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Los archivos lúcidos, aunque cada vez menos, que me hago mayor

20 de mayo de 2004

Buenas noches a todos, queridos blogueros. El programa de radio ha salido mejor de lo que esperaba. A lo que voy, por fin me han hecho la resonancia magnética, después de un jodido mes de espera y otro más después de la lesión. Justo ahora que había contactado con un traficante de órganos ruso que me había conseguido la pierna de un ex-actor porno al que tuvo que matar porque no le pagaba la cocaína. Era un buen negocio. He tenido que llamarle para cancelar la operación. Creo que no le ha sentado nada bien. Tengo miedo... Alguien llama a la puerta... ¡AAAHHH! Ufff, es mi madre.
El caso es que han tardado casi una hora en hacérmela, y otra que había estado esperando, hacen dos. Me ha dado tiempo a terminar El poder y la gloria (muy bueno por cierto) y a escribir un pequeño relato de mierda que voy a colgar aquí, para que veáis lo aburrido que estaba en la sala de espera. Una vez dentro del tubo me han puesto unos cascos para no oír el ruido infernal de la máquina. Aún así, se seguía oyendo un sonido que era una mezcla entre una ametralladora tipo Equipo-A, una máquina tragaperras y un videojuego de la NES. No me he podido quedar dormido y he aprovechado para... Para nada. Ni siquiera podía ponerme a pensar en tías. Imagina que aparece el tío y te ve con el soldadito firme. Quita, quita. En realidad he aprovechado para pensar en cómo terminar la historia que estaba escribiendo mientras esperaba. No me he quedado nada contento, pero no sé cómo hacerla mejor. No sé si os gustará. De todas formas, leedla. Bueno, me voy ya, que tengo examen de radio mañana por la tarde y tengo que estudiar por la mañana. Un saludo a todos. Ciao

19 de mayo de 2004

Llega el calor y vuelven las canciones pachangueras, las chicas guapas, el amor... Qué pena que a mí no. En el fondo da igual, aunque hoy he vuelto a ver a la rubia de la biblioteca y hemos tenido la conversación de siempre:
- ¿Está libre...? Anda, eres tú
- Hola, ¿qué tal?
- Bien, ¿y tú?
- Yo también bien. ¿Qué tal en febrero?
- Bien, pero ahora voy fatal.
- Bueno, todavía queda para junio.
- Bueno, pero no mucho.
Será porque es mejor también así, ¿no?. Parecemos gilipollas. Llevo viéndola en la biblioteca desde hace un jodido año y medio y todavía no sé su nombre. Estudia Historia del Arte (como mi hermana) y vasco. Creo que es de esas chicas que cuando las tocas, desaparecen y te despiertas en la cama con una sonrisa de gilipollas, como si hubiera sido verdad. No puede ser tan guapa ni parecer tan dulce. Es de coña. Creo que si la tirasen desde un sexto piso, sacaría las alas de ángel y remontaría el vuelo. Ojalá tuviera menos nervios y más huevos. Cuando hablo con ella tartamudeo como Sean Penn en Yo soy Sam. Llevo todo el día metiéndome hostias en la cabeza por no haberle dicho nada más. Tal vez sea mejor así. No lo sé. Sí lo sé. No sé... Parezco esquizofrénico. ¿Es real? ¿No? ¿Es posible? ¿No? ¿He de creerme? ¿No?
Mañana tengo clase de radio. Grabamos el programa. Creo que va a quedar fatal. En fin, me voy a soñar con la chica de la biblioteca. Ojalá sueñe con ella. Ojalá vosotros también. Sabríais entonces cómo estoy ahora.

18 de mayo de 2004

No sé ni en qué día vivo. Bueno, sé que es martes porque he tenido fotografía, pero si no fuera por eso, pensaría que es lunes. Todos los días son jodidos como los lunes. Incluso más. Acabo de cerrar una partida en un trivial de internet. Estaba lleno de frikis (a lo mejor yo también era uno de ellos...). El caso es que hace buen tiempo ya, con lo cual, ya queda menos para que todo el mundo se empiece a quejar de que al sol te torras y demás (ayer nos quejábamos de la lluvia y hoy nos quejamos del sol, ¿alguien está a gusto en este mundo?). Como veo que nadie está a gusto, propongo que nos unamos todos al "Fuck the universe club". En la página de Ryan Adams hay un enlace. No propongo un suicidio colectivo, ni violaciones, ni beber sangre de cabra después de haber realizado el acto sexual con el animal. Mañana iré a estudiar a la biblioteca. El que quiera unirse al club, que me traiga una fotocopia del DNI, número de teléfono y un certificado médico diciéndo que no tiene enfermedades venéreas (esto sólo para mujeres). Un saludo a todos, hasta mañana.

17 de mayo de 2004

Ayer estuve viendo Troya. No os perdéis nada si no la vais a ver. Ojo, si tenéis novia, no dejéis que vaya. Es posible que tenga más orgasmos por minuto que contigo y con mil viagras echando carreras por las venas de tu polla. Hoy he llegado a clase y todas las que la habían visto llevaban bragas de recambio en la mochila por si comentaban la película. Sin duda alguna, Brad Pitt ha mejorado mucho como comedor de esteroides y cortisona. Si los actores hubieran sido unos tirillas o unos gordos, nadie se fijaría en ella. Es más, nadie del reparto destaca. Bueno, el papel de Peter O'Toole es decente, pero qué pena que sea un abuelete (aunque tiene los ojos azules). Apenas hay momentos épicos. Las peleas en la arena de Gladiator no son nada comparables a las de aquí, que parecen sacadas del Street Fighter. El caso es que si te lo quieres pasar bien, ve a verla, pero no te esperes un peliculón como nos la estaban vendiendo desde hace meses.
Hoy he tenido un día tranquilo pese a que he estado estudiando en la biblioteca desde las ocho y media. Es genial enterarte en el mismo día que tienes que hacer una noticia de dos folios y terminarla en un cuarto de hora. También es genial que lo que te vendían en la Universidad como una conferencia única sea repetida. Qué pozo de mierda me estoy dando cuenta que es mi Universidad. Me vuelve a doler el pie, pero espero que se me pase en la cama. Ayer empecé a leer El poder y la gloria, de Graham Greene. Es genial. Si san Pedro hubiera seguido negando a Cristo después de que le detuviesen, sería el protagonista del libro. Una joyita. Por cierto, a ver si sigo colgando reseñas y otras cosas. Ayer añadí también un apartado para las canciones que debéis bajaros de internet.
Bueno, me voy a ir ya, que mañana quiero madrugar para irme a comprar libros de segunda mano. En Fernández de los Ríos están a un euro. Y luego dicen que la cultura es cara. Sólo hay que saber buscar... La respuesta está ahí fuera... No la busques en los periódicos... No la busques en el suelo... Sopla en el viento...

Come pick me up, Ryan Adams

Come pick me up, Ryan Adams

Mi canción depresiva preferida. Anoche llegué borracho a mi casa y se me ocurrió ponerme algo de música y escuché esta canción. No creo que tengáis problemas para traducirla. La letra es bastante dura. Este tío está realmente jodido.

WHEN THEY CALL YOUR NAME
WILL YOU WALK RIGHT UP
WITH A SMILE ON YOUR FACE
OR WILL YOU COWER IN FEAR
IN YOUR FAVORITE SWEATER
WITH AN OLD LOVE LETTERS

I WISH YOU WOULD
I WISH YOU WOULD

COME PICK ME UP TAKE ME OUT
FUCK ME UP STEAL MY RECORDS
SCREW ALL MY FRIENDS THEY'RE ALL FULL OF SHIT
WITH A SMILE ON YOUR FACE AND THEN DO IT AGAIN
I WISH YOU WOULD

WHEN YOU'RE WALKING DOWNTOWN
DO YOU WISH I WAS THERE
DO YOU WISH IT WAS ME
WITH THE WINDOWS CLEAR
AND THE MANNEQUINS EYES
DO THEY ALL LOOK LIKE MINE

YOU KNOW YOU COULD
I WISH YOU WOULD

COME PICK ME UP TAKE ME OUT
FUCK ME UP STEAL MY RECORDS
SCREW ALL MY FRIENDS BEHIND MY BACK
WITH A SMILE ON YOUR FACE AND THEN DO IT AGAIN
I WISH YOU WOULD

I WISH YOU'D MAKE UP BED
SO I COULD MAKE UP MY MIND
TRY IT FOR SLEEPING INSTEAD
MAYBE YOU'LL REST SOMETIME

I WISH I COULD
I WISH I COULD
I WISH I COULD

15 de mayo de 2004

San Isidro Labrador también tenía resacas. Ayer hubo lío por la noche. Botellón reducido pero grande en efectos etílicos. Mañana de dolor de cabeza y zapatilla en la boca. Siento un pequeño dolor a la derecha de mi ombligo, justo debajo del michelín. Mi hermano también llegó bastante tocado a las siete y cuarto de la mañana. Mi habitación olía por la mañana a bodega. Destilerías Martínez. Había que dar el pego después, tenía comida familiar. No se ha notado mucho. Por la tarde he tocado un rato y he estado leyendo a Norman Mailer. Me está costando mucho Los desnudos y los muertos, pero el tiento de esta tarde ha sido letal. Ahora me lo acabaré. Luego he salido con Berta y David a tomarnos un refrigerio. Ha sido el primer helado del año. Me voy a dormir ya. Que descanséis todos.

14 de mayo de 2004.

Por fin se graduó mi hermano. Yo más que nada lo quería para darle los regalos. Mis padres le han comprado una Fender Telecaster impresionante. Es mejor que mi guitarra y todo. Tiene cojones la cosa. El caso es que la ceremonia ha estado bien, pero como siempre, me he aburrido. Todos los actos oficiales me aburren. No podría ser diputado. Todavía peor, espero que si algún día me pongo a trabajar en la redacción de algún periódico y otro medio, nunca me manden a cubrir alguna movida de esas. Me he pasado toda la tarde estudiando, leyendo y escribiendo. Hacía ya un par de semanas que no escribía nada nuevo. Ahora voy a salir. Salgo porque me lo merezco y porque creo que tengo cosas que celebrar. Mi pierna derecha está a puntito ya de ser la misma que antes. Espero que no haya ningún andamio por la calle porque esta noche pienso darme un homenaje. Mañana os contaré. Un saludo y buenas noches.

13 de mayo de 2004

Por fin han acabado las conferencias. Qué dolor de gente. Mis quince puntos al bolsillo y a otra cosa. Le hemos comprado los regalos a mi hermano para su graduación. Qué ganas tengod e dárselos para poder usarlos yo también. Mañana hay que ir a Alcalá de Henares al acto. Seguro que me lo paso bien. Conozco a algunas de las tías macizas de su clase y a algún amigo suyo. Tengo que acabar pronto hoy aquí porque me voy a poner a ver con mis hermanas El último samurái. A ver qué tal está. Mi cita con el podólogo ha sido indolora al cincuenta por ciento. La otra mitad ha sido insufriblemente horrible. Parece ser que ya no queda ningún punto negro vírico en mi pie. La rodilla va genial ya. Hoy hasta me he echado alguna carrerilla para pillar un semáforo en verde. A lo mejor el sábado echo un partidillo de fútbol y todo. Todo depende de lo que digan mis servicios médicos. Quizás lo mejor sea reservarme para la final de la Copa del Muro, que se celebra cada verano en la Villa de El Escorial en la plazoleta redonda. Además, estoy apercibido de sanción. Una tarjeta más y no podré vestirme de corto en unos cuantos meses. En fin, vosotros. Que me voy ya a ver la peli. Seguro que me quedo sopa, como siempre. Un saludo y que os vaya bien.

12 de mayo de 2004

Lo siento, no puedo hacer las cosas por obligación. Me siento como si estuviera sentado en una mesa con unos amigos, cenando tranquilamente, y creo que tengo a Robert de Niro detrás de mí con un bate de béisbol en la mano preguntándome si me gusta el béisbol. Es insufrible hacer las cosas así. Luego no me extraña que me quede dormido en todos sitios. Si después de dos cafés, una cocacola y una pastilla de pharmaton me sigo quedando sopa hasta en el Dragon Kahn, sólo hay dos opciones (aparte de la universal, joderse): o la gente tiene que cambiar o me tengo que pasar a las anfetas. Todo esto viene a que me he apuntado "obligado" a un seminario sobre lengua y comunicación. No os diré más.
Esto del E-mule es cojonudo. Ya me he bajado unos cuantos discos. El último es de unos tipos que se llaman The Zuttons. Vi un día el single y me gustó. También me he bajado un vídeo de Ryan Adams y Elton John cantando Oh, my sweet Caroline. Deberíais bajaros la canción (sin el vídeo por supuesto).
Mañana tengo radio a las nueve de la mañana y luego conferencias hasta las siete de la tarde. Después, visita al podólogo. Luego tengo que ir a que me cojan medidas para la caja de madera. Si alguien se quiere venir, quedamos a las diez y media en el tanatorio de la M-30 para que nos midan y luego nos vamos al puente de Toledo. Estaría bien que fuera alguna chica la que me acompañase. Así, si nos suicidamos, pensarán que lo hemos hecho por amor y no por agotamiento existencial. Si esto llegase a ocurrir, no me esperéis el viernes a las tres de la tarde en el Canal de Isabel II para manifestarnos contra el mal tiempo y la lluvia. Lo primero porque ellos no tienen la culpa (yo sé quién la tiene) y lo segundo porque, lógicamente, estaré muerto. Que durmáis bien. Hasta mañana.

11 de mayo de 2004

Hoy rápido, que me he entretenido más de lo que quería en hacer la reseña de Star Wars. Si es que, cuando a alguno le gusta algo, no importa el tiempo. Qué pena que a veces no les gusta cuando a ti sí (lo siento, me ha venido a la cabeza). Tenía mogollón de cosas que contar hoy aquí, pero se me han ido todas con las prisas por acabar. Es una pena que el tiempo siga así. Iba en el autobús escuchando el disco perfecto para estos días, el Love is Hell pt.2 de Ryan Adams. Estaba absorto entre los viejecitos decrépitos y los pijazos de económicas. Bueno, hoy no escribo más aquí. El tiempo que tardáis normalmente en leer el diario lo podéis emplear hoy en leer las secciones del blog. Un saludo y que os sea leve el vivir (si es que creéis que lo que hacéis es vivir).

La guerra de las galaxias. Episodios IV, V y VI

La guerra de las galaxias. Episodios IV, V y VI

¿Qué voy a contar que no se haya dicho ya de esta saga? Muchos tendrían que aprender de esta trilogía (incluso los propios que la engendraron, que parecen haber olvidado cómo hacer las cosas bien). Todo un prodigio de efectos especiales teniendo en cuenta la época en que se hicieron. Una historia simple, pero genialmente ambientada en ningún tiempo ni lugar: "hace mucho tiempo, en una galaxia muy lejana". Todo un festival de razas raras de todos los gustos y colores: desde el peludo wookie Chewbacca hasta los fríos soldados imperiales. Y que no se me olvide la fuerza. ¿Qué es la fuerza?. No lo sabremos, pero sí sabremos lo que se puede hacer con ella: convencer a gente de cosas que no son, mover pesados conductos de respiración y empujar a gente a metros de distancia sin tocarlos. Podría hacer una tesis doctoral (bueno, quizás un folio solamente) hablando de los personajes, pero sólo voy a comentar un poco por encima el que tuvo más relevancia para el actor que lo interpretó: Harrison Ford, que desde entonces está inseparablemente unido al canalla con buen corazón de Han Solo. Pirata espacial, contrabandista, chulo, prepotente, engreído, es decir, el héroe por excelencia. Acompañado siempre por Chewbacca, el hombre-perro-lobo-oso de dos metros que se comunicaba con el resto del universo a base de gruñidos irreproducibles, y a bordo del mayor montón de chatarra de la galaxia, pero el más rápido, el sempiterno Halcón Milenario, iba de galaxia en galaxia huyendo de Jabba el Hutt, ese flubber tan grande como un autobús, cuando se cruza en su camino con el viejo Jedi Obi-Wan, con Luke Skywalker y dos extraños androides (los inolvidables R2-D2 y C3PO). Mientras tanto, el Imperio, con Darth Vader a la cabeza y el maléfico Emperador detrás de todo, busca a esos dos ingenios de chapa y cable porque uno de los dos lleva un mensaje de la Princesa Leia con los planos del último grito en armas de destrucción masiva, la Estrella de la Muerte. Después de muchos avatares, consiguen llevar a buen fin los planos y la pequeña flota de naves de la rebelión consigue destruir la estación espacial del imperio. Sin embargo, no todo acaba aquí. Vader sobrevive y patea la galaxia buscando a los rebeldes y a su nuevo líder, el joven Skywalker, aquel que traerá el equilibrio a la fuerza. Éste, mientras tanto, va a Dagobah, un planeta pantano, a aprender las artes Jedi del maestro Yoda, ese viejecito verde tan simpático y que se parece tanto a Jordi Pujol. Para atraer al joven aprendiz hacia el lado oscuro de la fuerza, Darth Vader secuestrará a Han Solo y éste irá en su rescate, pero llega demasiado tarde y el contrabandista es entregado a Jabba. Tras un combate con el sable láser entre Vader y Skywalker, éste último pierde un brazo mientras que el híbrido entre robot y humano le rebela al manco que es su padre. Luke consigue escapar y al inicio de la tercera parte, él irá a buscar a Solo junto a Leia, Chewbacca y Lando Calrrisian, el jefe de las minas de la ciudad nube donde Han es secuestrado. El último asalto contra el Imperio se producirá en la luna de Endor. Nuestros héroes se dividen: Luke se entrega a su padre (antes le revelará a Leia que son hermanos) y lucha contra él y contra el Emperador; Solo, Leia y Chewbacca, ayudados por los entrañables Ewoks, desactivaran el blindaje de la nueva Estrella de la Muerte para que Calrrisian, al mando de toda la flota estelar de la rebelión, penetre en el interior del complejo destructor y acaben de una vez por todas con el Imperio tras una batalla mítica de cazas estelares, el beso entre Leia y Han Solo, y el épico combate entre Luke y su padre y el Emperador. Sé que se me olvidan un montón de cosas y que sólo lo he contado por encima, pero creo que es algo que hay que ver por lo menos tres veces en la vida (yo lo hice más).

10 de mayo de 2004

Como todos los lunes, ha sido un día puto. Es jodido ir a clase un lunes aunque vayas por la tarde. De todas formas, ha sido cojonudo (pese a la lluvia y a mi visita al podólogo). Hoy os recomiendo una película: Un niño grande. No sé quién es el director, pero la protagoniza Hugh Grant. Él es un adulto con la madurez y los sentimientos de un chico de quince años. Conoce a una chica a la que se quiere tirar y, por inercia, también cruzará su camino con una madre suicida y su hijo y bla, bla, bla. Yo también quiero ser una isla como él, pero con ciertas matizaciones. A veces pienso que no está nada mal su vida, aunque sea un tío con una conversación de cinco minutos. Hay gente que es así, que en cinco minutos han agotado toda su munición y otros que se tiran horas y horas hablando de gilipolleces. La verdad es que es un tipo que no se preocupa de nada, vive a su rollo, sin problemas.
Ha llegado a mi casa la colección de biografías del ABC. Ya tengo lectura para todo el verano, aunque hay algunas que me parecen un truño, otras sí tienen pinta de estar bien. Mi hermano también ha ido de compras y por seis euros ha comprado cuatro libros. Entre los adquiridos, hay uno de Graham Greene (Brighton, parque de atracciones) y otro de Sylvia Plath.
También estoy pensando en darle un nombre a estas memorias-escritos-reseñas-relatos. Hunter S. Thompson llamaba al conjunto de sus artículos los "papeles gonzo". A lo mejor estaría bien llamarlos "papeles mojados", aunque no tiene fuerza. Anda, los "archivos lúcidos" no suena nada mal, aunque algunas cosas no son muy lúcidas, son sólo improvisaciones ante las teclas de goma. Sí, me gusta. Lo cambiaré más adelante si encuentro algo mejor. Bueno chicos, os dejo. Me voy con Norman Mailer a la isla de Anopopei a seguir cazando amarillos. Un abrazo.

Ciudadano Kane.

Ciudadano Kane.

Dirigida y protagonizada por Orson Welles, la película es un documental ficticio que repasa la vida de Charles Foster Kane, un magnate de la comunicación de los Estados Unidos en la primera mitad del siglo XX. La cinta está basada en la figura de William Randolph Hearst, el dueño de periódicos que se encargó de fomentar entre los americanos el odio a los españoles durante la guerra de Cuba y otras muchas "hazañas" desinformativas. Era tal su afán acaparador de poder que trató de secuestrar el rollo original de la película de Welles para que nunca viera la luz. Fracasó y se proyectó unno de los mejores filmes que se haya hecho nunca. La historia es el duro camino de Kane por hacerse un hueco en la redacción de un periódico, ascender en él y hacerlo grande o, mejor dicho, hacer que la gente lo compre para pisar a los demás. Ya multimillonario, Kane intentará progresar como político, pero las mismas armas de periodismo sucio que él empleaba se volverán contra sí mismo y truncarán una carrera con muchos tintes a lo Berlusconi. Después de eso llegará a su decandencia hasta morir sólo y amargado en compañía de cientos de millones de dólares.
En cuanto a los aspectos técnicos, destacan las caracterizaciones de los personajes, cómo envejecen y cómo evolucionan, sobre todo el de Welles, una interpretación extraordinaria. La técnica del flashback es omnipresente para recordar la vida del magnate. Los decorados de Xanadú y las perspectivas traen un ambiente impresionista en muchas ocasiones. Para recordar, la escena en la que Kane destroza la habitación de su mujer después de que esta se vaya de casa. Un King-kong humano destroza todo un mundo de miniaturas y se queda solo. El orgullo y el afán de poder harán que muera triste y sin compañía.
Durante toda la película te estarás preguntando qué es Rosebud. Todo un desenlace.

Miedo y asco en Las Vegas.

Miedo y asco en Las Vegas.

"El maletero del coche parecía un laboratorio móvil de la sección de narcóticos de la policía. Teníamos dos bolsas de hierba, setencia y cinco pastillas de mescalina, cinco hojas de ácido de gran potencia, un salero medio lleno de cocaína, y toda una galaxia de pastillas para subier, para bajar, para chillar, para reír... y, además, un cuarto de tequila, un cuarto de ron, una caja de cervezas, una pinta de éter puro y dos docenas de amyls".
Dirigida por Terry Gilliam (de los Monty Pyton), esta película es una creación lisérgica en la que un periodista y su abogado (Johnny Depp y Benicio del Toro) van a hacer un reportaje a Las Vegas sobre una carrera de motos en el desierto de Nevada. A bordo de un descapotable rojo y con la nariz taponada por la cocaína recorren el desierto a toda velocidad en dirección a Las Vegas. Allí destrozarán habitaciones de lujosos hoteles, dejarán sin pagar cuentas astronómicas y reventarán coches caros en un sinfín de aventuras al borde de la ley a lomos del caballo blanco.
Hunter S. Thompson, autor de la novela homónima de 1971, quiso dar constancia del fin del sueño americano. Los Estados Unidos estaban metidos en una guerra que estaban perdiendo (Vietnam) y el caso Watergate estaba a punto de fulminar a su presidente, Richard Nixon. La juventud andaba colgada de un lugar a otro del país y los mayores eran en su mayoría veteranos de la Segunda Guerra Mundial, que venían a estar igual de zumbados que sus hijos y nietos. Ante esta sociedad que parecía perderse, Thompson escribe una novela desquiciada pero que refleja muy bien los tiempos que le tocó vivir: los locos desorientados y los viejos carcas que se dejan la vida en hacer que los demás vivan como ellos (para recordar la escena de la convención sobre drogas).
Volviendo a la película, hay que destacar a Johnny Depp en uno de sus mejores papepeles, a un Benicio del Toro irreconocible, y los cameos de Christina Ricci y Tobey McGuire.

9 de mayo de 2004

Hoy escribo pronto aquí, me voy al cine con mi hermano a ver The cooler. Mañana os contaré qué tal está. No ha sido un día muy interesante hoy, no me han pasado cosas muy curiosas. Por eso os voy a hablar del libro que me estoy leyendo, Los desnudos y los muertos, de Norman Mailer. Esta ambientado en la Segunda Guerra Mundial y la batalla del Pacífico. A un relato sobre guerras no se le puede pedir más que todo lo que da este libro: muy bien reflejadas las situaciones de combate y una descripción exhaustiva de las mentes de los soldados (miedos, reflexiones, inquietudes). Muy en la línea de Tolstoi y Guerra y paz. Pese a ser muy gráfico y violento, me está encantando, no se me está cayendo de las manos. Me recuerda mucho a El nombre de los nuestros, de Lorenzo Silva. Lo malo de la mayor parte de los libros de la biblioteca de Iglesia es la traducción, y éste no iba a ser menos. Debe ser que cuando el régimen de Paquito el de Ferrol, nadie se preocupaba de poner los libros en castellano-español y los dejaban todos en castellano-güey, con lo cual, el libro está lleno de "ustedes, jódanse" y vocablos que aquí no pronunciaríamos ni después de haber visto todos los episodios de Speedy González. No os recomiendo que os leáis este libro con tanta efusividad con la que os recomiendo otros, pero hacedlo si tenéis oportunidad. De todas formas, si queréis leer algo grande y que sea parecido a esto, no tardéis en coger alguna edición nueva (las antiguas también están en castellano-Disney) de Guerra y paz. Algo más asequible es el que os he dicho antes de Lorenzo Silva. A ver si leo alguno más sobre guerras, que me están gustando todos los que he leído. Ah, se me olvidaba, La rebelión de los tártaros, de Thomas de Quincey. Es cortísimo y precioso. Si queréis os lo dejo. Bueno chicos. Me voy a cenar. Que os vaya bien esta semana. A ver si mañana meto más cuentos o reseñas. Ciao.

8 de mayo de 2004

Hoy ha sido un día... como otro cualquiera, con sus buenos momentos y con sus momentos jodidos. He ido a teatro. No tendría que haber ido, pero hemos avanzado mucho en una escena y luego me han estado maquillando. Con los potingues en la cara parezco un alcohólico y un drogadicto (¿un guiño al futuro?). El caso es que ha estado bien, aunque ahora que he parado es cuando el pie empieza a resentirse. Por fin me han devuelto el Love is hell Pt.2. Nada más llegar me lo he puesto y ya empiezo a notar sus efectos depresivos. Voy a quitarlo y a ponerme a ver el partido del Madrid. A ver qué coño hacen estos desgraciados hoy. A ver si me da alguien una buena noticia hoy (nadie me ha dado noticias, ni buenas ni malas). Bueno, me despido de todos. Que os vaya bien.

7 de mayo de 2004

Hoy ha sido un día de esos que empiezan bien pero que acaban jodidamente mal. La agenda de previsiones pronosticaba un día que iba a acabar en ciego gordo desde pronto, pero las cosas se han empezado a torcer a partir de las cuatro y media de la tarde. He ido pronto a la biblioteca y he estudiado bastante. A las once, una aparentemente inofensiva y rutinaria (desde hace una semana) visita al podólogo. Ya iba yo preparado y me he tomado un par de gelocatiles. Todo parecía ir bien. Qué coño, todo iba bien. He estado de cervezas (bueno, minis) y comiendo con los de la Villa y luego he ido a clase. Entonces ha sido cuando el paracetamol se ha empezado a diluir en mi sangre y a desaparecer su efecto. He tenido que coger un taxi para volver desde mi facultad. Llevo desde las seis y media tumbado en el sillón. He estado escuchando a Dylan y los Cure, he visto un documental (bueno, a medias) de serpientes de tamaño descomunal (no haré bromas ni comparaciones), he comprobado que el puto grupo Prisa no regala un mes de prueba del canal Playboy y he cenado como un rajá. ¿A qué parece un plan cojonudo? Pues no, el que lo piense no sabe lo que me duele la jodida planta del pie. Joder, voy con muletas a mear. Eso no es bueno, es una mierda. Coño. Ya me he tomado como cinco pastillas para el dolor en todo el día y sigo sintiendo una enorme sanguijuela chupando líquido en mi pie y restregando sus excrementos sobre las heridas que dejaron sus compañeras caídas. Al menos ha sido una buena mitad de día con los Dunadan, Sego, Fily, Drugs, Luten y Manolo. Joder, parecen nombres de Pokémon, va a haber que cambiarlos. En fin, que tampoco he salido aunque han pasado a buscarme en coche Ana y Marina. Lo siento, hoy os privo a todos de mi presencia por las calles de Madrid. Aprovechad, pero dejadme algo de bebida por si mañana puedo plantar el pie. Un abrazo a todos. Hasta mañana.

6 de mayo de 2004.

Bueno, hoy rapidito, que mi hermana se pira ya a sobar y tengo que salir de su habitación. Joder con mi pie, otra vez humo. El podólogo me ha ofrecido ponerme anestesia, pero he dicho que no. No sé si porque tengo los cojones peludos o porque pasaba de tirarme con el pie tonto todo el día. Lo de Andrés ha estado realmente bien. Todo un jefazo al frente de los Sold Out. Hay madera en ese grupo, no tanta como los Holly Days, pero la hay (es que tengo que poner bien a mi grupo). Al presentador de los monólogos habría que meterle en un barco y hundirlo en medio del océano. Arde en el infierno, capullo. Mira que dejarte vacilar por un jipioso con un pelo que parecía una telaraña negra y una pinta de capullo-porreta que se caía del asiento. En fin. Algunos monólogos han tenido gracia (algunos, muchísima), pero otros parecían la coca-cola light del humor. De todas formas, un muy buen espectáculo. Hoy hace un mes de lo de mi rodilla y todavía me sigue doliendo. Aún quedan 14 días para la resonancia. Sigo buscando un cirujano por el mercado negro para que me opere sin tener que hacer lista de espera. Me he bajado unas cuantas versiones alternativas de canciones de Ryan Adams que son geniales. Por cierto, hoy he metido un par de reseñas más de discos, a ver si os molan. No tengo tiempo para marear la perdiz más hoy, el pescado está vendido. Hoy no hay rayaduras, ha sido un buen día. Todavía estoy esperando el día inolvidablemente genial, aquel que ningún otro por malo que sea te hará olvidar. En fin, un abrazo a todos.

Buena disposición, Nacha Pop.

Buena disposición, Nacha Pop.

Disco ignorado por el mercado (como casi todos los de este mítico grupo madrileño) pero muy alabado por la crítica. Son los Nacha Pop en crudo, todo su sonido y su viveza se ve en temas como No necesitas más, Qué hiciste conmigo anoche o Atrás. Antonio y Nacho muestran unas composiciones muy influidas por la Nueva Ola británica con unas guitarras afiladas como cuchillos (los solos de Antonio Vega son increíbles). Canciones muy pegadizas con letras eficientes y directas, hacen de este disco uno de los grandes escondidos de la Movida madrileña de los años ochenta.

Demolition, de Ryan Adams

Demolition, de Ryan Adams

Disco formado por descartes de otros discos anteriores de este excéntrico guitarrista. No sé qué se les pasaría por la cabeza a los directivos de Lost Highway para dejar fuera de Gold o Heartbreaker canciones como Dear Chicago, Desire o Hallellujah (a lo mejor los dos anteriores ya eran, y lo son, suficientemente geniales). Aquí encontramos todos los estilos que Ryan Adams toca en sus discos: folk, country, rock... Algunas canciones como Starting to hurt o Gimme a sign, empiezan a marcar el estilo que definirá su descarnado siguiente álbum, Rock and Roll. Mención aparte merece Nuclear, la gran canción que abre este disco y que está por encima de estilos o tendencias. Sin duda alguna, es una de las grandes canciones que se han escrito de momento en el siglo XXI.