

**No, no éste no es el caso de Álvaro Benito, aquel que salió de la cantera del Madrid con Raúl y que luego fundó los infames Pignoise.**

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2 comentarios

Andrés -

Tocarse lo necesita todos los días, da igual la etapa en la que se encuentre.

Soni -

Aunque como tú dices parezca una greguería, son etapas necesarias e inevitables: unas veces lo que necesitas es tocar, otras escribir, otras tocar la pelota, y otras, sencillamente, tocarte.
Felices vacaciones!
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