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El talento y otras cosas que obsesionan al que aquí escribe

Me tiene obsesionado el talento que veo alrededor. Es jodido intentar buscar el mío dentro cuando tengo los ojos puestos fuera y me gusta lo que veo. Seamos poco modestos esta vez.
Por ejemplo, creo que podría escribir canciones. No digo que fueran buenas, digo que podría. Sé tocar la guitarra, conozco los rudimentos teóricos para hacer melodías y puedo juntar palabras no soeces y conseguir que algunas rimen. El problema es que me paso el día escuchando las canciones de otros y no pierdo el tiempo conmigo mismo. Tampoco sé cantar, tengo menos oído que una tabla de madera.
Otro ejemplo. Estoy seguro de que podría escribir mejor de lo que hago ahora e, incluso, más. Es decir, más y mejor. Sin embargo, me da pereza. Sigo leyendo libros y, por muy simples que me parezcan, acabo perdido en un laberinto porque me pongo a pensar en la trama, en cómo se le ha podido ocurrir al escritor, en qué podría hacer yo para elaborar algo parecido como ejercicio práctico… Escribir sobre uno mismo, como ahora, es aburrido. Lo bonito sería crear personajes totalmente distintos a nosotros, pero no me veo capaz. Además, me suele dar gafe hablar de escribir. Doy algo por hecho, como que voy a escribir una historia nueva, y se me gafa.
También creo que algún día podría llegar a ser un buen periodista, pero veo tantas cosas que se me caen el alma y la moral a los pies. La solución está en echar currículos y mirar a otro lado.
**Muchas gracias por venir a la fiesta y por los regalos, a todos. Se me acumulan los libros y los discos. Ya nos vemos pronto otro día para reestrenar mis 23. Abrazos**
Expediciones monclovitas en busca de talento almacenado en acetato

Los discos de la tienda de segunda mano de Moncloa atufan a viejo, a olvidado. Lo sacas del cartón y viene olor a almacén. Es posible que no los haya escuchado nadie en años. Más de los que tengo yo, casi seguro. Acabo de hacer 23 y no compro discos de los ochenta –bueno, alguno sí-.
Lo primero que hago al llegar a casa con una nueva remesa de hijos no es mirarlos, tocarlos, volver a leer los créditos, las canciones, sacarlos cuidadosamente, mirar los surcos a la luz y poner el primero, al azar. No, lo primero que hago nada más dejar la bolsa sobre la cama es lavarme las manos. Rebuscar en los estantes es asqueroso. Se ponen los dedos negros de tocar los discos. Algunos fueron puestos ahí antes de que el CD fuera un feto sobre papel. Mi hermano tiene otra teoría. Dice que la mayoría fueron empeñados por yonquis para poder pagarse un pico y, la verdad, es que la gente que he visto entrar para vender tienen pinta rara.
Hace falta bucear para rescatar cosas afines a mi gusto en medio de tan pantagruélico banquete de acetato. Hay, como en toda casa, cosas buenas y cosas malas. El otro día encontré Forrest Gump en láserdisc, camuflado entre bandas sonoras. En cambio, hay pescas que resultan agradables: grabaciones del Million Dollar Quartet –que, precisamente, fueron el 4 de diciembre de 1956-, por 9’50, o Comes a Time, de Neil Young, por 7’50.
Si quieres cosas actuales, mejor ir a otro sitio. Pero si te gusta cazar viejas glorias, la mayoría en buen estado, y discos ochenteros o raros –Deacon Blue, Bill Wyman en solitario…-, ésa es la tienda.
Something Stupid, Frank Sinatra

Confunden con las constelaciones del firmamento las huellas estrelladas que dejan en el cieno blando de un lodazal las patas de los gansos.
Introduzco la primera canción en muchos meses con esta pequeña cita, todo un culturetismo que me permito. Por cuestión de trabajo, me veo obligado a escuchar todos los viernes una tertulia de lo más soporífera, en la que dos tipos se espetan las frases célebres de clásicos y grandes autores que han memorizado durante la semana. Hoy he leído ésta en un libro y me ha gustado. Y os la suelto.
No puedo ocultar que la deliciosa niñez e inocencia de esta canción me derrite. Puedo hasta con la versión de Robbie Williams y Nicole Kidman, quien, por cierto, en ese video está para abrazar la televisión. Quéjense de topicazo, rancio clásico crooner o ñoñería empalagosa, pero me encanta. Con ustedes, Mr. Frank Sinatra. Y Nancy, la muñeca, Sinatra.
I know I stand in line, until you think you have the time
To spend an evening with me
And if we go someplace to dance, I know that theres a chance
You wont be leaving with me
And afterwards we drop into a quiet little place
And have a drink or two
And then I go and spoil it all, by saying something stupid
Like: I love you
I can see it in your eyes, that you despise the same old lies
You heard the night before
And though its just a line to you, for me its true
It never seemed so right before
I practice every day to find some clever lines to say
To make the meaning come through
But then I think Ill wait until the evening gets late
And Im alone with you
The time is right your perfume fills my head, the stars get red
And oh the nights so blue
And then I go and spoil it all, by saying something stupid
Like: I love you
(I love you, I love you,...)
Me la pela el cambio climático
Hace frío, ¿y qué? Hace calor, ¿y qué? ¿Soy malo por mear con la luz encendida? ¿Soy mejor si la apago cinco minutos en señal de protesta porque me lo dice un email? A lo mejor, más tonto, que difícil lo veo. Mi coche es de gasolina. Gasta un huevo, pero gracias a él tardo menos en llegar al trabajo, puedo echarme una siesta después de comer, vuelvo antes, mi fan número uno llega también antes a casa y, así, muchos como yo. Seguro. Menos cierto es que todos nos vayamos al pedo por el cambio climático, si es que existe, claro. ¿El hecho de que vaya en coche provoca alguna lluvia torrencial por ahí? ¿Caliento menos el ambiente? Se inventan nuestras culpas. Me la suda y me cuesta mucho creerlo. Es otra chufa para tener amedrentado al personal, como cuando se creían que los reyes los elegía Dios y que por eso había que hacerlos caso. Al Gore es un iluminado y un caradura, un sacacuartos, uno de esos telepredicadores que quiere que te sientas culpable por los pecados que él crea para ti. El Live Earth fue una pantomima. Músicos de tres al cuarto en mega escenarios, con el volumen a todo trapo y equipos que “contaminan”. Las cumbres del clima, una chufa. Van en aviones, jets privados, cogen taxis o alquilan limusinas. ¡Están contaminando!
Por eso me la pela. Suele pasar que quien más abre la boca, más se equivoca. No quiero concederle mucha credibilidad a lo que dicen que “contamina” la mansión de Al Gore o lo que hablan de su mina de cinc, pero ya es jodido que el tío cobre lo que cobra por repetir el mismo rollo siempre en todos sitios. ¿Nobel de la Paz? Los Nobel son una chusta. Casi se lo dan a Stalin. Tolstoi y Proust no lo ganaron. Tampoco lo tiene Graham Greene y dicen que se lo van a dar a ¡Bob Dylan! -sí, ése que estudian los de Filología durante los cinco años de carrera-. Además, ¿qué tienen que ver los cojones con comer trigo? ¿Paz? ¿Cambio climático? Es como si dieran a Jordan el FIFA World Player. Y seguro que éste, tirando faltas, engañaba a más gente que Al Gore.
**He puesto la televisión mientras cenaba y estaban hablando del cambio climático en un programa. Siempre la misma historia. Ahora ya no hay vacas locas. O gripe aviar. ¿Qué va a ser dentro de unos años? ¿Con qué nos van a intentar engañar? ¿Otra vez la monarquía divina?**
Escapé, pero poco tiempo

He desaparecido unos días para ir a la sierra a tocarme las narices, ver nieve, pasar frío, comer como una bestia y pasarlo muy bien. Qué raro se me ha hecho cuando he vuelto, parecía domingo por la tarde y era miércoles por la mañana. Acabas la escapada, llegas a Nuevos Ministerios y te cruzas con gente que va a trabajar. Tú sólo piensas en descargar las fotos en el ordenador y en readaptarte para que el golpe con los semáforos no sea tan duro. Borro los mensajes basura de las cuentas de correo y me pongo al día. Pero es difícil volver a conectar. La aguja ha cogido polvo, aunque estará bien antes de lo que quisiera. Cojo las guitarras, los cables y un ampli, y me largo a tocar. El resto, lo de siempre.
Otro día escribiré más. Ahora estoy cansado, voy a dormir caliente.
**Sigo pensando en mi cita musical anual con lo que más me ha gustado de 2007. No creo que este año haya una lista como el año pasado. Será más breve, más digerible, pero igualmente recomendable. Pronto escribiré más**
Your belly in my arms, The Felice Brothers

Las resacas son un castigo verdaderamente injusto y desproporcionado. No merecemos pagar tanto por tomar gin tonic, vino, cerveza y cava. Pero hay días que empiezan fatal y acaban no tan mal. Si le quito la parte negativa, salir a las doce y pico después de trabajar lo mismo, no está tan mal la jornada. No me he cruzado con ningún control de alcoholemia, he aparcado a la primera vuelta al lado de mi casa, pongo un buen disco suavecito y me voy a cenar.
Ahora me viene a la cabeza. Tiré la última en el baño, sin que nadie me viera. Cometí ese pecado capital de la noche, pero quién no lo ha hecho alguna vez. Y acabo de alcanzar un orgasmo: tu cintura en mis brazos.
We’d watch the shapes the rain would make falling down the window of our bus
I said they reminded me of paper ponies blowing free
You said they reminded you of us
Your belly in my arms. Tomorrow we’ll be through these rains and gone
Woke up with the driver crying Birmingham
Looked through the glass and found the morning sky
I said that cloud’s shaped like a burning man, you didn’t have the heart to tell me why
Your belly in my arms. Tomorrow we’ll be through these clouds and gone
I put my hand inside your skirt and asked if you thought that our baby’s life would turn out this way
You said you wasn’t sure
But really you was too good to say it
Your belly in my arms. Tomorrow we’ll be through these rains and gone
Your belly in my arms. Tomorrow we’ll be through these gates and gone
