Cómo sudo
Sudando
Sudando
Sudando
Parece que le estoy dando un beso a Javi
¿Segura?, por Pedro Martínez.
¿A que dudas cuando te pregunto si estás segura? Hasta yo dudo de si estoy seguro. Ayer todo era seguro, hoy es seguro que no estás segura. No te preocupes, yo tampoco lo estoy. ¿Mañana? No lo sé con seguridad, pero lo que sí es seguro es que será otro día y que es probable que no se me haya pasado. ¿Pasado mañana? Seguro que seguiré pensando en ti y posiblemente estemos dudando todavía de si estás segura de lo que me dijiste ayer. ¿Al siguiente? Es posible que al siguiente tú estés menos segura todavía y, si no lo estás, es seguro que al siguiente del día siguiente estarás llamándome otra vez por teléfono y me dirás que no estabas segura de lo que me dijiste, y yo te diré que estaba seguro de que no estabas segura y que ahora sí es seguro que podemos volver a empezar.
Ayer tampoco escribí aquí. Soy un "dejao" de la vida. El caso es que son las diez menos veinte y sigo luchando contra el dolor de cabeza. Esta mañana he estado bastante resacoso. Consejo: cuando os estéis yendo de un bar y os ofrezcan un chupito gratis antes de dormir, ¡no lo aceptéis! Por Dios, qué cosa más mala era. Tenía el estómago y la cabeza como un huracán. El caso es que escuchar 'You never can tell' (la canción del famoso baile entre John Travolta y Uma Thurman en Pulp Fiction) hace que se me empiece a ir la jaqueca. Hoy Rocío-Carolina llevaba a teatro dos de mis atentados contra la literatura impresos. Me ha dicho que le molan. Me he hecho ilusión, la verdad, no se los había visto en la mano a nadie excepto a mí. A la pobre le daba vergüenza ir escuchando a Quique González delante de mí cuando me parece el mejor músico español de la actualidad (ni Bunbury ni leches). Una tipa un tanto friki. Bueno señores y señoras, me voy al cine a ver Ladykillers, ya os contaré. Mañana va a ser un día duro. Un saludo a todos. Ciao
Siento no haber escrito ayer, pero si lo hubiera hecho, es posible que mi teclado y mi monitor hubieran empezado a echar humo y tal vez hubieran salido corriendo hacia el lavabo para apagar su fuego. El caso es que tengo un sueño que me caigo y he quedado luego. No sé qué más deciros, así que voy a poner una foto que lo diga todo.
Días calientes pero fríos. Necesito dormir y descansar. Todavía no estoy de exámenes y ya estoy molido. Es posible que el día 25 me agarre una melopea de las de acordarte de que no me acuerde de nada. De hecho, si este viernes se tercia... No sé, ya veré. Mañana y pasado promenten ser días "de lío". No me hagáis mucho caso pues. Hoy no escribo más aquí. Me voy a dormir. Dormir. Dormir. Dormir. Dormir. Dormir. Dormir. Dormir. Morir. Dormir. Dormir. Dormir. Dormir. Dormir. Se me pira la pinza, ¿eh?. Es coña, pero ¿a que no os habéis dado cuenta?. Venga, nos vemos. Ciao.
Esto es el amor (al menos en Madrid). Voy en el metro, línea siete, en dirección a Canal (había subido en Guzmán el bueno). El tren para en Islas filipinas. Se abre la puerta y entra una chica que se despide de otro chico. A la vez que la chica se dirige al fondo del vagón, el chico va andando también en su dirección, pero por el andén. Se miran a través de la ventana. Se sonríen. Se tiran un beso. Se cierran las puertas. El metro reanuda su marcha. Los dos levantan un poco su mano y se despiden. El chico se da la vuelta con la sonrisa en los labios. La chica se sienta en un asiento junto al mío y suspira de alivio mientas tuerce el gesto poniendo cara de asco. Por mí, como si se meten todos en un barco y se hunden en alta mar para que se los coman los tiburones y, después de cagarlos, se los coman los peces linterna que hay en el agujero del océano.
Bueno, hoy hay que seguir trabajando. Creo que me hacen falta unas horas de sueño. Seguramente no hubiera escrito lo de ahí arriba si no hubiera dormido tan mal hoy. De todas formas, no lo voy a borrar. Es algo que ha pasado y algo de lo que hay que dejar constancia. A diario veo (y vosotros también) cosas así por la calle. ¡Qué perros somos! Debería venir una bola de fuego enorme y abrasarnos. O que bajase una enorme mano del cielo y nos abofeteara. No más caña por hoy al género ¿humano?. Que descanséis. He dicho.
Esto es el amor (al menos en Madrid). Voy en el metro, línea siete, en dirección a Canal (había subido en Guzmán el bueno). El tren para en Islas filipinas. Se abre la puerta y entra una chica que se despide de otro chico. A la vez que la chica se dirige al fondo del vagón, el chico va andando también en su dirección, pero por el andén. Se miran a través de la ventana. Se sonríen. Se tiran un beso. Se cierran las puertas. El metro reanuda su marcha. Los dos levantan un poco su mano y se despiden. El chico se da la vuelta con la sonrisa en los labios. La chica se sienta en un asiento junto al mío y suspira de alivio mientas tuerce el gesto poniendo cara de asco. Por mí, como si se meten todos en un barco y se hunden en alta mar para que se los coman los tiburones y, después de cagarlos, se los coman los peces linterna que hay en el agujero del océano.
Bueno, hoy hay que seguir trabajando. Creo que me hacen falta unas horas de sueño. Seguramente no hubiera escrito lo de ahí arriba si no hubiera dormido tan mal hoy. De todas formas, no lo voy a borrar. Es algo que ha pasado y algo de lo que hay que dejar constancia. A diario veo (y vosotros también) cosas así por la calle. ¡Qué perros somos! Debería venir una bola de fuego enorme y abrasarnos. O que bajase una enorme mano del cielo y nos abofeteara. No más caña por hoy al género ¿humano?. Sí, q
Hoy ha sido un día intenso de estudio en la biblioteca. Aún así, voy a llevarme mi ración de suspensos pertinente. Como véis, me he pasado el día metiendo más cosillas por el blog. Cuando me aburro pasan estas cosas. Mañana también habrá jornada intensiva de chapada dura en la biblioteca y de trabajillos. Creo que me estoy empezando a aficionar también a la fotografía. Me dejó mi amiga Ana su cámara para los trabajos de clase y me está dando gustillo hacer fotos a cualquier parida. A ver si el sábado me la llevo a teatro y practico un poquillo. (Mensaje para Rocío-Carolina, si lo lee: yo me pondré a estudiar cuando tú dejes de mirar en el curro los blogs de los demás, que no sé qué haces en internet a las once de la mañana, jejejejeje. El del minipop no es George Bush, lo siento. Nadie ha acertado todavía, no te preocupes). Bueno niños, he quedo con los lunnis ahora para irme al Coyote de Moncloa. Me acaban de llamar y me dicen que pille un poco más de coca para la fiesta, que están Ronaldo y Figo terminándose sus gramillos. En fin, así le va al Madrid. Un saludo a todos.
Casi quince minutos de canción. Un poema lleno de imágenes imposibles pero que gracias al don del tío Bob para dotar de sentidos insospechados a las palabras se convierte en una de sus mejores canciones. Esta sí que no la voy a traducir, pero quedaros con la última estrofa. Eso sí que es un "piérdete" en toda regla.
Pulsa aquí para escucharla: http://bobdylan.com/songs/desolation.html
They're selling postcards of the hanging
They're painting the passports brown
The beauty parlor is filled with sailors
The circus is in town
Here comes the blind commissioner
They've got him in a trance
One hand is tied to the tight-rope walker
The other is in his pants
And the riot squad they're restless
They need somewhere to go
As Lady and I look out tonight
From Desolation Row
Cinderella, she seems so easy
"It takes one to know one," she smiles
And puts her hands in her back pockets
Bette Davis style
And in comes Romeo, he's moaning
"You Belong to Me I Believe"
And someone says," You're in the wrong place, my friend
You better leave"
And the only sound that's left
After the ambulances go
Is Cinderella sweeping up
On Desolation Row
Now the moon is almost hidden
The stars are beginning to hide
The fortunetelling lady
Has even taken all her things inside
All except for Cain and Abel
And the hunchback of Notre Dame
Everybody is making love
Or else expecting rain
And the Good Samaritan, he's dressing
He's getting ready for the show
He's going to the carnival tonight
On Desolation Row
Now Ophelia, she's 'neath the window
For her I feel so afraid
On her twenty-second birthday
She already is an old maid
To her, death is quite romantic
She wears an iron vest
Her profession's her religion
Her sin is her lifelessness
And though her eyes are fixed upon
Noah's great rainbow
She spends her time peeking
Into Desolation Row
Einstein, disguised as Robin Hood
With his memories in a trunk
Passed this way an hour ago
With his friend, a jealous monk
He looked so immaculately frightful
As he bummed a cigarette
Then he went off sniffing drainpipes
And reciting the alphabet
Now you would not think to look at him
But he was famous long ago
For playing the electric violin
On Desolation Row
Dr. Filth, he keeps his world
Inside of a leather cup
But all his sexless patients
They're trying to blow it up
Now his nurse, some local loser
She's in charge of the cyanide hole
And she also keeps the cards that read
"Have Mercy on His Soul"
They all play on penny whistles
You can hear them blow
If you lean your head out far enough
From Desolation Row
Across the street they've nailed the curtains
They're getting ready for the feast
The Phantom of the Opera
A perfect image of a priest
They're spoonfeeding Casanova
To get him to feel more assured
Then they'll kill him with self-confidence
After poisoning him with words
And the Phantom's shouting to skinny girls
"Get Outa Here If You Don't Know
Casanova is just being punished for going
To Desolation Row"
Now at midnight all the agents
And the superhuman crew
Come out and round up everyone
That knows more than they do
Then they bring them to the factory
Where the heart-attack machine
Is strapped across their shoulders
And then the kerosene
Is brought down from the castles
By insurance men who go
Check to see that nobody is escaping
To Desolation Row
Praise be to Nero's Neptune
The Titanic sails at dawn
And everybody's shouting
"Which Side Are You On?"
And Ezra Pound and T. S. Eliot
Fighting in the captain's tower
While calypso singers laugh at them
And fishermen hold flowers
Between the windows of the sea
Where lovely mermaids flow
And nobody has to think too much
About Desolation Row
Yes, I received your letter yesterday
(About the time the door knob broke)
When you asked how I was doing
Was that some kind of joke?
All these people that you mention
Yes, I know them, they're quite lame
I had to rearrange their faces
And give them all another name
Right now I can't read too good
Don't send me no more letters no
Not unless you mail them
From Desolation Row
Última obra de Dostoievski y síntesis de todo su pensamiento. Las pasiones se desatan en esta familia. Fiódor Pavlóvich, el padre, un mujeriego y un borracho, es asesinado. El principal sospechoso es su hijo mayor, Dimitri, con quien no se llevaba muy bien, pero que el fondo de su corazón es noble y sincero como la fe de su hermano pequeño, Aliosha. En medio de estos dos está Iván, un escéptico y vidente de la crisis de la razón, y Smerdiákov, el hijo bastardo nunca reconocido de Fiódor Pavlóvich. Todos tenían motivos para matar a su padre, pero, ¿quién lo hizo?. Una historia intensa, agobiante, detallista y psicológica. Dostoievski hace de una pequeña ciudad de provincia rusa todo un cosmos de historias entrelazadas, amores, pasiones, odios y remordimientos que tendrán en ascuas a todo aquél que se atreva con las casi 1200 páginas que componen este inmeso tratado sobre la psiquis humana. Toda una cima de la Literatura Universal.
Hoy seré breve, que mi hermana se tiene que pirar a dormir. He hecho la corrección para Scott y el reportaje para Redacción Periodística. A ver qué tal. También he puesto una nueva sección en el blog con fotos de mis conciertos. Todas las que hay puestas hoy correponden al concierto de los Holy Days en el Happening 2004. Faltan Holy Days (Borja y Juanje), pero es que no tengo ninguna foto vuestra. Además, la calidad es vergonzosa y los comentarios parecen hechos por el presentador de Música Sí. Es muy triste, pero tenía ganas de colgar alguna fotillo aquí. Mi hermana me ha estado echando una mano con el Photoshop y hemos conseguido dejarlas con una calidad medianamente decente a un tamaño de kilobytes aceptable por el blog. Así que nada, esto es vuestro, decid lo que queráis. Por cierto, Rocío-Carolina, qué sorpresa me he llevado al leer tu comentario. Tranquila, ya nos iremos a tomar más cañas el próximo sábado. Un saludo a todos y que descanséis. Por cierto, invito a una caña a quien adivine quién es el de la foto (minipop).
Pedro, Miki, Antonio y Sergio en el backstage
Sergio rompe esquemas con la batería
Miki os domina desde las alturas
Dándole caña a la Gibson
Miki y Pedro la lían en el escenario
Ayer no escribí nada aquí. Estuve cenando por la noche con Patch, Antonio y Borja, y luego un ratillo por Tribunal. No he podido irme al Escorial hoy porque estoy de trabajos hasta las cejas. Además, me ha mandado Scott, mi profesor de inglés, un texto para que se lo corrija. Me he levantado a la una de la tarde. Sólo he visto la boda en resúmenes estúpidos. ¿Os ha parecido bonito? A mí me sigue pareciendo que el mundo apesta, que estamos anclados todavía en la Edad Media (probablemente sigamos así mucho tiempo si continúan las guerras y los odios). De todas formas... No sé en qué coño piensa la gente que va a hacer cola enfrente del Palacio Real. ¿No tienes nada mejor que hacer? Pues entonces no me digas qué es lo peor que haces en tu vida, que puede que seas sexador de pollos (no tengo nada contra el gremio en cuestión). En teatro hemos estado haciendo movidas de decorados, cosas necesarias pero que a mí no se me dan muy bien. Parece que vamos a mejor ritmo ahora. Como siempre, hemos estado hablando de mujeres, sexo y títulos de películas porno. Además, ha venido una chica nueva (Rocío-Carolina; creo que se llama Rocío, pero me ha dicho Carolina) que me ha caído bien. Será la primavera, digo yo, aunque era una tía maja. Alba me ha dicho que hable en el blog de hoy de este rato en la plaza de Olavide. Pues no sé qué contar, así, de primeras. Bueno, podría decir que... no sé... estoy buscando algo que no sea un topicazo. El caso es que nuestras conversaciones no son muy tópicas. No creo que haya mucha gente en el mundo que hable tanto de mujeres (y que estén tan jodidos por ellas) como Antonio o yo. Tenemos a la pobre Patch martirizada y Víctor no decía nada. Menos mal que se ha ido Andrés pronto, que si no, se arma gorda. Alba jugaba con el perro y se preguntaba si los títulos de las pelis porno eran de películas reales o no. Yo creo que sí son reales. Vaya, ahora me doy cuenta de que Alba también nos sigue el rollo cuando hablamos de guarradas... vaya... Bueno, el caso es que Rocío-Carolina no nos conocía a ninguno mucho y se ha debido de quedar flipando en estéreo. Bueno, no mucho, que me ha pedido que le lea la cartilla de mi hermano. Un poco más y me pide su móvil. Bueno niños, me voy a hacer trabajillos. Que descanséis.
LA SALA DE ESPERA, por Pedro Martínez.
Fue como el último suspiro de un globo antes de desinflarse. Todos lo miramos. Pronto empezó a llegar un aire recalentado y espeso a nuestras fosas nasales. El hombre permaneció impasible mirando a la pared tratando de disimular su vergüenza. El olor del pedo podía cortarse con un cuchillo. Las nalgas de aquel hombre habían dejado escapar una ventosidad que nunca debería haber salido de su colon. Las dos señoras mayores que estaban a mi lado no pudieron reprimir una risita traviesa. El niño pequeño dejó de corretear entre los asientos, se acercó a su madre y con voz alta e inocente le dijo:
- Mami, huele a pedo, y afeó su cara con gesto desagradable mientras se tapaba la nariz. La sala ahogó una carcajada al oír al chiquillo.
Empezó a andar delante de los que esperábamos al doctor, oliéndonos de cerca a todos. Ya se acercaba al viejo, que seguía de piedra mirando al frente, con el bastón en la mano y la boina a cuadros vieja sobre su cabeza.
- Ha sido éste. ¡Se ha cagado!, empezó a canturrear el niño con una infantil melodía. ¡Se ha ca...! ¡¡Ay!!. El hombre golpeó al niño con el bastón. ¡Me ha pegado! ¡Mamá!, sollozó mientras se frotaba el brazo.
Las dos viejecitas le reprocharon al hombre su acción entre risas.
- ¡ Hombre, no le da a Vd vergüenza de pegar al crío!
- ¡ Es un crío maleducado al que le tenían que haber dado unos buenos azotes desde que nació!, a la vergüenza del pedo se le había sumado al viejo la de haber pegado a un inocente pequeño. La madre se puso de pie para defender a su niño, pero no con mucha convicción, pues todavía se estaba riendo de la flatulencia.
- ¡Pero bueno!, fingía enfado. Que no le vuelva yo a ver por aquí. O se va o llamo en seguida a la enfermera para que se lo llevé a hacer sus necesidades a su casa.
No había terminado la madre de hablar cuando se abrió la puerta de la consulta.
- ¿ Emiliano Serrano?, la enfermera movió su nariz al respirar la pestilencia todavía presente en la sala de espera.
- Sí, ya voy si me lo permite esta señorita, dijo dirigiéndose a la madre.
Dio un portazo a su espalda. Una señora mayor bajita que iba con su marido, un señor relleno con camisa, corbata y chaqueta, se echó a reír a carcajada limpia. Se puso roja como una manzana en un momento y su papada se agitaba al ritmo de sus aguda risa. Su marido trataba de hacer que su mujer se recatase un poco mientras se reía más discretamente. Las dos señoras mayores empezaron a llamar guarro al hombre a la vez que lo llamaban animal por haber pegado al niño, al que se le había pasado la llantina con un caramelo que le dio la madre.
El olor del pedo se fue yendo poco a poco hasta que no nos acordamos de porqué nos habíamos estado riendo tanto. Tras más de diez minutos, el hombre salió de la consulta y se quedó de pie, enfrente de todo el mundo con mirada desafiante. Sacudió un poco una de sus piernas y salió en dirección a las escaleras. La gente se quedó mirándolo marchar.
- ¿Lucas Montoro?, me levanté y pude oler la flatulencia que el viejo había dejado mientras hacía el sencillo gesto de estirar una de sus piernas.
- ¡ Será marrano! ¡Otra vez se ha vuelto a peer el viejo guarro ese!, gritó una de las dos señoras mayores mientras la puerta se cerraba a mis espaldas.