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¿Quién desenchufó el descodificador?
Leo desde hace mucho tiempo El Descodificador, el blog de televisión de elmundo.es y me ha sorprendido que, desde ayer, ya no está colgado en la página. Imagino que el estar dándole de leches a todo El Mundo habrá terminado de hartar a alguien. A mí me hacía gracia, pero como no veía la mitad de los programas de los que hablaba, pues me sentía perdido, como el que va un día al Bernabéu y pregunta si todavía juega Karembeu al ver a Drenthe. Lo malo de este tío es que empezó a mezclar peras con manzanas, televisión con política, y ahí se le fue la olla. Decía que no entraba al trapo de los que le criticaban en el foro, pero lo hacía. Poco a poco le fue quemando, y en los últimos textos se le notaba amargado y rabioso, justo como uno al que criticaba mucho en su página. ¡El Descodificador ha muerto, viva la antena analógica! La mortadela

Me sorprendo a mi mismo levantado a las siete y media de la mañana, yendo de una punta a otra del pasillo, haciendo tiempo para el desayuno mientras me pienso si vuelvo a la cama. No me he acostado otra vez. Me he obligado a permanecer con los ojos abiertos porque si me hubiera echado, estaría dando vueltas con el dos de oros.
Un resfriado es una buena excusa para actualizar el blog. Cuando uno tiene un constipado como el que tengo yo, el dormir se vuelve liviano y cualquier mosca ahuyenta el sueño que tanto costó coger de noche. Los problemas para el descanso se agravan cuando no es una mosca, sino cuatro personas, las que se levantan antes que tú. Duchas, secadores, andar sobre el parqué, abrir puerta y cerrar puerta... Hoy será un día largo.
Tengo que pagar una multa. Cada vez encuentro más indicios que apuntan a que este resfriado es una reacción psicosomática al estrés que me produce la jodida sanción. Hay que pensar que no todo en esta vida es pagar, que la felicidad es alcanzable por otros medios. Hay que olvidar que sueltas la plata antes de descubrir un buen disco, ya sea pagando Internet, comprándolo en la tienda o cumpliendo con la mensualidad del portátil. No debes acordarte de que has soltado cinco euros, en el día del espectador, por ver Cassandra's Dream, o de la mortadela que gasta uno en los intragables sándwiches de la máquina sólo para tener una excusa para no volver a fumar...
Por la sombra
Actualización de emergencia para expulsar arañas y mantener los oídos bien abiertos

Me encanta sentarme delante del ordenador en mis tardes libres para escribir, borrar y rescribir líneas que intentan ser un nuevo post del blog. Llevo casi tres semanas sin picar nada nuevo para mis lectores -menguantes en número pero elefantiásicos en calidad humana- y ya me están entrando ganas de que sepan algo nuevo de mí.
Vengo de enterrar mis gafas de Harry Potter. Llevo usándolas desde primero o segundo de la ESO, incluso puede que antes, desde que David y Berta se las ingeniaron para perder las anteriores, y ya me hacían daño detrás de las orejas y en el tabique. Antes no había problemas con ellas: ni me había crecido la cabeza ni existía el mago adolescente que prefiere los trucos a las pajas.
Ahora en serio. Ya estoy empezando a trabajar en una lista de canciones y discos de 2007 que más me han gustado. Últimas recomendaciones:
- Dos bandas: la de caballos, que ha sacado Cease to Begin. Se mantiene al nivel primero, aunque ya se oye hacia dónde van los tiros: menos trabajo en letras y más en retorcer un estribillo para hacer un vídeo bonito y emitirlo en MTV. Bienvenido sea. El otro grupo es Band of Annuals, por recomendación de mi farmacéutico habitual. Suenan como si el Heartbreaker de Ryan Adams hubiera sido el último disco de Whiskeytown.
- No me canso de escuchar Gold, del de antes. Era el único disco suyo que me faltaba. El otro día lo compré en vinilo. Bendita panoja. Me lo sé de memoria y, aunque hay tostones infumables como Nobody Girl, Sylvia Plath o Enemy -enemy, no enema, Mr. Word- Fire, su primera parte, de New York, New York a When The Stars Go Blue, es uno de los mejores arranques que jamás he oído. Además, la edición que me he comprado viene con las caras B que sacaron en Estados Unidos. 21 canciones en total.
- Más: otra recomendación, unos tíos que se llaman Ox y que el año pasado sacaron un disco que se llama American Lo Fi. Por parte de mi hermano y de Neko Case, el último de The New Pornographers: Challengers. Grandes canciones en tiempos difíciles.
- Sigo: ¿cómo puede Wilco publicar su mejor canción del año fuera de Sky Blue Sky? The Thanks I Get ya la grabó Jeff Tweedy para su DVD en solitario, pero ahora la publica con el resto de la banda en el EP que se puede descargar en la página metiendo el disco original en el ordenador. Un chocho de proceso, a mí me costó una tarde entera.
- Otras voces: por fin he escuchado el primero de los Clap Your Hands Say Yeah.
- Otros ámbitos: me he bajado un EP de un compañero de la facultad. Me ha avisado varias veces: es muy raro. Ahora lo escucharé. Si queréis -debéis, vaya-, podéis descargarlo en su página: www.aguapixelada.es. El enlace está en la columna de la derecha, con el resto.
Bueno, ya os he puesto más o menos al día de mi discoteca y lo que me pasa entre oreja y oreja. A cuidarse.Nuestro gemelo en Norteamérica
Me dejó frío el disco de los Tulsa españoles. Ni chicha ni limoná-kis. Las letras son apaños para un roto y, aunque el sonido consigue lo que quiere –quizás demasiado perfecto-, la voz me mata. Es exagerada, sobreactúa.
Supongo que es difícil conseguir ser americano habiendo nacido en España. Un día escuché a un músico español de los de MTV diciendo que los del otro lado del charco conectaban una guitarra a un radiador y lograban un sonido imposible en cualquier otra parte de la tierra. Si te pones a escuchar los discos de rock americano, country, alt county, country noir y toda esa rama, encuentras que casi puedes oír la púa golpeando las cuerdas de la acústica, los instrumentos son fáciles de diferenciar –no hay solos que aparecen y desaparecen por arte de magia-, no se complican la vida con arreglos de producción… aunque seguro que también tienen trampa y cartón.
A todos los que tocamos la guitarra nos gustaría sonar como algún guitarrista de Estados Unidos, ser el gemelo de alguien de allí, o qué coño, al revés, haber nacido en algún estado y habernos comprado la primera guitarra en la tienda de la ciudad, no en el Musical Bemol. Pero qué le vamos a hacer, será difícil.
