Hoy algo distinto
Os dejo un relato de los míos. Es de este verano. No recuerdo la fecha ni el momento exactos, pero sí cómo me sentía. Hoy he tenido un día extraño. Serán las nubes y la lluvia, digo yo. Cuidaros.
Os dejo un relato de los míos. Es de este verano. No recuerdo la fecha ni el momento exactos, pero sí cómo me sentía. Hoy he tenido un día extraño. Serán las nubes y la lluvia, digo yo. Cuidaros.
Ha sido un día de esos de poner la tienda de campaña en la facultad. Hoy no me he equivocado con la clase de Historia del Arte. La profesora es una tía maja y las tías están buenas, pero han empezado a soltar apuntes y estaba más perdido que Wally en el Frente Atlético. Tengo que pedir apuntes de los días que no he ido.
A la que iba a clase en el autobús, he visto algo que me ha tocado la piedra que tengo por corazón. En mi parada, la anterior al Hospital Clínico, se ha subido un abuelillo y ha reconocido la cara de una señora mayor que estaba sentada en el primer asiento. Yo he cerrado el libro y me he puesto a espiar. Por lo visto habían ido juntos al colegio o algo así. El hombre se lo ha tenido que recordar a la señora y a ella enseguida le ha venido su nombre a la cabeza. Han intentado entre los dos recordar la última vez que se vieron, pero ninguno se acordaba del tiempo que había pasado. A los dos se les han puesto los ojos vidriosos. La mujer se bajaba en el Hospital Clínico. Antes de irse, se han dado un abrazo enorme. Era conmovedora la escena de los dos abuelillos, con todos sus achaques a cuestas y sus cuerpos acercándose temblorosos. Ella se ha bajado y él ha cogido su sitio en el bus. Se quedó mirándola a través de la ventana y se dieron un último adiós. Después de que el autobús arrancase, el hombre siguió mirándola un buen rato cruzar el semáforo. Vamos, que se me han venido a la cabeza un montón de movidas pseudo-sentimentales como reconstruir la historia de los dos (un antiguo romance), me he puesto a pensar en mis abuelos o en si eso me pasase a mí en el futuro. Ya véis lo que hace estar de buen rollito últimamente, te pones a pensar en esas cosas.
Estoy molido, creo que me iré a planchar la oreja dentro de poco. Bueno, la verdad es que he llegado a las siete a casa y he estado durmiendo hasta las 8.50. Mis desórdenes y yo (de sueño, alimenticios, de alcohol, sentimentales...). Ya sabéis. Ha sido un fin de semana de ensayo demoledor, así que espero que vengáis todos a ver la obra, que está quedando muy bien. No me valen excusas. Os dejo esta fotillo (soy el segundo por la derecha). El que está a mi izquierda es el Capitán Vimes, un oficial de la guardia alcohólico pero consciente de su deber (el "bueno" de la obra). El que está a mi derecha es el Sargento Colon, un guardia rechonchete ninguneado por su mujer. El primero por la derecha es el Agente Zanahoria, que está obsesionado con hacer cumplir las leyes y que guarda un secreto escondido en su sangre. Yo hago de mí mismo (salvando algunas distancias). Pues eso, que os partiréis la polla (o lo que la naturaleza os haya dado). Hasta mañana.
Es uno de mis vicios más secretos y, por ello, uno de mis preferidos. Es un juego de hace ya unos seis años, pero no puedo para de jugar. La cosa es sencilla, tú eres una raza y tienes que hacer un ejército y destruir al resto de enemigos. Tiene algo que vicia como pocas cosas, pero no sé qué es. El caso es que estaban en mi casa haciendo el capullo delante de la televisión y he visto el juego encima de una estantería y me he puesto a jugar. Antes jugaba en red. Ahora la red sólo la uso para escribir aquí y bajarme música.
Por lo demás, creo que no ha habido nada interesante hoy. Llegué de clase y me fui con Antonio (Torpin) a tomar una caña. Ahora estoy escuchando el último disco de Aerosmith, Honkin' on Bobo. Hacía tiempo que no lo escuchaba. No está mal, aunque la voz de Steven Tyler para cantar blues es como la de Enrique Urquijo para cantar ópera. A Calamaro tampoco le ha sentado muy bien el cambio de palo. El cantante, su último disco, me parece flojo, aunque para gustos, los colores. Y para grandes, mis cojones. Qué ganas tenía de decir esa frase, aunque no venga nada al cuento.
Queridos lectores, mañana por la noche me largo a Buitrago todo el fin de semana a ensayar la obra de teatro. No sé si me dará tiempo a contaros algo. Si las circunstancias no me lo permiten, os deseo un fin de semana etílico y vicioso. Yo haré lo que pueda. Hasta la vista, pues.
Hoy os voy a contar un episodio un tanto ridículo. Tenía hoy clase de Historia del Arte, asignatura de libre configuración, de 12.30 a 14.00 en la 3ª planta de mi facultad. No sabía en qué aula era. Hoy iba solo, pero me matriculé con mi amiga Laura para no ir cada uno a nuestra bola separados. Ella hoy no ha venido. El caso es que he preguntado en un par de grupillos que si alguien sabía dónde era la clase de Historia del Arte y un chico me ha dicho: "sí, me parece que es ahí". Efectivamente. Entro. La clase llena de hembras sanas con buenos cuartos traseros en edad de procrear. Me siento solo en la última fila y empiezo a coger apuntes a velocidad de grabadora. La profesora es una tía maja y la asignatura tiene pinta de estar bien. De repente, como el que no quiere la cosa, la profesora, que ni idea de cómo se llamaba, empieza a recoger a las 13.30 y la gente empieza a imitarla. Le pregunto a las de delante: "Perdonad, ¿no terminaba esta clase a las 14.00?". Una nativa del mismísimo cañón del Colorado me responde: "No, este es el turno que acaba a las 13.30. ¿No serás tú del turno de lunes y miércoles de 12.30 a 14.00?". "Sí". "Ah, es que esos están en el aula 3.2".
Vamos, que he copiado apuntes como un desgraciado y he fichado tías en una clase y turno que no eran los míos. En fin. Toda una aventura del Doctor Gonzo.
Acabo de entrar en el blog de Patch y he leído el post que ha colgado sobre la obra de teatro en la que estamos currando (también están Frankeinstein y Torpin). Me limito a invitaros a venir a verla, que os vais a partir la caja desde que os sentéis en el patio de butacas hasta que salgáis por la puerta. Se llama "¡Guardias! ¡Guardias!". Os pondría la web desde donde se pueden hacer reservas, pero no me sé la dirección. Tampoco el número de teléfono. ¿Véis cómo no sirvo para las RR.PP.? Pues eso. Os iré dando más información sobre la obra a medida que se vaya acercando el estreno (de aquí a 30 días).
Gran día hoy. Por la mañana (bueno, a las 12.30, cuando me he despertado) me he tumbado en el sofá con mi maltrecho tobillo en alto y he estado jugando a la Play una horita. Me he hecho la comida y, como después de dar cuenta de unas lentejas y una chuleta de cerdo no sabía qué hacer, pues me he metido en la cama otra vez hasta las cuatro y media, me he duchado y he ido a la biblioteca a por cosillas (al final sólo me he sacado El hombre que fue jueves, de G.K. Chesterton). Mi vida "gonzo" ha seguido igual: sentado en el sillón, con un libro entre las manos, una cerveza, un bocadillo de sardinas y unos pistachitos de postre. Hay que cuidar el tobillo. Así llegaré lejos.
Mientras esto pasaba, el ordenador ha estado encendido todo el rato. Estoy descargando unas cosas a todo trapo. No sé si os pasará a vosotros, pero a mí hay algo de esto de bajarse archivos de internet que me jode como la novia que me gustaría que me lo hiciera, y es que te corten el grifo cuando te quedan tres jodidos megas de un archivo de 700. Pues hoy me ha vuelto a pasar. Qué le voy a hacer.
Antes de irme, os recuerdo al sector femenino de mi estimada, fiel y escasa audiencia bloguera que sigo estando en el mercado. Comunicádselo a vuestras compañeras y amigas casaderas. Ya sabéis, las amigas de mis amigos son mis posibles novias.
Pues sí, son las 23.40 y todavía tengo resaca de ayer (y de antesdeayer). Va a ser que no me cuido mucho... Anoche mi hermano celebró su cumpleaños y había que rendirle homenaje, así que la fiesta y el pedo no os los cuento, mejor os lo imagináis.
Ha estado unos días en Madrid la madre del novio de mi hermana Almudena (Almuhada) y hoy ha estado cenando en casa. Es una señora agradabilísima, como su hijo. Creo que ha sido la primera reunión familiar en la que no he hecho gala de mi diccionario de burradas y comentarios obscenos. Los que me conocéis ya sabéis a qué me refiero. Por otro lado, no estoy hoy para muchos trotes y alegrías. Ayer estuve dando unas pataditas al balón con unos chicos que había en el colegio y me torcí el tobillo de una manera un tanto extraña. El caso es que me duele bastante el pie. Mañana estaré en el sofá con el pie estirado y tocándome un poco los testículos de manera obscena mientras veo vídeos musicales, una peli, juego a la play, escucho música o leo un libro. Es lo que tiene estar de puente y estudiar una carrera como la mía.
Hoy he leído un artículo en ABC que hablaba de los escritores que no tienen el premio Nobel. Se titula "Los fallos del Nobel" y lo ha escrito un tal Juan Pedro Quiñonero (no tengo ni cochina idea de quién es). Aparte de volver a darme cuenta de que no tengo ni idea de determinadas cosas de las que suelo hablar con frecuencia, el artículo me ha parecido bastante interesante. El periodista ha destacado, entre otros, a Pío Baroja, León Tolstoi, Marcel Proust, James Joyce, Joseph Conrad y a Jorge Luis Borges como ilustres sin Nobel. No habla de mi querido Graham Greene, alguien que lo hubiera merecido en su tiempo (en mi modestísima opinión). Es posible que en tiempos de la Guerra Fría no fuera muy adecuado darle el premio a un escritor que hace novelas cuyas tramas siempre tienen un trasfondo de conflicto político. O no hubo cojones. A ver si se lo dan pronto a Bob Dylan. No es coña, ha estado nominado varias veces. Leed las letras de Mr. Tambourine Man o Desolation Row.
Bueno amigos-lectores y lectores-amigos, pronto volveréis a tener noticias mías. Que os sea leve.
...de dar una vuelta por Madrid. He estado en la Gran Vía comprando regalos para mi hermano (mañana cumple 24) y he visto lo de siempre: coches, ruido y gente. He aprovechado el paseo para ir a una tienda de máquinas de escribir y comprar unas cintas de tinta para la que me dejó mi tía. Es un aparato viejo y pesado, aunque pequeño, al que se le atasca la "e", pero con el que he llegado a escribir algunas cosas que me han gustado bastante. Empiezo a cogerle cariño. Es raro, le cojo cariño a una máquina de escribir pero no puedo dar cariño a determinadas personas. Ahora estoy solo en casa y tengo unas cuantas ideas en la cabeza que ayer no me dejaban dormir. Espero que se queden ahí.
Ayer por la noche estuve viendo una película con Borja (Frankeinstein): Olvídate de mí, con Jim Carrey, Kate Winslet, Kirsten Dunst y Elijah Wood. Borja me había dicho que el guionista era muy bueno (el mismo de Adaptation, con Nicholas Cage, y Cómo ser John Malkovich, que la ponen esta noche). La película me gustó bastante. Las dos protagonistas salen estupendas y la forma de contar la historia con la cámara me impactó bastante. Os la recomiendo.
Al llegar a casa, mis padres estaban leyendo el periódico delante de la televisión y leí algo que me impactó bastante, no por el contenido, sino por el espacio que ocupaba. Era una notica sobre el Premio Nacional de Poesía y ocupaba una columna. La ganadora, que se llama Chantal Maillard, me importa un pito, pero que un premio nacional convocado por el Ministerio de Cultura aparezca en una columna dice mucho de cómo andamos. Por cierto, el periódico era ABC
Pues hoy me voy a meter un poco en política. Acabo de visitar la página de El Mundo y he leído este titular: "El PP gallego dice que Fraga "está en lo mejor de la vida" a pesar del desvanecimiento de hoy". Os pongo en antecedentes: esta mañana se celebraba el debate sobre el estado de la autonomía gallega y mientras nuestro querido Manuel leía el discurso de apertura, le ha dado un jamacuco (lipotimia, según los médicos). Las escenas siguientes han sido de lo más aparatoso y ridículo. Tres o cuatro personas cargaban con el cuerpo grogui de don Manuel. Lo sujetaban sólo por los brazos. Los pies iban a ras de suelo como las latas vacías que los amigos de los novios ponen en el coche de los recién casados. Viendo la escena, me ha venido a la cabeza el momento en el que los burros arrastran al toro muerto fuera del ruedo. Toda la fuerza que tiene el morlaco cuando sale al ruedo se le va por las heridas que le abren los hombres de las luces. La res se resiste, pero la muerte lleva soplándole en el ojete desde que el ganadero la mete en el camión de camino al coso. Pues así está don Manuel, con la muerte (política y física) soplándole en el cogote desde que se fue su vecino y amigo Paquito el de Ferrol. Pero ahí sigue, aguantando cambios políticos, Constituciones, democracias, narcotraficantes, petróleo que sale hasta de las alcantarillas... Vamos, una lipotimia para este dinosaurio no es nada, aunque ya va siendo hora de que pongamos las cosas en su sitio: el Régimen, al museo. O que haga como Carrillo. Tiene 91 pero lleva ya 20 fuera de la política y se dedica a escribir libros y vivir de las rentas (algo muy comunista, ¿no creéis?).
Hoy me ha dado por meterme con Fraga, pero esta crítica la traslado a todos los que no admiten que las aguas han crecido a su alrededor. Parafraseando a Dylan, si crees que tu tiempo merece salvarse, entonces es mejor que empieces a nadar o te hundirás como una piedra, porque los tiempos están cambiando.
Ya te digo, eso es lo que siento. Es tan raro que todo parezca que me vaya... bien. Consecuencia primera: cuando ando por la calle hago sólo eso, andar. Parece fácil, pero no cuando te has planteado alguna vez las veces que te puedes morir simplemente volviendo de clase.
Consecuencia segunda: escucho música sin sacarla de contexto. Una canción es una canción. Ryan Adams (o cualquier otro) no te ha estado espiando para componer una canción triste que te venga a cuento cuando estás "down on the ground".
Consecuencia tercera: la gente que te parecía gilipollas te sigue pareciendo gilipollas, pero ahora te da igual lo que sean. Simplemente no existen o aceptas que de la viña de Dios también salen vinos peleones. Algunos, incluso, llegan a parecerte majos y decides darles otra oportunidad, algo que antes poca gente merecía.
Pues nada, vuelvo a estar en la nube. Me echaré una larga siesta en ella hasta que la próxima tormenta vuelva a licuarla y caiga de nuevo al suelo. Sed buenos y escuchad a los Jayhawks (Angelyne, de Rainy Day Music).
A principios de verano hice una lista con cinco cosas que cumplir. Voy a analizarlas:
1.- Encontrar el amor de mi vida: no lo he encontrado y no creo que lo vaya a encontrar. De hecho, sigo pensando que no existe, que sólo existe la mujer que cada uno cree más adecuada para él. Generalmente, la que yo creo más adecuada no piensa lo mismo de mí.
2.- No sacarme el carnet de conducir: cumplido, aunque me han entrado tentaciones.
3.- Emborracharme una vez a la semana por lo menos: cumplido de sobra. La media se queda en dos por semana. No está mal. Procuraré proponerme más objetivos relacionados con este tema, que me veo fuerte en él.
4.- Descubrir a dos grupos nuevos: fallido. He escuchado varios grupos que no había escuchado antes, pero no me han llegado a enganchar. Recomendaciones: The Hives, The Jayhawks, Morrissey, Wilco, Van Morrison...
5.- Conseguir un trabajo y ganar algo de dinero: conseguido, pero el trabajo me lo han impuesto y el sueldo ...
Un gran verano el mío, a pesar de todas las cosas. Podría haber sido peor o mejor, pero nunca otro igual. Por eso ha sido especial.
Ya ha venido el otoño a recogernos a todos y llevarnos en bus a la facultad y los mismos rincones de esta ciudad (por 19ª vez). Sólo quedan los recuerdos del verano, malos y buenos. No hay moreno de playa que se va con el humo de los coches, ni canciones para recordar cuando uno echa de menos el estar lejos. No voy a seguir reflexionando.
En realidad, la entrada al curso no ha sido tan difícil. Sigo emborrachándome con frecuencia y llegando a casa por la mañana prontito. La última, o primera, (juerga) "corrida" del verano fue en Miraflores el fin de semana pasado. Una gran fiesta con los de Madrid. A ver si repetimos alguna así con más gente que eché en falta.
Sólo escribía aquí para dar señales de vida, que parecía que últimamente me estaba olvidando de escribir. Mis neuronas están atascadas por la mucosidad que desprende mi nariz. Otro día estoy aquí con vosotros: nuevos relatos, nuevas canciones, nuevos libros, pajas mentales, pajas manuales... Más de lo de siempre para mis queridos discípulos.
Una canción de "que te den". El otro día volví a escucharla después de enamorarme y desenamorarme por enésima vez en una semana. Se me quitan las ganas de entrarle a alguna tipa. Aclaración: por el contexto, "bancarse" puede traducirse por atreverse (o tener cojones, vaya).
No me gusta perder cuando juego,
digo la verdad cuando miento.
Esto era en serio pero vos no te animaste
Te fascina tener un problema
te creiste tu cara de nena
pudiste ser una reina y no te bancaste
No pasa nada sin los gritos de mama
tuviste miedo que te empezara a gustar
No me gusta perder cuando juego
digo la verdad cuando miento
Esto iba en serio pero vos no te animaste
No te animaste a ser mujer, sos un bebe
No te animaste a ser mujer. sos un bebe...
Tuviste miedo que te empezara a gustar
Pudiste ser una reina y no te bancaste
No te bancaste
No te bancaste...
Llevo bastante tiempo sin escribir nada nuevo y lo peor es que ni siquiera tengo ganas de sentarme delante del papel y poner siquiera mi nombre. No sé qué coño me pasa. El verano había empezado bien, incluso todo iba de puta madre a mediados de agosto. Ahora todo eso se ha ido a la mierda. Estoy en la cuerda floja a punto de caer a la corriente del río. El salmón que llevo dentro está mutando. Se está convirtiendo en una puta y vulgar sardina enlatada. Todas las sardinas son iguales. Da igual la marca o si son en aceite de oliva o escabechadas. A todas les gusta ver Gran Hermano sentadas en el sofá, todas van a Las Ventas a ver a Bisbal, hacen cola en las discotecas y compran discos sin alma. Ninguna intenta ver el camino alternativo o ignoran que existe. Hay dos clases de peces en el mundo: sardinas y salmones. ¿Tú cuál eres?.
Después de semejante desfase, me pregunto cuántos años me he restado este verano. Por lo menos he perdido dos primaveras y un otoño. Todos tenemos que perder algo en la vida: yo pierdo años bebiendo. Relato cronológico de los hechos:
- 9:30: en Ginés. La gente empieza a llegar. Unos con resaca. Otros no llegan. Vamos a buscar a Juan a su casa. Está sobando sin camiseta en la cama. Sigue pedo.
- A eso de las 11, el grueso de El Desfase ha llegado ya a la Romería. La sangría empieza a correr por nuestras venas. Bocadillos de panceta y cinta de lomo.
- 14:00: primer whisky.
- 14:38: ya estoy mamao.
- Resto del tiempo: FIESTA. Buen desfase y sin malos rollos. La gente muy bien, en la pomada. Había alcohol para todos y ganas de fiesta entre tanto examen. Una buena prueba para nuestra salud. Mis hijos no me agradecerán que vayan a heredar un hígado por la mitad y unos riñones del tamaño de una judía blanca. Es posible que a este paso muera antes de conocer a una mujer que quiera tener hijos conmigo. Por la noche estuvimos viendo Forrest Gump mientras tomamos algunos copazos. Creo que la peli me pareció todavía mejor de lo que me parecía antes.
Bueno señores, el relato podría ser más extenso y mejor, pero hay que estar allí para saber de qué va el tema. No tengo más palabras para hablar de esto. La foto puede explicar muchas cosas. Somos la peña El Desfase y en mi espalda está el nombre de Pat Ewing, ese gran jugador de los New York Nicks. Otro día os cuento más cosas, pero el trabajo me deja gilipollas y no me apetece escribir mucho más aquí.
Este artículo no va a tratar sobre películas de Bruce Lee ni sobre peleas callejeras de borrachos. Va de fútbol y de rock. Lo primero que he hecho hoy nada más llegar a Madrid ha sido irme a echar un partido de fútbol. Los excesos me han pasado factura. Es mejor no pedir la cuenta. Cinco tipos nos han metido una paliza de aúpa, pero yo he metido tres goles. Fin de mi vida futbolística. Me retiro en la cumbre. No más patadas al cuero, no más carreras por la banda.
En el aire sigue la despedida de soltero del sábado. Íbamos (o vamos, todavía no es seguro) a tocar para unos treinta pericos en un chalet. Entre ayer y hoy, se ha cancelado y se ha vuelto a tomar el proyecto unas seis veces. Me parece que si tocamos va a ser en donde van a dar todos los pedos que nos tiramos. Tenemos que ensayar todavía como si fuéramos principiantes. No tengo muy buenos aires en esta ocasión. Ya se verá.
Estoy molido, así que me piro a la cama. Otro día os contaré cosas más interesantes, pero no se las contéis a nadie más. Os dejo con uno que os mandaría al infierno de una patada en los huevos. Yo sólo os mando a donde nunca da el sol, porque sé que a dónde vayáis vosotros, voy a ir yo encantado.
Nosotros los dinosaurios (Charles Bukowski)
Nacimos así
en medio de esto
mientras rostros de tiza sonríen
mientras doña muerte ríe
mientras los ascensores se rompen
mientras panoramas políticos se disuelven
mientras el chico del supermercado
termina la Universidad
mientras peces envueltos en petróleo
escupen su aceitosa plegaria
mientras el sol está enmascarado.
Nacimos así
en medio de esto
en medio de guerras prudentemente enloquecidas
en medio del paisaje de fabricas con ventanas
rotas y vacías
en medio de bares en donde la gente ya no habla
en medio de peleas que pasan de los puños a
las armas y a las navajas.
Nacimos en esto
entre hospitales tan caros que es más barato morirse
entre abogados que te cobran tanto, que es más
barato declararse culpable.
En un país donde las cárceles están llenas
y los manicomios cerrados.
En un lugar donde las masas elevan a los ineptos
a la categoría de héroes.
Nacimos en esto
caminamos y vivimos
através de esto
muriendo por esto
mutando por esto
silenciados a causa de esto
castrados,
abusados,
desheredados
por esto,
engañados por esto,
usados por esto,
jodidos por esto,
enloquecidos y enfermos por esto,
convertidos en seres violentos
convertidos en seres inhumanos
por esto.
Los corazones están ennegrecidos
los dedos buscan las gargantas
al revolver
la navaja
a la bomba
los dedos se dirigen hacia un Dios insensible
que no responde.
Los dedos van a la botella
a las pastillas
a la pólvora.
Hemos nacido en medio de esta lastimosa devastación
hemos nacido en medio de un gobierno endeudado
hace 60 años
que pronto no podrá pagar siquiera los intereses
y los bancos arderán
y el dinero no servirá para nada.
Habrá asesinos libres e impunes por las calles
habrá pistolas y mafias oficiales.
La tierra se volverá inútil
los alimentos serán una recompensa que se esfuma.
El poder nuclear estará en manos de la mayoría
explosiones sacudirán la tierra.
Hombres robot afectados por radiaciones
acecharán a otros hombres.
Los ricos y los elegidos observarán
desde plataformas espaciales.
El infierno de Dante parecerá
un juego de niños.
El sol ya no se verá y será siempre noche
los árboles morirán
toda la vegetación morirá
hombres afectados por radiaciones comerán
la carne de otros hombres afectados por radiaciones.
El mar estará contaminado
los lagos y los ríos desaparecerán
la lluvia será el nuevo oro.
Un viento oscuro esparcirá el hedor de
cuerpos putrefactos de hombres y animales
los escasos sobrevivientes serán, asediados
por nuevas y horribles enfermedades.
Y las plataformas espaciales se irán
destruyendo por el desgaste y la
escasez de provisiones
y el simple efecto de la decadencia general.
Y entonces surgirá de eso
el silencio más hermoso
jamás oído
y el sol todavía ahí, oculto
estará esperando el próximo capítulo.
(La traducción es machupina y paso de corregirla).
Eso es lo que está pareciendo mi verano, una serie de escapadas de fin de semana. Esta semana iba a haber tenido casi diez días de vacaciones, pero el miércoles tuve que volver a Madrid para trabajar. Siento no haberos avisado a ninguno, pero prefería estar solo. Ahora voy a coger otra vez el autobús de vuelta a la sierra y espero no moverme de allí hasta el martes.
He aprovechado para cortarme el pelo. Ya no tengo greñas. Para bien o para mal, sigo siendo el mismo, como la peluquería a la que voy aunque haya cambiado de dueños. Antes la llevaban dos personas mayores que se han jubilado este verano mismo. Ahora está al mando del barco un tío que como mucho tiene cuatro años más que yo. Es un tronco simpático. Hemos estado hablando mientras él trabajaba y yo sopesaba la posibilidad de levantarme y salir corriendo para salvar los pocos mechones largos que me quedaban. Antes había estado trabajando en una peluquería de Sol donde le cortaba el pelo a gente como Pérez-Reverte y otros culturetas que se pasan el día en la zona bohemia de Madrid. Me gusta que este sitio no haya perdido ese toque antiguo que tienen determinados comercios. Nunca lo he hecho, pero cortarme el pelo en una peluquería unisexual no sería de mi agrado. Seguro que el peluquero/a empezaría a preguntarme que cómo quiero cortarme el pelo, intentaría venderme peinados de la otra acera o trataría de convencerme de que me tiñera el pelo de algún color raro para tener más éxito con las chicas. No lo necesito, gracias. El caso es que en mi peluquería sigue sonando Cadena Dial, las tijeras siguen siendo pareciendo viejas y me siguen afeitando las patillas con una cuchilla de barbero que da tirones y te saca los pelos de raíz.
En estos últimos días he estado escuchando un disco de Whiskeytown que me he bajado de internet, la discografía entera de los Sex Pistols y Disintegration, de The Cure. No leáis a Sartre ni a Baudelaire. Tampoco lo intentéis con El viejo y el mar de Hemingway (otros sí). Raymond Chandler es un poco pesado, pero merece la pena. ¿Sabéis lo que os digo? Leed lo que os salga de la polla o del coño. Emborracharos. Fumad. Follad (o masturbaros). Divertiros. Escuchad música a todo trapo. Viajad. No me hagáis caso.
Tremenda recopilación de clásicos del rock de los años 50 que sirven de acompañamiento para una de las mejores películas que se han hecho sobre la música popular de la segunda mitad del siglo XX. Backbeat cuenta los primeros años de los Beatles, cuando se fueron a Hamburgo a buscarse las habichuelas. El único actor medianamente conocido es Stephen Dorf (el malo de Blade), que interpreta al primer guitarrista de la banda, Stu Sutcliffe, fallecido antes de que el grupo diera el salto al hiperespacio.
El disco suena antiguo pero no viejo. Es pura energía rocanrolera (incluso punk) concentrada en menos de media hora de duración. Las guitarras parecen cuchillos y el bajo suelta las notas con la precisión y la velocidad de un Fórmula 1. Todas las baterías, excelentes, por cierto, del disco están grabadas por Dave Grohl, ex-Nirvana y ahora front-man de Foo Fighters (la peor banda "punk" del momento). Entre las canciones de este espídico disco, hay que destacar Long Tall Sally, Please Mr. Postman (la única que da un poco de respiro), Rock and Roll Music y Good Golly Miss Molly.
Ignoro si está a la venta en las tiendas. Yo me lo compré en una de segunda mano por (atentos) 3'58 euros. Y luego dicen...
Ya véis, últimamente no paso mucho tiempo delante del ordenador y no escribo nada aquí. Tranquilos, sólo he estado unos días pensando y descansando. El alcohol me ha ayudado mucho a la hora de descansar. Llevo un par de fines de semana que no paro de ingerir whisky, cerveza y vino. Se me han grabado las palabras del Sego: "estamos en la edad de hacer lo que hacemos". Pues hagámoslo. Bebamos hasta caer y estemos hasta las ocho de la mañana cantando y enseñándole el culo a todo el mundo. Ya que durante la semana estoy trabajando, dejad que disfrute del verano al menos los fines de semana.
El otro día estuve con Andrés, Berta y Mariano viendo El rey Arturo. Es gaseosa. Penosa. Ni siquiera merece la pena ver a la actriz (Keira Knightley o algo así). La chica es de Castellón de la Plana, se dejó las tetas en casa. También he visto Kill Bill otra vez, con Andrés y Mariano. Creo que me gusta más que la segunda.
Seguro que os podría contar un montón de cosas más que me han pasado durante estas dos semanas, pero no me acuerdo de más. Sólo sé que cuando salgo de casa, ya sea para ir al Escorial o a las once en Iglesia, se me pasan todos los males. Ahora voy a salir. Ya empiezo a estar mejor. Voy a seguir colgando algún post por aquí. (Este post está dedicado a Dunadán).
Sí, así me siento, como si me metieran por Detroit inyecciones de cafeína camufladas (porque sólo tomo cocacola con whisky) y que la mierda que cago no es capaz de eliminar. Detroit es mi ojete. Ya hago yo las presentaciones. También he leído en los blogs de Torpin y de Frankeinstein que están jodidos por no poder dormir. Hoy sólo quiero cagarme en el psicoanálisis, en el yo-emocional, en el yo-que vive dentro de mí, y en su puta madre en pepitoria, porque la mía no es. Sí. Es un buen momento. Suena Lullaby. Yo no me dejaría comer por la araña. Me pondría los guantes y jugaría a ser Rubin "Huracán" Carter contra ella. Venga, zorra. Intenta clavarme algo, que te voy a meter de hostias hasta en el carné de identidad. Tengo ganas de decir tacos, de reírme en la puta cara de alguien, de correrme una buena juerga y de mandarlo todo a tomar por culo a la vez. Joder. Hostia. Coño. Ya me voy sientiendo mejor.