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Los archivos lúcidos, aunque cada vez menos, que me hago mayor

La espuma de los días, Boris Vian

La espuma de los días, Boris Vian

"A cada nota -dijo Colin- le hago corresponder un alcohol, un licor o bien un aroma, El pedal corresponde al huevo batido y la sordina al hielo. Para el agua de Seltz hace falta un trino en el registro agudo. Las cantidades están en proporción directa a la duración: a la semifusa equivale un dieciseisavo de unidad, a la la negra la unidad, y a la redonda cuatro unidades. Cuando se toca una canción lenta, se activa un sistema de registro para que no aumenten las medidas -lo que daría un cóctel demasiado abundante-, aunque sí el contenido de alcohol. Y además se puede, si se quiere, según la duración de la canción, hacer variar el valor de la unidad, reduciéndolo lpor ejemplo a una centésima parte, para obtener una bebida en la que se tengan en cuenta todas las armonías mediante una regulación lateral."
La espuma de los días es la cima literaria de Boris Vian (París, 1920 - Nueva Orleans, 1959), pero no hubiera llegado tan lejos en tan poco tiempo si no hubiera escuchado a Duke Ellington y a otros músicos de jazz. El libro destila acordes alegres en sus primeras páginas, pero a medida que avanza, la melodía se torna triste y cambia a tonalidad menor al paso que el amor entre Chloé y Colin desaparece por una fuerza más fuerte que la música, la muerte. Esta novela surrealista tiene muchos elementos de la poesía de Verlaine, el ritmo de Hemingway y los ambientes de Kafka. Una obra en la que lo redondo acaba siendo cuadrado, el color vuelve al blanco y negro, la alegría es tristeza, el dinero se evapora como el agua y la felicidad es estúpidamente efímera.

20 de junio de 2004

20 de junio de 2004

Joder, se me ha vuelto a borrar todo. Este jodido portátil es una mierda. Si escribes un poco rápido se le pira la pinza y se pone a abrir páginas raras y a cambiar de una ventanita a otra. Estoy cabreado por lo de España. Menuda mierda. Qué panda de ... Todas los adjetivos me parecen pocos. Que les den. Ayer el ensayo general estuvo muy bien, pero debería haber estado mejor. No me acuerdo de lo que había escrito antes de que se pirara el ordenador, así que me voy. Las vacaciones están a la vuelta de la esquina. Me voy a esperarlas al sillón.

18 de junio de 2004

18 de junio de 2004

Despacio, todo lo hago así. Me he levantado con calma a una hora prudente y he hecho bastantes cosas antes de sentarme a estudiar. Me acabo de terminar el libro de la asignatura, pero tengo que repasarlo y prepararme la exposición oral. Me fío de mí mismo. Os quiero comentar la foto que he puesto aquí. Es mi zapatilla izquierda. Con ella ando por mi casa. Hoy casi me rompo la crisma tres veces debido a ella. Aún así, no me la voy a quitar. No he salido en todo el día. Esto influye en el estado de ánimo en el que me veo sumergido ahora. Escucho música lentita. Escribo lentamente. Apenas abro los ojos. No hablo. Sólo escucho. Veo el fútbol sin hablar. Estudio en silencio. Ssshhhh. Mañana será otro día.

17 de junio de 2004

17 de junio de 2004

Bueno, pues el examen no me ha salido nada mal, la verdad. Para habérmelo estudiado cerca de cuatro horas en total. De vez en cuando pienso que las hadas existen. Desde que no voy a la biblioteca mis días son de perro. Tirado en el sofá jugando a la Playstation y viendo los partidos de la Eurocopa. Ojo, de vez en cuando estudio, pero estoy totalmente desmotivado y cansado. Hoy tenía ganas de salir, pero he considerado prudente quedarme en casa viendo una peli, así que os abandono. Mi hermano me espera en el salón para verla. Mañana os contaré más. Ciao

16 de junio de 2004 (Bloomsday)

16 de junio de 2004 (Bloomsday)

Me acaba de ocurrir una cosa que me ha dejado bastante extrañado. Estaba haciendo un artículo sobre el Ulises de Joyce, pero me he visto totalmente avasallado por el fenómeno. No me veo capaz de escribir algo sobre el libro. Sobre todo porque estaba escribiendo desde la posición del que no sabe nada, y yo sé menos que nada. Es mejor no opinar de lo que no tenemos ni idea, así que, me callo. Me hacía ilusión decir algo de Ulises, quería llegar al debate de qué sentido tiene publicar algo tan difícil de leer y tan complejo, y que luego sea de "lectura obligatoria" para todo aquel que estudie letras. Tengo un bloqueo mental encima que no puedo con él. Si os digo lo que pienso de verdad, la literatura está para disfrutarla, así que, coged el primer libro que veáis por vuestra casa y devoradlo, sea cual sea. No pasa nada si ponéis en un montón los que os queráis leer y en esa pila está el Ulises. Sólo tenéis que meter en la cola antes que él otros libros que vayáis viendo por ahí.
Ya que estamos, os cuento que el Bloomsday es el día en el que se desarrolla el libro, 16 de junio de 2004. Hay un montón de frikis que en el día de hoy han desayunado vísceras de cerdo, han llevado una patata en el bolsillo, han leído el libro en compañía de otros culturetas como ellos y han recorrido las calles de Dublín pasando por los mismos sitios y a las mismas horas que Leopold Bloom. Como curiosidad, el libro no se publicó hasta 1922. La miga de la novela no está en el argumento, sino en toda la simbología y todas las correspondencias que tiene con el problema judío, La Odisea de Homero, las partes del cuerpo, el lenguaje (cada capítulo está escrito en un estilo diferente), la independencia de Irlanda y otros muchos significados que podréis encontrar en los prólogos de las ediciones en castellano de este mamotreto de hormigón armado.
El resto de mi día lo he pasado viendo la tele, durmiendo y viendo el partido de España. Joder, siempre nos pasa lo mismo y nos la tenemos que jugar en el último partido. Os dejo ya, tengo que estudiar antes de irme a la cama. Mañana tengo examen y no lo llevo nada bien. Este año puede haber cataclismo con las notas.

15 de junio de 2004

15 de junio de 2004

Cuando me quedo en casa no estudio casi nada. Bueno, al menos he seguido viendo los partidos de la Eurocopa y he jugado a la Playstation como hacía tiempo que no jugaba. El caso es que ahora me tendré que poner a recuperar lo que no he estudiado durante el día. Bueno, hoy creo no voy a escribir más aquí. Estoy perdiendo capacidad para enrollarme con el teclado y escribir. ¿Es un buen síntoma o es malo?. No sé. Os abandono ya, a ver si va a salir ahora el perro que llevo dentro y voy a despertar a todos los vecinos. Ah, bueno, se me olvidaba. Lo del cambio de look del blog no tiene nada que ver con nada. Me parecía soso el otro. Mi patanería con los computadores impide que me haga un diseño más personal. Os dejo con esta foto de mi mano parada. Espero no acostumbrarme a ella.

14 de junio de 2004

14 de junio de 2004

Día tranquilo hoy. Hice el examen y me quedé sentado en el sofá viendo la segunda parte del partido de Italia y Dinamarca. Luego he visto el Suecia-Bulgaria. Seguro que alguno lo está flipando, pero los partidos de Eurocopa y Mundiales me encantan, juegue quien juegue. Creo que son los únicos partidos que los jugadores se toman en serio y por eso me parecen entretenidos.
Hoy he empezado un libro muy interesante. Es el cuarto volumen de En busca del tiempo perdido (se llama Sodoma y Gomorra). Algún día os contaré algo de estos siete libros, pero es muy complicado decir algo que no se haya dicho todavía de Proust (a no ser que sea mi propia opinión). En busca del tiempo perdido son siete libros sobre los recuerdos de un hombre que se mueve por los salones franceses de finales del XIX y principios del XX. Los personajes son incontables y la prospección en la psicología y la personalidad de los mismos es casi enciclopédica. El primer libro empieza con el narrador (ya crecidito) tomándose una magdalena bañada en té. Según va dándole más mordiscos al bollo, su sabor le resulta cada vez más familiar, hasta que llega a tener una imagen clara de que esas mismas magdalenas y el té los tomaba de pequeño cuando iba a veranear a un pueblecito llamado Combray. Con este recuerdo (traído al presente por la memoria involuntaria, que es la memoria que se despierta a través de las sensaciones) se abre una caja de Pandora de toda la vida del narrador hasta llegar a escribir los siete libros de los que consta (a una media de 550 páginas cada uno salen a 3850 con letra de lupa). Todo hay que decirlo, a veces es un ladrillo que no pasa ni con vaselina y no queda más remedio que practicar la lectura en diagonal. Sin embargo, siento cierto gustillo cada vez que lo leo, uno se termina enganchando al libro, aunque sólo sea por conocer nuevos personajes y nuevas historias. No voy a hablar más de este tema aquí hasta que no me haya terminado los siete. Entonces os podré dar una visión más global y personal. No merece la pena comentaros la visión parcial que tengo ahora mismo.
Me parece que esta semana voy a hablar más de literatura. El miércoles es el Bloomsday. No os digo más, ya lo leeréis el miércoles con el especial que pienso hacer aquí sobre James Joyce y su Ulises. Un saludo a todos y buenas noches.

13 de junio de 2004

13 de junio de 2004

Vaya fin de semana. Dos orejas, rabo y por la puerta grande. Viernes de gloria en la Ilustre. Vi demasiado alcohol circular por delante de mí. La fiesta estaba de puta madre. Había mujeres, provisiones etílicas y buen equipo en la pomada. A nueve menos cuarto cogí la cama en Madrid. El sábado a duras penas me podía mover, pero después del partido de España me animé y fui a casa de Andrés. Subieron sus vecinitas y estaban potables. La pena es que se piraron pronto. Hoy he estado todo el día estudiando el examen de mañana, Pensamiento Político. Lo llevo como el culo, pero se hará lo que se pueda. Mi hermana me ha traído de la Feria del libro el quinto de En busca del tiempo perdido, La prisionera.
Después de todo esto, tengo que informaros de la existencia del peor enemigo al que se enfrenta el hombre: el metrosexual. "Todo el mundo habla de él. Es sofisticado y educado. Tan pronto va al fútbol como a una galería de arte. Está bien informado y perfectamente hidratado. Es el nuevo hombre de moda, pero sobre todo, el nuevo ideal masculino: lo llaman metrosexual". Señores, a por ellos, que son pocos y cobardes. Declaro mañana el día del Tío, aquél que no se arruga ante nada salvo ante el rechazo femenino, aquél que bebe en los bares más cutres los licores menos salubres, aquél al que le suda la polla ir afeitado o no haberse duchado ese día, aquél que vio Por eso, mañana declaro el Día Mundial Sin Ducha Masculina. Por la noche, cacería de metrosexuales. Les rociamos con ginebra y les sacamos la camisa por fuera. No podrán con nosotros. Sin más dilación me despido de vosotros. Buenas noches.

Hablemos del amor, Raphael

Hablemos del amor, Raphael

La mejor canción de amor escrita en castellano. Grítalo alto cuando estés enamorado. No hay un tema mejor para este sentimiento. Subidón, subidón, subidón.

Hablemos del amor una vez más
Que es toda la verdad de nuestra vida
Paremos un momento las horas y los días
Y hablemos del amor una vez más

Hablemos de mi amor y de tu amor
De la primera vez que nos miramos
Acércame tus manos y unidos en las sombras
Hablemos del amor una vez más

¡¡Qué nos importa!! ¡¡Qué nos importa!!
Aquella gente que mira a la tierra y no ve más que tierra
¡¡Qué nos importa!! ¡¡Qué nos importa!!
Toda esa gente que viene y que va por el mundo sin ver la realidad

Hablemos de mi amor y de tu amor
De la primera vez que nos miramos
Acércame tus manos y unidos en las sombras
Hablemos del amor una vez más

¡¡Qué nos importa!! ¡¡Qué nos importa!!
Aquélla gente que mira la tierra y no ve más que tierra
¡¡Qué nos importa!! ¡¡Qué nos importa!!
Toda esa gente que viene y que va por el mundo sin ver
¡¡Qué nos importa!! No hagamos caso de nadie y hablemos de amor
De nuestro amor.

10 de junio de 2004

10 de junio de 2004

Blogueros, hoy he vuelto a ver a la chica rubia de la biblioteca. Me ha saludado desde la puerta con una sonrisa en los labios. Llevaba unos vaqueros y una camiseta azul claro. La melena le caía hasta la mitad de la espalda. ¿Por qué no tengo valor de decirle nada? Voy a llegar el último día que tenga que ir a la biblioteca y le voy a decir: "Bueno, ¿qué? Hasta febrero, ¿no?". No hace ni ruido al andar. Se mueve como si estuviera hecha de plumas y planease por el suelo. En un libro de Aldous Huxley, Un mundo feliz, los protagonistas hablan de las chicas neumáticas. Ella es una de esas.
Volviendo a la realidad, ese jodido lugar en el que las cosas salen mal y en el que mantengo una guerra perpetua contra la humanidad (y contra mí mismo), he estado con Anita y su novio, Jaime. Dos tipos majísimos. Ojalá pudiera colgarles aquí, en el blog, para que pudiérais hablar con ellos. He estado también con José Manuel. Siempre me hace ilusión volver a verle. Y por la mañana, Yagüe y Patch han acompañado a esta pobre alma que vaga por el mundo pensando en qué decirle a esa chica rubia que vive en una casa hecha con flores (ahora es cuando empieza a sonar Uptown Girl de Billy Joel de fondo; estoy inventándome una versión lenta de la canción cantada por Travis. Tal versión no existe, pero la voz y el estilo quedan bonitos en mi cabeza para la ocasión).
Antes de que apaguéis vuestros ordenadores, no podéis dejar de visitar el blog de mi hermana Almudena. Hay un enlace en este blog, pero si no, copiad: www.blogia.com/almuhada. Le está quedando genial. Además, eso sí que es escribir y no lo que hago yo. Por cierto, ha muerto Ray Charles. No he escuchado ningún disco suyo, pero era el negrito que le vendía a la banda de los Blues Brothers los instrumentos. Un minuto de silencio. Suerte con vuestros exámenes. Nos vemos

Los calzoncillos

Los calzoncillos

Los calzoncillos, por Pedro Martínez

- No te jode... Los gilipollas estos... –miraba por el espejo al asiento de atrás buscando en mi cara un gesto de complicidad-. Todo el día hablando de que si los del PP son fachas, que si no sé qué. Y ahora a todos los niños en el colegio les enseñan esas mamarrachadas... Joder con los imbéciles estos. Pero si el socialismo viene del comunismo, y ésos sí que eran cosa fina.
- Por favor, pare el coche, tengo que vomitar.
Frenó casi en seco en el carril bus y vomité todo el desayuno en la parada del 16. Parte de los tropezones del montado de jamón ibérico cayeron en los finos zapatos en que terminaban las dos piernas más lisas que jamás había visto. Era una chica de unos veinte años morena, delgada y un cuerpo espectacular debajo de un vestido rojo en el que apenas se marcaban las líneas de su ropa interior. No se enfadó.
- Por 100 euros me como todo lo que eches por todos los agujeros de tu cuerpo.
Cerré la puerta a toda velocidad.
- Arranque, por favor.
Giré la cabeza hacia la parada. Allí no había nadie. La radio ahora descargaba una canción del verano cantada por Bob Dylan. Empecé a sentir asco hacia Bob Dylan.
- Por favor, ¿puede cambiar de emisora?
- Sí, claro.
Sintonizó una en la que un predicador rezaba el Ave María.
- Dios te salve la minga que la tienes de grana...
- Menuda panda de ateos hay por ahí. Vamos, los metía a estudiar en los jesuitas. Si es que con Franco esto no pasaba...
Volvió a cambiar de emisora.
- Parece ser que tenemos ya conexión con nuestro enviado especial a la Eurocopa de Argentina. Buenos días, Mariano.
- Hola Fernando. La shfelección ha realizado shfu último entrenamiento anteshf de enfrentarshfe a Nigeria...
Era raro, desde que me había levantado por la mañana todo parecía ir al revés. Quizás fuera eso lo que me causaba el mareo que tenía en la cabeza y que me había hecho vomitar. Era pleno invierno pero hacía mucho calor. Apenas había atasco por la calle. Me sentía incómodo y tenía el estómago demasiado revuelto. Paré el taxi en un bar. Necesitaba tomarme algo para arreglarme el estómago. Le di un billete de diez al taxista para pagar la carrera y me devolvió uno de veinte. No le dije nada.
Daban las doce y media de la mañana en el reloj de una iglesia, pero las manijas marcaban las seis en punto. El bar parecía estar cerrando. Entré.
- ¿Está cerrado ya?
- No, qué va. ¿Qué le pongo?
- Un poleo-menta, por favor. –Me metí en el servicio.
Fui a sacármela para vaciar la vejiga, pero no estaba el agujero que había entre los botones de los calzoncillos. Me los había puesto al revés. Me bajé los pantalones e hice toda la maniobra para reorientar mi ropa interior. Estaba más cómodo ahora. Eché la meada, salí del baño y vi que el bar estaba lleno de gente que se agolpaba en la barra. Todo parecía normal ahora.

9 de junio de 2004

9 de junio de 2004

Hoy ha sido uno de esos días de examen. Gente diciendo histérica "no me lo sé" y luego saliendo contento. O peor aún, gente que dice "no me lo sé", cuando sale del examen dice "qué mal me ha salido" y cuando salen publicadas las notas han aprobado. Bueno, yo creo que me ha salido bien, espero aprobarlo. He estado un ratillo con Anita. El lunes fue su cumpleaños y hoy tenía examen como yo. Luego he hecho un amago de ir a estuidar a la biblioteca, pero no he ido y me he quedado en casa tocando la guitarra y viendo la televisión a una hora en que los contenidos son menos dañinos de lo normal. Luego he estado haciendo unos minipops que me ha pasado José Manuel por internet. Divertidísimos. Mañana tengo que seguir estudiando. Nos vemos.

El hombre que sabía demasiado, Gilbert Keith Chesterton

El hombre que sabía demasiado, Gilbert Keith Chesterton

"Yo creo muchas cosas. Si por casualidad ustedes logran algún día hacer saltar por los aires todo este tinglado que es la sociedad, no creo que la raza humana llegue a encontrarse peor que ahora. Pero no sea usted demasiado duro conmigo por el simple hecho de que sepa lo que es la sociedad. Ésa es precisamente la razón por la que prefiero dedicar mi tiempo a otras cosas. Como, por ejemplo, a esos hediondos peces".
Pese a pasar la mayor parte del tiempo pescando, Horne Fisher es uno de los hombres fuertes de Inglaterra, de esos que lo conocen todo de los bastidores de su país pero que no sale nunca en la prensa ni en televisión. Este hombre que sabía demasiado se dedica a desenmascarar crímenes envueltos en un halo de misterio y que luego, cuando han sido analizados y desnudados por su privilegiada intuición, resultan tan lógicos y fáciles de entender como las pistas del Cluedo. Una novela (o cuentos con el mismo protagonista) oscura a ratos, escrita con precisión y dirigida por unos diálogos directos, concisos y que destilan la tensión del que se sabe cercano a un asesino pero no sabe quién es.

8 de junio de 2004

8 de junio de 2004

Estoy escuchando la única canción que me gusta se Sabina, El rocanrol de los idiotas. Creo que es la primera del Yo, mi, me, contigo. En este disco también están Contigo y Y sin embargo. Tengo que decir que me mola mucho que la gente escriba aquí. Creo que hoy estoy demasiado cansado para ponerme a divagar y dejar los dedos sueltos encima del teclado. Sigo escuchando música más cañera, pero no logro despertarme. Creo que voy a irme a la cama. He estado estudiando a lo bestia en la biblioteca. Mañana tengo examen de Teoría de la Comunicación y no lo llevo mal, pero lo malo llega ahora.
Ayer terminé de leer El hombre que sabía demasiado, de G. K. Chesterton y creo que es de los mejores libros que he leído, sin duda alguna. Leed la reseña. Ahora estoy con La espuma de los días, de Boris Vian. Está muy bien, pero resulta un poco ñoño. Es muy musical. Aparte de que se pasan las páginas hablando de música, la novela tiene ritmo y alegría. Voy a seguir leyéndola y a lo mejor cuando la termine cuelgo otra reseña. Un saludo a todos y suerte con vuestros exámenes. Éste es el hombre que sabía demasiado.

7 de junio de 2004

7 de  junio de 2004

Hoy ha sido un día grande de estudio, pero creo que me va a faltar tiempo. Mañana debe empezar selectividad. Lo digo porque todas las niñas de la biblioteca estaban... cachondonas... A ver si así hay más sitio y no hace falta madrugar tanto. No he hecho mucho más hoy. Es difícil que todos nuestros días tengan algo interesante. Al menos los míos no es que sean demasiado entretenidos a veces. La mayor parte de ellos los paso sin darme cuenta (al menos me doy cuenta de esto). Quizás hay que hacer las cosas por hacerlas. Eso es lo que me jode, que la vida sea tan triste. ¿Para qué estudiamos? ¿Para sacar la carrera? ¿Da la felicidad sacar la carrera? ¿Existe la felicidad? ¿Existo yo? ¿Dónde se quedan estas palabras cuando nadie las lee? ¿Podemos ver el mundo a nuestra espalda sin usar un espejo? El caso es que cada día que escribo algo aquí y me doy cuenta de que no me pasa nada interesante, es cuando veo la vida tal y como es. La mayor parte del tiempo es lo menos interesante de nuestras vidas. Lo que hago no tiene sentido ni en el momento presente. Ni siquiera tengo ganas de escribir porque no puedo aderezarlo con rayadas mentales porque no tengo ninguna (grave, quiero decir). No quiero contagiar a nadie de este "nihilismo" o "crisis existencial" temporal. Es posible que cuando termine los exámenes... Bueno, o cuando... No sé, ya se me pasará. A lo mejor mañana o pasado. Me voy a poner a estudiar un rato. Mañana me dicen el resultado de la resonancia magnética. Un saludo y hasta mañana.

6 de junio de 2004

6 de junio de 2004

No sé qué pasa, pero los fines de semana nunca consigo escribir aquí todos los días. El caso es que la noche de ayer estuvo muy bien. Hoy me he tirado más tiempo tumbado que de pie y eso luego me pasa factura, que cuando me levanto parece que tengo una nube en la cabeza y no me entero de nada de lo que pasa. Por la tarde he estado tocando un ratillo la guitarra con mi hermano y luego nos hemos puesto a ver vídeos musicales. Como no había ninguno interesante, hemos puesto la película que le regalaron en su último cumpleaños, The Last Waltz (El último vals), que es una película documental del último concierto de The Band (un grupazo, ya tardáis en bajaros The Weight y The night they drove old dixie down). Salen invitados a tocar (Clapton, el tío Bob, Neil Diamond, Neil Young...). Todo un lujazo, señores, más barato que los discos de Andy y Lucas, y mejor que los de Alex Ubago. Mañana tengo que estudiar como un campeón (es decir, como la mayoría de vosotros), así que ánimo a todos. Está cayendo una buena tormenta. No han parado de caer rayos en toda la noche. Me encanta. Hasta mañana

4 de junio de 2004

4 de junio de 2004

Siento no haber escrito ayer, pero volví tarde a casa y ya no pude usar el ordenador. He estado un ratillo estudiando en la biblioteca. La biblioteca y yo no nos entendemos muy bien. Cuando necesito estudiar más es cuando menos me logro concentrar. No sé, es extraño, a veces me parece que el problema lo tengo conmigo mismo y no con un edificio con libros. Sí, es posible. El caso es que luego he tenido clase y por la tarde he estado en las fiestas del colegio. Este año han estado mejor que las del pasado, había mejor ambiente. Además, Chamberí siempre ha tenido cantera. Creo que mañana me voy a tener que ir a confesar porque la mayor parte de las chicas en las que me he fijado por su "hermosura" eran menores de edad. Por la mañana iré a la biblioteca y por la tarde, teatro. A ver si salgo por la noche, que me apetece un montón. Os voy a dejar, que se me abre la boca de sueño. Os presento a Wendy, la perra de mi vecina y la futura novia de Simón, el perro de Berta. La de abajo es mi hermana. El próximo día publicaré la foto que tengo de Wendy dando vueltas en el plato del microondas (espero que no lean esto los de protección de animales o los dueños). Que no, que es coña. Nos vemos.

2 de junio de 2004

2 de junio de 2004

Hoy he estado todo el día estudiando en la biblioteca. Ha sido un día duro, pero he chapado como un chino. He estado también preparando mi exposición oral de mañana (sólo es un ensayo). Ojalá no me ponga nervioso y tenga suerte. Niebla, de Unamuno, me ha sorprendido muy gratamente. Es difícil de leer, pero la historia es cojonuda. A ver si mañana cuelgo una reseña del libro. Os lo recomiendo muchísimo. Además, dice verdades como puños sobre la vida. Ahora estoy leyendo un libro de cuentos de G. K. Chesterton, El hombre que sabía demasiado. He leído sólo uno y me ha gustado bastante. Misterio. También voy a colgar la letra de alguna canción. La peli de El cuarto mandamiento, de Orson Welles, está bastante bien, pero no llega al nivel de Ciudadano Kane (¿alguna llega a ese nivel?). Bueno, os voy a dejar, que mañana hay que madrugar. Un saludo a todos.

1 de junio de 2004

1 de junio de 2004

Mal día hoy. No he parado ni un momento. El cuaderno de fotos que he entregado es una basura de tamaño 17x24 y la exposición de expresión oral ha sido una disertación en idioma tartaja. Dios, tengo la cabeza llena de ideas pero no puedo poner nada por escrito. El día que saque todo lo que tengo dentro, es posible que me arreste la policía y todo. Creo que debería irme a dormir, necesito estar despierto mañana. No tengo ganas de escribir más aquí hoy. No estoy contando nada interesante. Me gustaría contaros algo fantástico y alucinante, pero debo tener los órganos del sentido de la 'entendedera' atrofiados y sólo lo veo todo gris. Es triste que con 19 tacos me pase esto, pero creo que es pasajero. Seguramente, cuando acabe de leer Niebla, vaya a la feria del libro a comprar material para el verano y terminen los exámenes, todo volverá a ser mejor (o al menos, volveré a estar engañado). Nos vemos.

31 de mayo de 2004

31 de mayo de 2004

Se nota que el veranito ya está aquí. Hoy me he hartado demasiado pronto de la biblioteca y me he venido a casa a hacer cosillas en el blog. He colgado un par de fotillos y un mini-relato. La verdad es que no sé ni cómo hice algo así. Simplemente leí unos cuantos del mismo estilo en internet y quise hacer algo parecido. Ni está bien ni mal. Tiene sólo dos días. No lo he mirado apenas para corregirlo. Es algo inmediato, un impulso. Es como escritura libre pero cuidando un poco la forma. De la biblioteca he sacado tres pelis: Rain Man, Gigante y El cuarto mandamiento. Ya os contaré qué tal están. Musicalmente, ha sido un día especialmente 'freak'. He estado escuchando a Raphael. Lo peor es que está muy bien (aunque suene cañí). Creo que hoy era el Día Mundial Sin Tabaco, ¿no?. Vaya, me enteré demasiado tarde. Mañana tengo que hacer cosas de fotografía. Voy jodido de tiempo. A ver qué tal. Os dejo ya. Hoy no hay nada más interesante que contar. Ya sabéis, no hay respuestas porque las preguntas están mal formuladas. No tiene sentido preguntar, menos entonces lo tiene el pensar. Quizás lo mejor es dejar pasar el tiempo con la cabeza agachada. No tratéis de comprenderlo. La vida nos pasa por encima de la cabeza como una sierra mecánica. Hay algunos a los que no les llega la cabeza para saber qué es la vida, pero los que hacemos el esfuerzo por saberlo y levantamos la mirada, nos la corta como una rebanada de pan bimbo y tenemos que volver a cicatrizarlo todo antes de volver a levantarnos. Es una lata, pero es inevitable volver a caer. En fin. Vigilad vuestras cabezas, no os vayáis a enamorar.