Blogia

Los archivos lúcidos, aunque cada vez menos, que me hago mayor

Suave es la noche, Francis Scott Fitzgerald

Suave es la noche, Francis Scott Fitzgerald

"Observémosles, por ejemplo, en el tren que está llegando a la estación de Boyen, donde van a permanecer quince días. Los preparativos en el coche-cama han empezado en la frontera con Italia. La criada de la institutriz y la de Madame Diver, que viajaban en segunda, han venido a ayudar a bajar el equipaje y los perros. Mademoiselle Belois se encargará de supervisar el equipaje de mano, y de los sealyham se ocupará una criada y del par de pequineses la otra. La razón de que una mujer quiera rodearse de vida no es necesariamente que sea pobre de espíritu. Se puede deber a un exceso de intereses y, salvo en sus períodos de recaída, Nicole era perfectamente capaz de ocuparse de todo. Pensemos, por ejemplo, en la gran cantidad de bultos pesados que formaban su equipaje. Iban a ser descargados del furgón cuatro baúles de ropa, otro lleno de zapatos, tres llenos de sombreros y dos cajas de sombreros, varios baúles con las pertenencias de la servidumbre, un archivador portáitl, un botiquín, una caja que contenía un infiernillo, un juego para comidas campestres, cuatro raquetas de tenis en prensas y cajas, un gramófono y una máquina de escribir. Distribuidos en los compartimentos reservados a la familia y su séquito había además otras dos docenas de maletines, bolsas y paquetes, todo ello enmerado y etiquetado, uncluso la caja de los bastones".

Situémonos en los felices años 20: todo el mundo forrado por los beneficios de la bolsa, bebiendo champán como los peces en el río del villancico, viviendo a todo tren sin dar ni golpe y aprovechando la juventud hasta los cuarenta. Los Diver son el aparente paradigma de este "happy way of life". Él es un psiquiatra de prestigio y ella es una niñita de papá montada en el dólar. En unas vacaciones en la costa francesa, se hacen amigos de una joven actriz, Rosemary, la cual se enamora locamente de Dick. Éste también le corresponde y mientras los "que sí", "que no", "¿qué hago?", "me quiere", "no me quiere", "ahora sí", "ahora no", el maquillaje que cubre la verdad sobre este matrimonio se va desvaneciendo. Se descubren los problemas de azotea de Nicole Diver y Dick Diver pierde los papeles por la bebida y el tren de vida que lleva con su mujer, que más que una esposa es un grillete que le mantiene sujete a la cruda realidad, es decir, a la vida que finge y que por momentos parece salvarle. Una historia de amor, engaños, fiestas, borracheras, mentes desquiciadas y corazones rotos.

Francis Scott Fitzgerald es uno de los mejores narradores del siglo XX y uno de los estandartes de la llamada Generación Perdida. Estos escritores eran, fundamentalmente, americanos que iban a París, foco cultural de la época, donde algunos malvivían y otros derrochaban su fortuna en fiestas, mujeres y champán. Fitzgerald también bautizó a los locos años veinte como la Edad del Jazz, pero también se podría haber llamado la Edad del Champán. Como los Diver, Fitzgerald y su mujer, Zelda, llevaron un ritmo propio de un emperador romano. Muchos críticos ven en este libro muchas similitudes entre la pareja ficticia y la real. De hecho, son muy conocidos los problemas mentales de Zelda y los excesos con la bebida de Francis, que lo llevaron a la tumba a los 44 años.

He vuelto, para bien y para mal.

He vuelto, para bien y para mal.

Sí, ya estoy aquí otra vez. Siento no haberos contado nada aquí en casi dos semanas, pero he estado ocupado trabajando y haciendo otras cosillas. Entre semana sigo currando en el bar a una media de seis horas al día y los fines de semana me escapo a El Escorial, como los dos últimos, que han sido de órdago. La semana pasada hubo fiesta en San Lorenzo y en Villalba. Vi Kill Bill 2 y me gustó bastante. La gente me pregunta que cuál de las dos me ha gustado más, pero yo no sé qué decirles. Hay que ver las dos y decidir. Las fiestas de Villalba estuvieron bastante bien.
Este fin de semana pasado también volví a la Ilustre. Eran las fiestas y no decepcionaron. El viernes hubo cena orgiástica en La Reja y fiesta hasta las seis de la mañana. El sábado algo de resaca, pero no había tiempo porque el Mezclas y Fili celebraban su cumpleaños y había que estar listo para el whisky.
Todos estos excesos me están pasando factura y ahora estoy malo de la garganta y el estómago. Por eso hoy sólo he trabajado un rato en el bar. Creo que voy a desfallecer encima del teclado. Ahora tengo tiempo para hacer otras cosas. Me estoy leyendo Suave es la noche, de Scott Fitzgerald y no voy a tardar en colgar una reseña aquí, que me está encantando.
Durante estas dos semanas sin escribir nada por aquí he hecho un montón de cosas más con mucha gente, pero no me apetece contároslas todas. Lo único que sé es que me han dejado libros para leer y El gran Lebowski, una de mis películas preferidas. Es divertidísima. Siempre he querido ser como el Nota, tío.
Bueno, señores, es el momento de partir. Voy a cenar algo y a sentarme en el sofá a hacer la marmota. A ver si escribo más a menudo a partir de ahora. Vayan con Dios.

Hoy es sólo un día más.

Hoy es sólo un día más.

Pues sí, hoy es sólo un día más. Por la mañana alquilé Kill Bill, la he puesto después de comer y me he quedado dormido viéndola. La hora "S" (S de siesta) no me respeta nunca. Siempre sucumbo ante la modorra post-comida. Hoy me he quedado dormido en el sillón y ha habido un momento en que me he despertado con la boca abierta y el hilillo de babita siestera a puntito de precipitarse sobre mi camiseta.
Por la tarde he estado con mi hermano ordenando la habitación, tirando basura, poniendo libros en estanterías y esas cosas que uno tiene que hacer para poder entrar en su habitación.
Me ha tocado trabajar hoy, un par de horillas a a mediodía y por la noche otro ratillo. Ya os hablaré de un tipejo que me pone de los nervios. Hoy he soñado con que le metía la paliza de su vida. Qué liberación. Me he despertado con los dientes apretados, echando adrenalina a manguerazos por los poros de la piel. Pero sólo ha sido un sueño.
Buenas noticias: he encontrado el cable de la cámara digital, así que podré colgar alguna fotillo de los conciertos y de Santiago. Ya os iré dando más la brasa con esto.
Como todavía no las he descargado, hos dejo con la foto del director de mi colegio. Creo que es una de las pocas almas que se salvan de ese pozo de despropósitos (aunque tiene cierto parecido con David el gnomo). Un saludo a todos. Que descanséis en paz.

Friday, I'm in love, The Cure

Friday, I'm in love, The Cure

Quizás no sea la mejor canción de este grupo, pero sí es la primera que escuché de ellos y es una canción que puedo escuchar una y otra vez sin cansarme. También la tocamos los Holy Days. Por eso es una canción especial para mí. La letra es de la vena ñoña de Robert Smith (Mint car, Just like heaven, Boys don't cry...). Es la canción pop perfecta: tres minutos y medio, estructura sencilla, estribillo claro y melodía pegadiza. Las guitarras suenan muy limpias y hacen arpegios de acordes muy altos. Es preciosa cuando estás enamorado y ahora que no lo estoy, también suena genial. Ya sabéis, no creo que sirva de mucho que os leais la letra, la música está para escucharla y, aunque algunas letras merecen la pena, generalmente no está para ser leída.

i don't care if monday's blue
tuesday's grey and wednesday too
thursday i don't care about you
it's friday i'm in love

monday you can fall apart
tuesday wednesday break my heart
thursday doesn't even start
it's friday i'm in love

saturday wait
and sunday always comes too late
but friday never hesitate...

i don't care if mondays black
tuesday wednesday heart attack
thursday never looking back
it's friday i'm in love

monday you can hold your head
tuesday wednesday stay in bed
or thursday watch the walls instead
it's friday i'm in love

saturday wait
and sunday always comes too late
but friday never hesitate...

dressed up to the eyes
it's a wonderful surprise
to see your shoes and your spirits rise
throwing out your frown
and just smiling at the sound
and as sleek as a shriek
spinning round and round
always take a big bite
it's such a gorgeous sight
to see you eat in the middle of the night
you can never get enough
enough of this stuff
it's friday
i'm in love

De vuelta

De vuelta

Sí, ya estoy aquí otra vez. Y sí, otra vez con retraso vuelvo a escribir en el blog. Tengo que decir que los conciertos fueron geniales y que me lo pasé genial (espero que todos los que fuisteis también os lo pasarais igual o mejor que yo). Al principio íbamos Sergio, Miki y yo en el coche, pero allí nos juntamos con más gente: Cristóbal, Fernando, Patricia, Ángel y Bea (un saludo a todos y a ver si montamos otra como la del sábado por la noche).
En el viaje de ida fuimos escuchando música todo el rato. Fue una contrarreloj. Estuvimos parados en la autopista tres cuartos de hora porque hubo un accidente. Luego tuvimos que aminorar porque empezó a caer un tormentón de flipar. El caso es que nos perdimos a Muse, que nos dijeron que estuvieron cojonudos, y a Starsailor.

A cuarenta kilómetros de Santiago nos llamó Ángel para preguntarnos que dónde estábamos. Él creía que estábamos ya allí y Lou Reed, uno de los que más me interesaba ver, estaba a punto de empezar. Pisamos a tope y llegamos a ver al viejete de Nueva York. No fue nada del otro mundo. El sonido estaba muy mal ecualizado y el repertorio fue demasiado lento y apenas tocó canciones conocidas. Sólo al final tocó Sweet Jane y Perfect Day. Apenas se dirigió al público y no presentó a la banda. Llegó, tocó y se fue. Me quedé bastante decepcionado. Mensaje para Lou Reed: si vienes a sustituir a alguien, en este caso a David Bowie, haz un concierto digno. Todo el mundo echó de menos al inglés y canciones como Rebel, Rebel o Ziggy Stardust.

Sin embargo, no me fui de allí la primera noche con mal sabor de boca. Ni mucho menos. Salieron a tocar The Cure y desde la primera canción pusieron más en evidencia a Lou Reed e hicieron que la gente echase más de menos a Bowie. El concierto de los chicos de Robert Smith fue genial. Qué derroche de energía y de emoción. Las canciones sonaron impecablemente y el hombre de la cara pintada dio una lección de carisma. Todo un líder como pocos hay en el pop actual. Su voz sonaba clara como en los discos aunque estuvo ayudado por algunos efectos sonoros que no la hicieron más artificial, sino que aumentaban la fuerza transmisora de este personaje. Mezclaron temas de su último disco con sus grandes éxitos. Las mejores en mi humilde opinión: End of the world, Just like heaven, Lullaby y Friday I'm in love. Hasta tres veces salieron al escenario para hacer bises. Sin duda alguna, el mejor concierto de los que vi.

Volvimos a Santiago con la sonrisa en la boca y cantando las canciones de The Cure. Buscamos un sitio para cenar, pero no encontramos nada. Miki y yo tuvimos que dormir en una cama de matrimonio.

Al día siguiente, después de cambiar de pensión, salimos a "desayunar". Lo primero que pedimos fue una ración de calamares y una botella de vino. Luego una ración de pulpo y otra botella de vino. Fernando y Patricia nos llamaron y se vinieron con nosotros para comer unas navajas y otra botella de vino. Comimos en Casa Manolo (os lo recomiendo si vais a esa ciudad). Por seis euros nos pusimos hasta arriba. Otra botella de vino. Después nos sentamos en una terraza y nos tomamos un café. Sergio llamó a una amiga suya de la facultad que es de allí y estuvimos con ella y su novio tomándonos una caña después de darnos la hostia en la cabeza en la Catedral.

Llegaba la hora de ir otra vez al Auditorio del Monte del Gozo. Era el gran momento, llegaba Bob Dylan. Mientras entrábamos nos dio tiempo a escuchar la última canción de Amaral, los teloneros de Dylan. Mientras esperábamos a que saliera, tocó un tal Gary Jules. No tenía ni idea de quién era. Fue curioso porque parecía que estaba probando las guitarras de Dylan, pero de repente se presentó y se puso a cantar. Tocó acompañado de otro guitarrista. Las canciones sonaron muy limpias y directas, y la voz fue increíble. Me sorprendió muy gratamente.

Pero llegaba el momento que todos estábamos esperando. Bob Dylan salió vestido de cowboy acompañado de una banda de forajidos que dieron un recital de blues y rock como nunca había visto. Empezó con Maggie's Farm casi sin avisar. Tocaba el piano de pie y de lado, una postura muy extraña. Las canciones no se hicieron ni largas, ni lentas, ni pesadas. Algo curioso fue que salió al escenario sin repertorio. Después de una canción, iba al centro del escenario, hacía un corrillo con el grupo, les decía la canción que iban a tocar y seguían. Digno de un genio. La banda que lo acompañó fue increíble. De las canciones más conocidas, tocó Maggie's Farm, Highway 61 Revisited y un bis de tres canciones casi encadenadas: Mr. Tambourine Man, Like a Rolling Stone y All Along the Watchtower. Ninguna canción de todo el concierto sonó igual que en los discos.

Le llegó el turno a The Corrs. Con esto de la paridad del gobierno de Zapatero tenía que haber un grupo dominado por mujeres (aunque en Galicia sigue en régimen de Fraga). Es que no encuentro una explicación lógica a que The Corrs tocase en este festival salvo que lo hagan para exhibir a las tres hermanas irlandesas, que lucieron sus cuerpos serranos delante de todo el mundo. El padre hizo bien en montar una banda de pop con ellas y no un prostíbulo. Nosotros nos subimos a las gradas y lo vimos más tranquilamente. Sonó bien y el público, más numeroso que con Dylan, estuvo muy entregado.

El pescado estaba ya vendido. No nos quedamos a ver a Eccho & The Bunnymen. Sí, puede que sean buenos, pero no he escuchado una canción suya en la vida, estaba demasiado cansado y tenía ganas de agarrarme un buen pedo. Nos fuimos, hicimos una breve parada en el hostal y a cenar y beber. Estuvimos en un sitio genial. Bueno, en realidad no estuvimos dentro. Era un antro demasiado pequeño cuya temperatura interna superaba los 40º y la humedad no bajaba del 80%. La gente se salía a la calle con sus copas y sus tercios. La música estaba bastante bien y el ambiente empezó a mejorar a medida que llenábamos nuestras tripas de cerveza y otros complementos etílicos. Acabamos cantando por la calle como buenos borrachos, un segurata nos sorprendió meando al lado de uno de los escenarios que había en medio de la ciudad, hicimos una foto de nuestros culos al aire y no me acuerdo de mucho más. Acabé con tirado con Sergio en la Plaza del Obradoiro hablando. Para algunos el pedo acabó muy mal (Fernando, espero que ya estés mejor).

Al día siguiente (unas horas más tarde, quiero decir), cogimos el coche de vuelta hacia Madrid. Todo el rato escuchando música, salvo una parada para comer y dormir la siesta dentro del coche. Hubo retenciones, pero no tuvimos muchos problemas para volver. Hasta hicimos amigas en el atasco.

A modo de resumen. Me lo pasé como un enano. Era la primera vez que iba a un festival de música y fue increíble. Lou Reed, decepción. The Cure, los amos. Bob Dylan, inmenso. Comida, bebida y fiesta, a tutiplén. Me lo pasé muy bien con toda la gente con la que estuve. A Patricia y a Fernando ya los conocía un poco más, pero me cayeron muy bien Ángel y Bea. Cristóbal es un tío peculiar y muy majete. Con Sergio y Miki, mi hermano, ya había ido a más conciertos, pero nunca había hecho algo así. A ver si nos vemos todos otra vez en algún concierto. En fin, toda una experiencia que espero repetir algún día y varias veces a lo largo de mi vida. Si habéis leído hasta aquí es que sois los putos jefes.

No me mates, Gran Vía.

No me mates, Gran Vía.

Odio salir a la calle en verano, y más concretamente, pisar la Gran Vía. He ido a las siete de la tarde. Qué agobio de calor y de gente. Iba con el sol de cara, con cuarenta grados en el cogote y toda la gente parecía venir en dirección contraria a la mía. Además, me he vuelto con las manos vacías, no he encontrado lo que buscaba. Por la noche trabajo. Al menos estuvieron Ana, David, Marina, Andrés y Petazeta y me pude echar unas risillas.
Jodiendas aparte, mañana es el gran día. Viaje a Santiago de Compostela y The Cure y Lou Reed. El resto no me entusiasma mucho, pero creo Muse es tremendo en directo. Pasado, pomada de la buena con el tío Bob. Ya os contaré qué tal los conciertos y os pondré fotos, si las hago.
Os dejo con La Mosca. Esta señora fue profesora mía. Era lo peor. Tenía voz de pito y era ñoña como una niña de guardería. Me dio clase en 6º de EGB. La muy zorra me mandó traer una escoba a clase para limpiar todas las bolitas de papel chupado que había disparado con mi boli bic al techo. Meses más tarde, en una excursión, cuando volvíamos, ocurrió un suceso que me traumatizó, pero del que me descojono ahora. Durante todo el viaje nos estuvo dando el coñazo con que nos estuviéramos sentados y que estuviéramos callados. En la única vez que se puso de pie, el autobús dio un frenazo acojonante y la pobre Mosca voló y se estrelló de espaldas contra la luna delantera del autobús. Se quedó empotrada en las escaleras y dejó agrietado el cristal. Se le partieron dos costillas. En aquel momento, todos nos acojonamos, pero ahora, cada vez que lo recuerdo, no puedo evitar reírme con el vuelo de la Mosca. Soy cruel, pero es que fue surrealista totalmente. Ya os contaré más historias sobre mi antiguo colegio. Un saludo y que descanséis.

La peste, Albert Camus

La peste, Albert Camus

"La mañana del 16 de abril , el doctor Bernard Rieux, al salir de su habitación, tropezó con una rata muerta en medio del rellano de la escalera. En el primer momento no hizo más que apartar hacia un lado el animal y bajar sin preocuparse. Pero cuando llegó a la calle, se lo ocurrió la idea de que aquella rata no debía quedar allí y volvió sobre sus pasos para advertir al portero. Ante la reacción del viejo Michel, vio más claro lo que su hallazgo tenía de insólito. La presencia de aquella rata muerta le había parecido únicamente extraña, mientras que para el portero constituía un verdadero escándalo. la posición del portero era categórica: en la casa no había ratas"
Así comienza la crónica ficticia de los sucesos que tuvieron lugar en 194... en la ciudad de Orán, pero cuyo significado real traspasa las barreras temporales y espaciales. La historia del libro es la historia de una ciudad que poco a poco ve cómo un brote de peste empieza dejando algunas ratas muertas en las calles y que termina dejando a unos pocos hombres vivos en las casas. Nadie quiere saber lo que pasa ni con esas ratas ni con la gente que empieza a morir a causa de la peste. La ciudad acaba cerrando sus puertas convirtiéndose así en una ratonera. Algunos tratan de escapar y otros se esconden o luchan en la ciudad, pero todos terminan aceptando su destino. La esperanza de los que quieren burlarse de la autoridad y escapar no es más que un fantasma de niebla, y los que aguantan en la ciudad no encuentran sitio alguno en el que refugiarse, salvo la constante lucha contra le enfermedad (lo que Camus narró en su ensayo El mito de Sísifo). Todos acaban resignándose a una suerte impuesta por el azar.
Si ese es el argumento del libro, su significado va mucho más allá. Camus escribía sobre la decadencia de una Europa que en menos de cincuenta años había sufrido dos Guerras Mundiales en su corazón y que llevaba a muchos hombres a la pérdida de sentido en sus vidas, lo que finalizaba en la nada absoluta, en la negación de cualquier creencia y el sentido trágico de la vida. La sociedad actual sigue siendo heredera de esta desorientación y se mueve en la dirección que marca una brújula desimantada; es por eso por lo que este libro tiene validez hoy y la tendrá en el futuro.
A parte de su significación oculta, el libro está escrito a modo de crónica periodística, con un lenguaje sencillo y descripciones que con palabras dan la misma nitidez que una fotografía. Se alternan partes descriptivas con diálogos llenos de tensión y emoción humana.
La novela apareció publicada en el año 1947, cinco años después de su primera novela, El extranjero. En el año 1957 recibió el Premio Nóbel y en 1960 murió en un accidente de coche.
"Oyendo los gritos de alegría que subían de la ciudad, Rieux tenía presente que esta alegría está siempre amenazada. Pues él sabía que esta muchedumbre dichosa ignoraba lo que se puede leer en los libros, que el bacilo de la peste no muere ni desaparece jamás, que puede permanecer durante decenios dormido en los muebles, en la ropa, que espera pacientemente en las alcobas, en las bodegas, en las maletas, los pañuelos y los papeles, y que puede llegar un día en que la peste, para desgracia y enseñanza de los hombres, despierte a sus ratas y las mande a morir a una ciudad dichosa".

Las pedo-aventuras del Doctor en la Ilustre

Las pedo-aventuras del Doctor en la Ilustre

Ya estoy de vuelta después de abandonar esta página durante unos días. El sábado me escapé a El Escorial (la Ilustre Villa) después de comer. La casa nueva está bastante bien, aunque sigue siendo la casa típica vieja de pueblo. Llegué a las seis y media. Mi abuela tenía preparado café y me tomé uno con ella y mi abuelo. Fue una alegría volver a verlos, y a mís amigos también. Estuvimos jugando un ratillo a la Playstation y luego hicimos pedo-barbacoa. Me parece que trincamos bastante, pero nos lo pasamos genial. Dunadán y yo estuvimos tocando canciones de los Beatles y cantando como dos gatos borrachos. Luego seguimos tocando los clásicos-de-mamaos. Después, de fiesta hasta las 7 de la mañana. De acuerdo, soy un borrachín, pero sólo cuando salgo. En mi vida entre semana no suelo beber (aunque ahora esté dando buena cuenta de una cerveza). El domingo, después de una resaca de grado 8/10, seguimos jugando a la Play. Tengo que pillarme el Pro Evolution Soccer para que no me vuelvan a ganar. No suelo hablar de videojuegos aquí, pero tengo que confesar que tengo una Playstation 2 desde navidades, aunque no me vicio mucho. Me ha dado pena tener que volver esta mañana, pero la vida es así.
Terminé La peste, de Albert Camus. Ya tardáis en empezar a leerlo. Es increíble. Leed la reseña. También he estado escuchando a Wilco, un grupo de alt-country americano, pero me están costando. Les falta un poquito de "punch". Ahora estoy con Mientras agonizo, de William Faulkner y Transformer, de Lou Reed.
Señores, es el momento de dejar de escribir aquí. Muchas gracias por seguir atentos al blog. Nos vemos.

Apruebo todo, me aplaudo a mí mismo.

Apruebo todo, me aplaudo a mí mismo.

Sí, señores, no me lo esperaba, pero a veces es mejor así. Creo que me están saliendo antenitas y me estoy volviendo viejo y de color verde, como el Dios de Namec. Las notas han sido un poco cutronas, pero al menos no tengo que estudiar en verano. Alguien podría decir que está de puta madre eso de aprobar todo, pero no creo que vaya a cambiar eso mi vida mucho. Esta tarde he tenido que trabajar otra vez (igual que ayer, igual que lunes, seguro que como mañana...). Necesito un día libre para salir y emborrachar en toda regla. No es justo. Quiero agarrarme un buen pedo como hacía antes.
Hoy tampoco creo que pueda dormir. Desde que empecé las vacaciones me estoy durmiendo a las cinco de la mañana todos los días. El lunes estuve jugando a la Playstation, ayer leyendo. Hoy no lo sé, ya veré. Bueno chicos, os dejo ya. Aprovecharé la mañana de mañana para dormir. Por cierto, hoy el tío Bob ha tocado en Barcelona. Ya queda menos para que vaya a Santiago de Compostela a verle.

Lazy Sunday afternoon.

Lazy Sunday afternoon.

Como la canción de los Small Faces. Aquí estoy, a las cinco de la tarde delante del ordenador actualizando esto un poquillo. No escribí nada aquí ni el viernes ni ayer porque he estado trabajando en mi bar y luego he salido hasta tarde. El curro del bar me ha hecho parir una historia paranoica, pero no la voy a colgar aquí. El viernes estuve con Andriuz, Petazeta y los Urbano tomándonos unas copillas por ahí. Hacía tiempo que no veía a los hermanos Urbano. Son feos, dicen tacos, se meten mano entre ellos (a mí también), escuchan música no comercial pero siempre les veo rodeados de tías macizas. La vida tiene esos momentos paradójicos. Ayer estuve en el Herón City de Las Rozas. Andriuz nos llevó en coche. Fui con Petazeta a pedir un combinado alcohólico al único bar abierto y me quedé de piedra al ver a la camarera de lo buena que estaba. Volvimos a la mesa con el resto de gente y mi sorpresa aumentó cuando la camarera resultó ser una amiga de Andriuz. Nos saludó a todos (besos incluidos) y nos invitó a unos chupitos. A lo tonto, la bebida que me pedí estaba jodidamente cargada, pero se me bajó en cuanto nos subimos de vuelta al coche. Luego fuimos a Chueca a las fiestas del orgullo gay, pero no duramos mucho. Yo sólo buscaba a una hembra soltera heterosexual, pero fue imposible encontrarla. Llegué a casa a las cinco y cuarto, pero me dieron las seis y media escuchando música. Me dormí cuando empecé a ver luz por la ventana de mi cuarto.
No puedo irme de aquí sin hablaros de la bestia, la perra de mi vecina. Responde al nombre de Wendy. Es una perrilla del tamaño de un brazo hasta el codo. Un día de viento podría volar como Superman. Todavía estoy esperando a una tormenta de verano para colgarla de mi balcón con una capa roja. Fuera de toda broma, aunque en mi casa se vuelven gilipollas cuando nuestra vecina nos la deja para cuidarla, a mí me parece una perra entrañable. Os dejo con ella. Hasta mañana.

Apatía fantasmal y agua caliente de grifo

Apatía fantasmal y agua caliente de grifo

Todo el día dentro de casa asándome como un pollo en el horno. Yo quería tener un verano excitante, lleno de viajes y de emociones, pero de momento paso más tiempo durmiendo que viviendo. Para todo eso se necesita dinero y yo ando peladísimo. Me ha dado tiempo a leerme Un tranvía llamado Deseo, de Tennessee Williams. Es una obra de teatro de 120 páginas. Me ha gustado bastante. Os la recomiendo, sobre todo si os habéis leído también Los renglones torcidos de Dios, de Torcuato Luca de Tena.
Esta tarde vino Anita a casa con mi hermana. Estuvimos los tres cenando luego y se ha ido. Creo que ha sido mi único contacto con el mundo exterior en el día de hoy. Ni siquiera había cervezas en el frigorífico. El agua del grifo está demasiado caliente. Creo que la palabra que me define ahora es apático. ¿Os pasa a todos o sólo a mí? Creo que necesito ese trabajo. Tengo que hacer algo aparte de desecarme en el sofá mientras juego a la Playstation.
Mañana intentaré traer algo más divertido a esta web. Tengo que echarle una mano a mi padre, así que seguro que traigo alguna anécdota cachonda de la gente que se sienta en la terraza. Buenas noches a todos.

El currículum y lo que se pasa por mi cabeza.

El currículum y lo que se pasa por mi cabeza.

Sí, hoy he llevado el primer currículum de mi vida a una empresa, aunque si me cogen no será el primer trabajo que realice. Iba yo por la Castellana con el sol pegándose a mi espalda como un caracol gigante y el currículum me hablaba desde la carpeta: "¿De verdad quieres trabajar? Tírate a la bartola todo el verano, gilipollas. Podrías estar en tu casa tirado en el sofá viendo la gira asiática de pretemporada del Madrid y bebiendo cerveza como si el mundo entero no existiera". Pero no le he hecho caso. He llegado a las oficinas de Europa Press y allí lo he dejado. Subí en el ascensor hasta la tercera planta. Detrás del mostrador había un segurata y una secretaria hablando por teléfono: "Buenas tardas, ¿qué querías?", el segurata me recibe con una sonrisa. "Venía a dejar un currículum para trabajar aquí". "Pero, ¿tú eres redactor?", su cara cambió y me empezó a mirar pensando: "Pero tú, chaval, ¿cuántos años tienes?". "Soy estudiante de periodismo y venía a dejaros el currículum para ver si había algún trabajo disponible". La chica había estado escuchando mi diálogo con el guardia pese a estar hablando por teléfono. Su cara era la misma y su pensamiento, idéntico al del segurata: "¿no eres un poco pequeño para trabajar aquí?". Allí les he dejado yo mi sobre con mi foto y los faroles que me he tirado en esos dos folios. Me han despedido con el sempiterno "ya te llamaremos". No me han tratado nada mal, pero no han podido evitar su sorpresa ante mí por haberme mostrado tal como soy. Nada más volver a la calle, he sentido un deseo inmenso de currar en algún sitio. Es posible que este deseo sea sólo pasajero, pero me gustaría muchísimo. Ahora toca esperar.
He terminado el libro de Proust. No sé qué coger ahora, ya veré. Mis abuelos me dieron unos eurillos ayer y me he comprado Mientras agonizo, de William Faulkner. Ya os contaré qué tal está. Esta tarde estuve con Ana, Marina, David y Petazeta viendo Shrek 2. Está cachondona. Ha conseguido sacar a ese niño que llevo dentro y que nunca sale porque el mundo se le ha quedado demasiado grande.
Bueno señores, os dejo. Mañana más (o pasado mañana) (o nunca más).

A lo tonto

A lo tonto

A lo tonto hacemos un montón de cosas sin proponérnoslas. Ayer tenía la celebración del cumpleaños de la Pichona. Todo iba a quedar en una merendola en un parque a la sombra de un árbol pero acabó como el Rosario de la Aurora. Resultado: borrachera. Ya van dos en cuatro días. Me lo pasé genial de todas formas. Esta tarde he estado viendo Harry Potter. No está del todo mal, pero sigue siendo una película sencilla. Tengo que decir que me ha gustado, aunque Alex me ha pillado dando la única cabezada que he dado en toda la película. Luego hemos estado cenando en el MacDonalds de Cuatro Caminos. Nos hemos despedido la mayoría de los de clase porque cada uno tira para su tierra. Nos veremos pronto. Mañana (bueno, son casi las doce de la noche ya) es San Pedro. Voy a irme a dormir, que tengo el cuerpo como un árbol podrido. Que descanséis.

Vacaciones: propósitos de un despropósito.

Vacaciones: propósitos de un despropósito.

Inauguro una nueva sección en el blog en la que os contaré lo más interesante que me pase durante las vacaciones. Sé que nunca me pasan cosas interesantes en la vida, pero yo creo que las cosas van a cambiar. Cuando me vaya al Escorial, si consigo irme algún día, no podré escribir aquí a diario, pero siempre que pase por Madrid encenderé el ordenador y escribiré aquí el devenir de los días. Por supuesto, seguiré colgando relatos y reseñas de películas, libros y discos. Así que, comienza una nueva etapa en este blog (y en mi vida) que es el verano, que será el mejor de mi vida.
Voy a empezar haciendo una lista de propósitos que intentaré cumplir. Cortita, por supuesto, que si no luego se me juntan muchas cosas al final. Empecemos:
1.- Conocer a la mujer de mi vida: empezamos bien. Me parece que este está jodido. Bueno, tendré los ojos abiertos y los bolsillos llenos de fichas. Si escucha a Bob Dylan y le gusta Bukowski, mejor que mejor.
2.- Descubrir dos grupos nuevos: todos los veranos me engancho a algún grupo o cantante. El verano pasado fue Ryan Adams. A ver por dónde tiro estas vacaciones.
3.- Conseguir un trabajo y ganar algo de dinero: ya tengo el currículum hecho. Sólo tengo que echarlo y esperar que haya algún tío más cateto que yo para que me elijan antes que a él.
4.- Emborracharme al menos una vez por semana: es necesario. Si pueden ser más, mucho mejor.
5.- No sacarme el carnet de conducir: sólo por llevar la contraria a toda la gente que se lo quiere sacar en verano y luego no lo apueban hasta junio del año siguiente.
Ya está. No me quiero exigir mucho. Tampoco me voy a fustigar si no los cumplo todos (o ninguno). Me podéis echar una mano, sobre todo con lo de la mujer y lo de emborracharse.
Mi primer día de vacaciones ha estado marcado por la resaca y el sueño. La fiesta de anoche estuvo genial. Mucho alcohol y desfase. No estuve con ninguna mujer en actitud íntima ni transgredí la ley de forma penalizable con prisión. Por supuesto, hoy ha habido un desayuno farmacéutico para contrarrestar los efectos de la resaca. Luego ensayo con los Holy Days (bueno inicio de verano), caña en terracita y dormitar en casa. No he llegado a dormir, sólo he estado tirado en la cama escuchando el Freewheelin' de Bob Dylan. Acabo de llegar a casa. He estado con Petazeta, Torpin y Patch en un bar de Moncloa que se llama La niña del exorcista. El sitio está decorado a modo de pasaje del terror y también hacen mini-espectáculos. En medio de una canción, se ha parado la música y ha aparecido un tipo disfrazado del de la matanza de Texas y se ha puesto a dar gritos entre la gente con una motosierra (apagada, eso sí).
Este ha sido mi primer día de veraneo. Ojalá sean así todos, que me lo he pasado muy bien. Mañana más, queridos blogueros.

Cuando ya no puedes más

Cuando ya no puedes más

ES EL MOMENTO DE REVENTAR. A MENOS DE 24 HORAS PARA MIS VACACIONES HE DE SUFRIR UN COLAPSO MENTAL Y DEJARME CAER EN EL SOFÁ CON LA GUITARRA ACOPLÁNDOSE EN EL AMPLIFICADOR. UN PITIDO INSUFRIBLE TALADRA MIS OÍDOS, PERO NO IMPORTA, SÓLO QUEDA UN EXAMEN. NO PUEDO ESTUDIARLO MÁS. NO PUEDO ASIMILAR MÁS CONCEPTOS. ME IMPORTA UN PITO EL TACO DE APUNTES. QUIERO SUSPENDER ESTE EXAMEN Y LO QUIERO SUSPENDER ANTES DE ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡YAAAAAAAAAAAA!!!!!!!!!!!!!

Brown Sugar, The Rolling Stones

Brown Sugar, The Rolling Stones

La mejor canción de los Stones. Aparece en el año 71, single de Sticky Fingers. Este disco se hizo famoso por la portada, que reproducía la bragueta de Mick Jagger con cremallera incluida (por supuesto, fue censurada en España). Es una maravillade riff de guitarra, en el tono de Keith Richards. El solo de saxofón es el mejor que he escuchado en una canción rock. Son los tres minutos y medio mágicos que todo tema que quiera pasar a la historia debería tener (salvo honrosísimas excepciones). La letra es sexo puro y duro. Es una descarga de adrenalina oír a Jagger cantar como una metralleta bajo el fuego de cobertura de la guitarra de Keith Richards. I SAY YEEEAHH, YEEEAHH, YEEEAHH, WOOOOO!!

Gold coast slave ship bound for cotton fields,
Sold in a market down in New Orleans.
Scarred old slaver know he's doin' alright.
Hear him whip the women just around midnight.
Ah Brown Sugar how come you taste so good
(A - ha) Brown Sugar, just like a young girl should
A - huh.

Drums beating, cold English blood runs hot,
Lady of the house wond'rin where it's gonna stop.
House boy knows that he's doin' alright.
You should a heard him just around midnight.
Ah Brown Sugar how come you taste so good
(A - ha) Brown Sugar, just like a black girl should
A - huh.

I bet your mama was a tent show queen, and all her boy
Friends were sweet sixteen.
I'm no schoolboy but I know what I like,
You should have heard me just around midnight.

Ah Brown Sugar how come you taste so good
(A - ha) Brown Sugar, just like a young girl should.

I said yeah, I said yeah, I said yeah, I said
Oh just like a, just like a black girl should.

I said yeah, I said yeah, I said yeah, I said
Oh just like, just like a black girl should.

24 de junio de 2004

24 de junio de 2004

Creo que es el peor momento para escribir aquí. No puedo más, pero lo peor no es eso, lo peor es que tengo que seguir estudiando porque no me sé el examen. Creo que es la última noche sobre la Tierra. Escuchad el motor, escuchad la bocina del último camión desde el infierno que viene rodando. Todo el mundo está rezando. Es la última tentación, la última cuenta, la última vez que escucharé el Sermón de la Montaña, la última radio está sonando. El Apocalipsis está aquí. Mañana no existe porque el presente es una ilusión. Los cuernos del toro están ardiendo. Nadie está a salvo de su embestida. Las cosas claras, el chocolate espeso y la sangre hirviendo. Nadie puede escapar. Todos estamos condenados. TODOS. Feliz muerte a todos.

23 de junio de 2004

23 de junio de 2004

Estuve en El Escorial con mis abuelos esta mañana. Cómo cambian las cosas. A lo tonto, he pasado todos mis veranos yendo allí. 20 veranos. Se dice pronto. Lo peor es que hoy me he dado cuenta de verdad de cómo pasa el tiempo por todo: cómo envejecemos, cómo cambian las calles, las casas, la gente que nos rodea, nosotros mismos. Nada permanece igual, ni permanecerá nunca como ahora. También he comido con el señor Pedro y la señora Nati (mis abuelos). Después no he hecho nada, siesta y Eurocopa. Parece mentira que me quede un examen todavía. He intentado arreglar mi máquina de escribir, pero no he podido. Creo que me voy a estudiar mientras el resto de España ve Los Serrano. Os dejo mi corte de manga para que se lo dediquéis a todo lo que os molesta de la vida. Yo me lo dedico a mí mismo.

22 de junio de 2004

22 de junio de 2004

Vaya mierda de examen. Bueno, quizás estudiar literatura en verano no esté del todo mal. He estado en la biblioteca para devolver unas películas y me he sacado unos librillos: Cuatro cuartetos, de T.S. Eliot; Un tranvía llamado deseo, de Tennessee Williams; y Las sillas, de Eugène Ionesco. El primero es de poesía y los otros dos son obras de teatro. Me los leeré cuando termine con el de Proust. Ya os contaré qué tal están. Mañana me voy al Escorial a ver la casa nueva con mis abuelos, sobre todo para ver qué cosas puedo o debo llevarme. Que no se me olvide pedirle la máquina de escribir a mi tía, que la mía se me estropeó hace tiempo. He estado viendo los partidos de la Eurocopa de hoy. Qué pena lo de Italia, pero me parece que Suecia y Dinamarca se han merecido mucho más pasar de ronda. Bueno, me voy ya. Que descanséis todos.

21 de junio de 2004

21 de junio de 2004

Otro día más sin estudiar nada. He bajado el ritmo de una manera increíble. Me parece que la voy a cagar al final con las más fáciles. Mañana tengo literatura y todavía me quedan un par de temas y repasármelo todo. A ver qué tal. He estado haciendo mi currículum y no sé qué coño poner. No me siento nada inspirado para inventar nada. Además, estoy demasiado cansado. Espero que os leáis La espuma de los días. He colgado la reseña. No me ha quedado muy bien, pero el libro es tremendo. Un tanto ñoño, todo hay que decirlo, pero es una maravilla para los sentidos. Me he pasado el día intentando escribir algo, pero no me ha salido nada. Éso es lo que hay, nada. No hay nada. Es una mierda el bloqueo mental que tengo ahora. Que le den por culo. Es lo único que me sale. Sólo puedo decir tacos cuando estoy así. Joder. Bueno, os dejo. Voy a estudiar.