Blogia
Los archivos lúcidos, aunque cada vez menos, que me hago mayor

Diario

Comenzando 2007

Casi todas las personas que conozco comienzan el año haciendo buenos propósitos y yendo al cine el uno de enero. Yo, que paso de las promesas que uno se hace, decidí comenzar el año 2007 con una buena resaca y limpiando el teclado del ordenador. Mirad ahora los vuestros. Seguro que están llenos de pelos pequeños, migas, manchas grasientas, pelusa, por no decir de la capa de negror que recubre todos y cada uno de los recovecos. Yo quería acabar de una vez por todas con toda la ponzoña que había ahí dentro, pero descubrí, como si se tratase de un caballo de Troya, que una vez abierto un teclado, la guerra iba a ser dura. Debajo de cada tecla hay una especie de gomita que oprime un circuito, quien envía la pertinente señal que sale en la pantalla. Contemos cuántas teclas hay. Ahora convirtámoslas en trocitos de goma verdes y decidamos tirarlas por el suelo de mi habitación. Lo que pasa al final es más previsible que una película porno: faltan algunas y hay que decidir con qué Ctrl. me quedo, si usaré alguna vez la tecla que abre el menú de inicio o si me quedaré de por vida sin usar la hache... También me faltaron algunos tornillos de los que unen las dos partes. El caso es que he tenido que comprar un teclado nuevo. Nada de buenos propósitos. Lo primero que he hecho nada más comenzar el año ha sido ocultar un crimen, tapar una chapuza. Si McGiver levantara la cabeza estaría poco orgulloso de mí. No así, por ejemplo, mi profesor de Tecnología en el colegio, quien sonreiría maliciosamente al ver que tendría razones para suspenderme de nuevo.

**Tranquilos, hoy mismo ya empiezo a estudiar y se me pasan todas estas gilipolleces**

Breve repaso a tres semanas de silencio

Vuelvo a escribir, aunque sea para explicar que me he quedado sin conexión a internet en mi habitación y no he podido usar el ordenador tanto. Todo sigue igual tras tres semanas en las uqe han pasado bastantes cosas, aunque pocas relevantes. No me sienta mal esto de haber cumplido 22 años. De hecho, hasta me gusta. Hoy he tenido un examen, bastante fácil por cierto, y empiezo mis vacaciones de navidad. Esta noche, cuando salga de trabajar, me voy de fiesta. Espero no ir a Cats o algún sitio de ese estilo, aunque me da a mí que nadie va a escuchar esta petición.

Estoy preparando con el Doctor una lista con la mejor música que he escuchado este año, o la música que más me ha gustado. Seguramente acabe colgándolo aquí para el que le interese. Mientras tanto, alguna recomendación. Por ejemplo, Everything all the time, el disco de Band of Horses. Si no os convence, coged la versión que hace Johnny Cash de If you could read my mind en American Recordings V. Y si no, podéis ir a Cortylandia, a patinar sobre hielo o a Xanadú, a partiros las piernas esquiando. Llega la navidad, así que pasadlo bien. Para muchos significa vacaciones, para unos estudiar, a otros los pone tristes, hay a quien alegra y hay a quien se la pela. Disfrutemos de la frivolidad. A mí me gusta cada vez más. Lo dicho, a pasarlo bien. Procuraré escribir pronto.

Sin título

Sin título

Decía un profesor mío, citando a alguien, que para escribir una página había que haber leído mil antes. A mí me hubiera encantado ser escritor, pero cada vez lo veo más lejos. Es muy difícil. No soy el primero que se ha echado para atrás cuando ha visto que la cuesta se empinaba cada vez más hasta que acabamos deslizándonos al punto de partida y olvidando que intentamos subir.

Esa frase es totalmente acertada para la literatura y para la música también. No sé hasta qué punto un pintor necesita estudiar las técnicas de otros sin llegar a viciarse y perder el lugar propio de la aportación personal original. Con el cine pasa algo distinto, y es que el resultado final depende de muchos factores que no siempre están en relación con la creatividad. En el resto no me voy a meter.

Con la música ocurre algo muy parecido a lo de la literatura. Hay que escuchar música, pero no sólo la cantidad es importante. El compositor tiene que discernir lo bueno de lo malo, y saber caminar entre el virtuosismo y la imitación sin caer en ninguna de las dos. Como en el cine, también influyen muchas cosas, aunque sí más relacionadas con el proceso creativo en sí: el instrumento, la idea que uno tiene en la cabeza, la simplicidad, si está acompañado de una letra...

Yo no he compuesto una buena canción en la vida. Todo lo que escribí no fue más lejos que del cajón en el que sigue y la inquietud se perdió en medio de la bruma que todavía no he conseguido disipar. Prefiero seguir escuchando a otros y mantenerme a la espera de que algo vuelva a despertar el ansia. Y quizás este sea mi error.

**Originalmente, este artículo era mucho más largo y más elaborado. En el momento de darle a publicar, se perdió la conexión y lo que había escrito. Esto me pasa por haberlo hecho directamente sobre la caja de Blogia. Estoy cabreado. Y mucho. Es una tontería, pero creo que por una vez en un puto siglo había conseguido pensar en algo que no fueran tetas y culos, me pongo a escribirlo y se pierde en el camino que recorren las ondas entre el salón de mi casa y la habitación. Debería pasarle la lengua al pasillo, a ver si así recupero alguna idea y me encuentro alguna nueva. Lo más grave que me puede pasar es que me trague una mota de polvo, un mechón de pelo o que me salgan sarpullidos**

Preferiría estar en Tokio y escuchar a Thin Lizzy

Preferiría estar en Tokio y escuchar a Thin Lizzy

Prefiero no salir por sitios donde la policía vigila, prefiero ir a sitios donde no hay guardias de seguridad, ni siquiera esos guardias que sacan a gente que roba bolsos dentro. También prefiero los sitios donde no tienes que bailar a la fuerza porque la gente que te estruja necesita pasar para pedirse otra ración de garrafón. Por supuesto, todo esto me escuece más si antes he tenido que esperar una hora de cola bajo la lluvia. Ahora puedo ponerme cualquier canción, pero la mala sensación de tirar noches de fiesta por el retrete no me la quita nadie. Sin duda alguna, que nadie me quite una Mahou fría donde siempre. O ver de nuevo Forrest Gump y disfrutar todavía más que la primera vez.

Vengo de Cats. Son las cinco ya pasadas y no voy borracho. A la que volvía a mi casa andando he visto ambulancias, gente corriendo, otros pegándose y policías en manada esperando a la puerta de un par de discotecas. Dirán de Bilbao o de Malasaña, pero esas cosas no pasan allí. Y ojalá no pase nunca.

No apetece

No apetece Me expongo a celos, envidias, que me tachéis de vago y de chulo, por además contarlo. Hoy no he hecho nada. No me apetecía. No he ido a clase por la mañana y tampoco por la tarde. Y no tengo un gramo de remordimiento de conciencia. De hecho, hasta me siento bien por haberlo hecho. Por haber hecho nada. Iba a haber ido a clase, lo juro. Me he levantado a las nueve y media, creo. Tenía que comprarme un libro para la universidad antes de ir, pero me he acabado entreteniendo mirando más libros y comprando un disco. He ido de autobús en autobús dando vueltas por Madrid y leyendo. Una caña allí, otra allá, comer en el Vips y olvidarme de todo lo que no me apetece hacer en esta vida. Por la tarde, me he tumbado en la cama a escuchar el disco, comer gominolas y ver Heroes. Ahora me voy a tomar una cerveza. Luego me meteré en la cama y espero seguir con la conciencia tranquila. A veces me pregunto cómo podrá cerrar los ojos un asesino por la noche sin que le coman los párpados los remordimientos. Hoy debería hacerme a la idea si consigo meterme en la cama a dormir directamente, sin leer, jugar a la Playstation o escuchar música antes.

Recomendación cinematográfica

Anoche estuve viendo Infiltrados. Hacía mucho que no veía una película de principio a fin. Debería hacerlo más a menudo, al menos, con películas que la gente me diga que no están mal. Todo el mundo me había hablado muy bien de esta y no me ha defraudado. Generalmente, cuando alguien te cuenta maravillas de algo, acaba decepcionándote. Esta vez no me ha pasado. Ya sabéis, si tenéis con quién ir, gastaros la pasta en ver Infiltrados. El reparto es tremendo y la actuación son tremendos.

Intentaría hacer un post más largo poniendo un video de Youtube, pero no me gusta nada la moda que tenéis todos de colgar cosillas de esas. Generalmente, no las veo. Internet me va a pedales y pierdo la paciencia mientras se cargan. Por eso, yo tampoco lo voy a hacer. Aunque, como hoy, no tenga nada que contar. Disfrutad el día.

**He querido ponerle una foto al post, pero alguien se ha sentado delante del router del salón y la señal de radio no le llega al receptor de mi habitación. Conclusión: no se carga ninguna página y tengo que publicar rápido, antes de que esto se vaya a la mierda**

El hombre que formó una montaña de mocos a sus pies

Esta mañana he estado con el hombre que formó una montaña de mocos a sus pies. Es horrible e incómodo, aunque es posible que lo haga para que me centre en mirar al frente y no desviarme del carril. Al menos hoy no me ha tenido dos horas escuchando Rockservatorio mientras me habla de lo mala que es la COPE. Ya he vuelto de la clase de conducir y me empiezo a quedar dormido. Me he puesto música para intentar tapar los gritos de la cama, que me pide que me tumbe y no me levante hasta la hora de comer. Como tengo que intentar no meterme en la cama, me he puesto a escribir algo aquí, pero creo que no funciona. Que os vaya bien.

Los domingos no son un buen día para hacer cosas útiles

Los domingos no son un buen día para hacer cosas útiles

Esta mañana me he sentado delante del ordenador para hacer unas cosas que tengo que entregar mañana en clase y no me ha salido nada. Está claro que los domingos son el día de no hacer nada. De tirarse el día viendo películas en el ordenador y hacer visitas a la nevera con una periodicidad de dos horas. Debería ser el día del soma. Cada vez que te entren ganas de levantarte, te tomas una pastillita que te siga teniendo anestesiado en la cama. Ni sientes ni padeces. Apagas el teléfono y descuelgas el de casa. Sólo necesitas tener el disco duro lleno de películas o de música y hacerte fuerte en la cama. Qué pena que yo no lo haga, aunque algunos de los que me leéis tampoco podéis. Menos mal que mañana ya no tengo que ir a trabajar. Iré a clase a seguir haciendo trabajos estúpidos e inútiles, y me volveré a casa. Cada día estoy más convencido de que mi carrera no sirve para nada. Menos mal que no es ni una décima parte de mi vida. Ni siquiera una centésima, aunque se lleve una gran parte del dinero de mi padre.

Creo que me voy a hacer la comida. Mi hermano se compró ayer Okonokos, el disco en directo de My Morning Jacket. Son todavía más duros en concierto que en los discos. A mí me hubiera gustado comprarme el DVD, pero no creo que vaya a salir en España. Seguid cuidando vuestra existencia.

 

Atención: post rutinario, sin cabeza y sin historia

Esta mañana había intentado escribir algo, pero Blogia ha empezado a hacer extraños y he tenido que reiniciar el ordenador. En fin, otro post que se va al limbo. Hacía mucho que no publicaba nada, pero no que no estuviera escribiendo. He hecho algo sobre más con el artículo sobre la música americana y otro más sobre el negocio de la música. No creo que los cuelgue aquí, son demasiado largos y estoy convencido que nadie se los leería.

Para los que les interese o no lo sepan, mi vida sigue yendo igual, salvo por las ganas que me entran de romperle los dientes a cierto personaje que me jode los fines de semana y del cual no voy a hablar más. Los charlatanes me sacan de quicio. De momento, creo que me voy a dar una vuelta para despejarme. No sé qué más contaros. A ver si esta noche vuelvo con algo más de inspiración y os cuento.

**Ahora que muchos de los que conozco estáis jodidos, tristes y añorando un pasado mejor o llorando por lo negro que está el futuro, os recomiendo que os dejéis de post sentimentaloides y empecéis a disfrutar del presente, carajo. Hoy el abrazo es sólo para vosotros** 

Sick again

Sick again

Ha sido llegar el otoño, un pedo pequeño de viento con unas gotitas de lluvia, y ponerme malo. Y ya van unas cuantas veces este año. Diría que unas 8 semanas en total las he pasado con fiebre, malestar o con el estómago del revés -no cuento resacas-. Esta noche me voy a ver a Bruce Springsteen. Espero que no llueva ni haga frío, porque puede ser mortal. De momento, el Dr. me ha dicho que me infle a antibióticos, paracetamol y acetilcisteína. Sé que muchos creéis que soy un puto adicto a las medicinas, pero yo paso de sentirme mal. Además, lo hago bajo la supervisión de mi hermano.

De momento, creo que me voy a tomar la mañana libre. Voy a terminar de hacer algunas cosas para clase, pero no voy a ir a la universidad. Ya me he puesto algo de música y la cama me está llamando a gritos. Tira de mí hacia ella. Es como si quisiera mambo... pero voy a aguantarme. Unas recomendaciones. Hay que escuchar Blue Boy, de Ron Sexsmith, y darse cuenta de lo mucho que le copia Quique González. Es un descaro. El último disco suyo de estudio, La noche americana, es este hombre cantando como Ron Sexsmith y sonando como el Car Wheels On A Gravel Road -ya os  hablé de este disco hace un par de posts-.

Bueno, mis sufridos lectores, creo que es el momento de cerrar esta entrada sin historia y completamente rutinaria.

All systems go

All systems go

Hoy me he tenido que poner serio con mi ordenador. De vez en cuando le da un pequeño achaque que hace que se tenga que apagar cada 15 minutos o menos, si estoy a pleno rendimiento con él. Era realmente frustrante estar haciendo un trabajo para la universidad y que decidiera apagarse, o echarse una siesta en el momento en el que tú lo usabas para ver una película. Hoy me he plantado y le he abierto las tripas. Lo he limpiado un poco y he pegado una cosa que suele ser la que motiva sus 'pájaras'. Luego lo he encendido y qué ha pasado... Pues que el bendito de él y los cafres de Telefónica han decidido borrar los datos de mi conexión. Por lo tanto, he tenido que llamar al servicio de atención. Sí, ése que te cobra 0,60€ por minuto y que te ayuda, cuando te toca un buen técnico, a recuperar tu conexión inalámbrica de menos de un 1Mb cuando pagas 2. Muchos estaréis peor por no tener Internet en casa desde hace meses, pero yo lo estoy pagando y cada vez que tengo que llamar, me sacan un ojo de la cara y me ponen de los nervios. El caso es que al final he podido arreglar el ordenador y acabar uno de los trabajillos que tengo que hacer esta semana. Este era poca cosa... y el que me queda no es nada del otro jueves, así que mañana podré ver con calma al Madrid y el miércoles quedar...

De vuelta, otra vez

De vuelta, otra vez Ya he vuelto de Francia. Tenía ciertos prejuicios hacia el país y en cierta medida me los he quitado. Aunque a mí no me gusta comer tarde, por ejemplo, estos tíos comen, cenan y cierran bares y comercios demasiado pronto. En Nancy, a las ocho de la tarde,  hay menos animación que en el cementerio de la Almudena, mientras que Santiago de Compostela -permitid el desagravio comparativo- es la feria de Málaga a esa hora. Francia es Europa, y la vida del continente es muy distinta a la española. Digan lo que digan -y aunque a mí me gusten muchas cosas de la vida de nuestros vecinos- nunca seremos europeos. No es muy normal cogerse vacaciones en medio de octubre, pero a mí me ha tocado. No lo desprecio. De hecho, lo agradezco. Además de ver a mi hermana, estar con mis padres, leer, comer bien y visitar ciudades, he tenido tiempo para pensar en cosas que haría, pero que no voy a hacer por principios o ideas que al final no llevaré a materializar también por el principio de mi abulia española. Viendo que el presente no está del todo mal, me he permitido el lujo de pensar en meses vista y para actualizar esto un poco, que llevaba unas semanas un poco muerto. Debería escribir algo sobre algún buen disco que haya escuchado últimamente o sobre algún libro. En Nancy me compré el American Beauty de los Grateful Dead. En Madrid está por 16 euros y allí lo he conseguido por 8. También me he comprado un libro de historias cortas de Graham Greene. Ya os contaré, aunque mientras tanto deberíais prestarle atención a Garden Ruin, de Calexico.Bueno lectores, me retiro. Es tarde y estoy un poco cansado. Ya se me ocurrirán cosas que contaros.**No he descargado las fotos del viaje en el ordenador. De momento, os pongo una foto del sitio donde he estado esta misma mañana, hace tan sólo unas horas. Es lo peor de los viajes, el cambio tan fuerte en unas pocas horas**

Baby, you can't drive my car

Hoy he cogido por primera vez un coche. Ha sido un momento jodido. El profesor de la autoescuela me ha dado las llaves y me ha dicho que arrancara. Sin vaselina ni anestesia. He puesto el coche en marcha y nos hemos lanzado en medio de la jungla. He sufrido en mis carnes al gorilaje que tiene carnet de conducir: moteros que te pasan por todos sitios, buseros que se saltan semáforos, taxistas que se cruzan en tu camino a las bravas... Aunque yo no puedo decir que se me haya dado mucho mejor. He parado el coche cuando un semáforo estaba en verde, se me ha calado unas cuantas veces y seguro que me han pasado muchas cosas más de las que no me he dado cuenta.

Bueno, muchachada, me tengo que ir a clase. Muchos todavía no habéis empezado. Esta es mi cuarta semana de universidad y ya tenía que hacer un trabajo hoy. Venga, a cuidarse.

Mejor proveedor de galletas de 2005

Mejor proveedor de galletas de 2005

Estoy seguro de que si me pagasen por escribir en el blog, todos los días habría por lo menos un par de posts nuevos. Pero como no me pagan, escribo cuando puedo o cuando quiero, o si tengo algo interesante -o no- que contar, o cuando se puede entrar al blog. El lunes estuve intentando entrar durante una hora y media, y cuando ya había escrito algo y se iba a subir, se colgó Blogia. En la página en la que escribo el usuario y la contraseña, pone que fue el "Mejor proveedor de blogs de 2005". Y yo fui el máximo anotador del estado de Nueva York en la liga de institutos. Aviso, hoy no diré nada interesante, pero os anuncio que sigo vivo y que todo va más o menos bien. Pasadlo bien en la playa los que vayáis. Yo me quedo aquí.

Extrañas revelaciones en el servicio

Extrañas revelaciones en el servicio

No sé si es demasiado pronto o demasiado tarde para haberme dado cuenta de que es mi último año de carrera. Estas ocurrencias sólo me llegan cuando estoy de resaca. Como hoy. Muchos de los que leéis el blog ya habéis acabado la universidad, otros estáis como yo y a los demás todavía os queda tiempo. Estaba esta tarde meando en el baño de la facultad y he sido plenamente consciente. Es el último año, voy a cerrar una etapa que muchos antes han considerado la mejor -o de las mejores- de sus vidas. No creo que lo tuviera escrito en la punta del cipote, pero ha sido en ese momento exacto, en el momento de la meada.

Me considero en plena crisis de "voy a acabar la universidad y no he hecho nada ni sé qué voy a hacer después". Yo tenía un amigo -creo que ya os he hablado alguna vez de él- que me decía que estos trances hay que pasarlos, que el que no la tiene a los veinte, la tiene a los cuarenta. "Y pobre del que lo tiene a los cuarenta", añadía. Es jodido, pero la gente sobrevive, aunque ya no vuelve a ser la misma. Y eso es lo que nos da miedo.

Los lectores más talluditos ya habréis dejado de leer aquí. Es el momento de las preguntas. ¿Qué voy a hacer? ¿Buscar trabajo? ¿Iré al paro? ¿Estaré mucho tiempo en él? Afortunadamente, tengo trabajo, salud y motivos para ser feliz. Es 15 de septiembre y ya estoy anticipando acontecimientos. Mi amigo también me echaba la bronca en nuestras conversaciones por vender la piel del oso antes de cazarlo. Pero es algo inevitable.

**Y no, no estoy de bajón porque al Madrid le pintaran la cara ayer**

Compañeros y compañeras revolucionarios

Compañeros y compañeras revolucionarios

Justo un día que parecía que iba a llegar pronto a clase... y me pongo a actualizar esto. Realmente no tengo nada importante que contaros. Ya empecé el último año de carrera. De momento, vamos a clase tres personas porque, en principio, la gente iba a hacer boicot. Yo, que no entiendo cuál es el motivo de hacer boicot, he ido a clase. Hay quienes en cuanto se han enterado de que los profesores han empezado a dar apuntes y que se lo están tomando en serio pese a ser primeros de septiembre, ha venido corriendo dejando de lado la lucha contra el sistema. Vaya revolucionarios. A mí se me puede calificar de sumiso o de insolidario. Bien, lo que queráis. Pero nunca he visto motivo para unirme. De hecho, las razones esgrimidas me parecen simplonas y no creo que puedan dejar de caer en contradicciones, o asumir las consecuencias. Acaban pasando por el aro, uno tras otro, pero después de haber hecho el zote y dejarse en evidencia. 

Ya os iré contando más cosas. Me ha gustado United 93, y eso que te deja el cuerpo como si te hubieran puesto del revés.

De vuelta

De vuelta

Apuro mis últimas horas de vacaciones intentando desterrar de mi cuerpo una resaca que hace que mis dedos tiemblen y cada tres pulsaciones tenga que dar dos a la tecla de borrar. En 24 horas empiezo a trabajar de nuevo. Y el lunes, a la universidad, a acabar el puto último año de carrera. Debería pensar muy en serio lo de estudiar otra cosa cuando acabe.

Ya volví de Bruselas y de Amsterdam. Dos ciudades distintas. Os recomiendo que hagáis el viaje en cuanto podáis. En la primera estuvimos cuatro días. Nuestro hotel estaba en 'in the ghetto', éramos los únicos caucásicos en 500 metros a la redonda. Aunque vimos alguna cosa chunga, la gente iba a su rollo -sí, soy muy prejuicioso-. Pasamos un día entero en Brujas. Ha sido lo mejor del viaje. No dudéis en haceros una escapada ahí si estáis cerca. En Amsterdam estuvimos cuatro días. Me lo esperaba como me lo encontré, pero no tan exagerado. Es la jodida capital del vicio. Ni Las Vegas ni Albacete. Amsterdam. Putas, drogas -legales y de farmacia de callejón-, sex shops, casinos... y luego el Museo Van Gogh, canales, tranquilidad, bicicletas, césped, parques...

Esto empieza a ser dramático. He tenido que ir a medicarme por segunda vez en el día. Esto no remite. Me piro pronto a la cama. En breve, muy en breve. Aunque antes, unas recomendaciones. Estoy con el último libro de Paul Auster y me está gustando bastante -se llama Brooklyn Follies-. El día que este tío deje de escribir sobre Nueva York dejará de ser él, pero habrá escrito su mejor novela. En cuanto a discos, cuatro muescas: Vetiver y To Find Me Gone; Nick Cave and The Bad Seeds y el doble Abattoir Blues/The Lyre Of Orpheus; Michigan, Greetings From The Great Lake State, del gran Sufjan Stevens; y Garden Ruin, de Calexico, un grupo y un disco que tenía muchas ganas de escuchar. Si a alguno le interesa, puedo hacerle el faraónico favor de prestarle alguno, aunque esperemos sea con vuelta -Sergio, mi hermano y yo seguimos esperando con gran impaciencia que el Chicago vuelva a casa, aunque antes de Navidad si es posible-.

Ya me despido. Mucha suerte a los que tengáis exámenes. Otro día pongo una foto del viaje.

**¡¡¡Y qué grande la selección de basket!!!**

Seguimos quemando

Sólo unas líneas para deciros que estoy de vacaciones -por si no lo sabíais-. Tengo hasta el primero de septiembre. En breves instantes me iré a El Escorial a pasar el fin de semana y el miércoles pongo rumbo a Europa con el Dr. y Torpin. Primero paramos en Bruselas, estamos unos días y nos vamos a Amsterdam. Ya sabéis a qué, a ver pinturas de Van Gogh, Rembrandt y a movernos en bicicleta por la ciudad. Espero no quemar muchas neuronas en lo que queda de quincena. Empiezo el día 1 a trabajar otra vez y el cuatro, a la universidad, a ver si acabo esta carrera de una vez. Es la recta final del verano y hay que quemar lo que todavía no hemos quemado del planeta. Así que nada, pasadlo bien, aunque creo que nos seguiremos viendo.

**Ya le pondré una foto al post. Estoy en el ordenador de mi hermana y no tiene el Photoshop**

Qué cutres somos

Qué cutres somos

Hoy me ha venido una idea a la cabeza. Más que una idea, una pregunta: ¿Por qué somos tan cutres? Bueno, no quería decir cutres. Quería decir... selectos, pero selectos con lo que nos parece justo y no nos parece justo... o con lo que es ser solidario o no... o con qué somos voluntarios y con qué no... o qué es importante y qué no.

Me explico. Con lo del Prestige, todo el mundo se fue a Galicia a quitar chapapote a puñaos. Hasta yo, pero no os miento ni os extraño si os digo que los tres días que estuve me los pasé borracho y de resaca. Sin embargo, todos los veranos España se quema, pero nadie se mueve de Madrid a Galicia -o a donde sea- para apagar el fuego. Y si nos pilla cerca de nuestro refugio de vacaciones un incendio, hacemos las maletas rápidamente y nos vamos a otro sitio en vez de arrimar el hombro. De hecho, se tarda más en recuperar un bosque que arde -o más de uno, como pasa todos los años- que unas playas. Cuando estuve en Galicia con lo del Prestige, sinceramente, no vi las cosas tan jodidas.

Pero... ¡cuánto nos cuesta dejar las vacaciones para irnos de voluntarios! Y ni de vacaciones. Cerca de mi casa ha ardido algún transformador de energía -de esos que hacen que la luz en mi calle parpadee cada 15 segundos- y ni me he movido del sofá. Bueno, sí, para ir a la nevera y sacar una cerveza antes de que se calentase en la nevera.

 Joder, me ha salido un post de jipi asqueroso que lo flipo.

Así es la vida

Así es la vida

Hoy me he sentido importante. He decidido sobre tres vidas y pensé que no me iba a ser fácil tomar decisión, pero una vez hecha la primera apuesta es de cobardes echarse atrás. He abierto la puerta de la nevera y he visto las mismas tres croquetas que dejé anoche a las cuatro de la mañana en un plato. Estaban ateridas de frío, tratando de buscar calor entre un cartón de zumo de piña y paquetes de embutido. No quería cenar. En el periódico ya había cogido un par de brioches de la máquina y no quería más. Pero -os lo juro- han pedido que acabara con su sufrimiento. He dudado. Luego he sacado el plato del frigorífico, he quitado el papel transparente que envolvía el plato y he apretado una. Estaba dura, pero no congelada. No se podía hacer nada por ella y le he pegado un pequeño mordisco. Despacio, dejando pasar toda la bechamel entre los dientes y luego reposar la pasta en la boca un momento mientras con la lengua cuento los trozos de jamón que han pasado al interior. Lo remuevo todo y lo trago. Entonces se ha disparado en mí esa pasión por la comida y las otras dos croquetas de jamón han pasado a la autopista de mi intestino en apenas diez segundos.

Así es la vida.

**Sí, por fin he actualizado el blog. No he tenido mucho que contar últimamente, salvo que hoy, por primera vez en dos años, he vuelto a pisar una piscina. Tengo color rojo cangrejo, pero no me he quemado hasta el punto de oler a pollo frito. Pronto debería hacer un post sobre recomendaciones veraniegas, eyaculaciones y otros relatos, pero de momento no. También tengo pensado publicar algo en el blog de deportes... pero tampoco estoy inspirado.**