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Los archivos lúcidos, aunque cada vez menos, que me hago mayor

Colorín, colorado...

Colorín, colorado...

..."¡Guardias, guardias!" ha acabado. Ahora sí que siento que ha merecido la pena tanto esfuerzo. Empiezo a echar de menos a gente que he conocido y a la que veía todos los fines de semana. Pienso en el próximo sábado y sé que no veré ni a la mitad. Quizás no vuelva a ver nunca a muchos de ellos. Y cuanto más lo pienso, más nombres me vienen a la mente, más momentos irrepetibles... Entonces es cuando uno tiene que cambiar de tema para no encontrarse con algo que acaricia su corazón y le estremece hasta el punto de dejarlo al borde de exprimir una lágrima. Vosotros sabéis que sois vosotros y ellos también saben que son ellos a los que me refiero. Desgraciadamente, de alguno de ellos me olvidaré, pero de vosotros, nunca. El Cabo Nobbs se despide. ¡¡LAS DOCE Y TODO SERENO!!

***Nota de última hora***
Los cachorros. Miércoles 22 de diciembre. 21.00. Sala Clamores. Alburquerque, 14. Metro Bilbao. Gratis. Punk-rock. Venid.

When I fall, Steve Earle.

When I fall, Steve Earle.

Una de las últimas canciones que he descubierto es esta del disco Trascendental Blues. Todavía no he escuchado el último de Steve Earle, pero este es tremendo. Las canciones son enormes y están grabadas con sencillez (batería, bajo, guitarra acústica y guitarra eléctrica). En teoría, este tema es un clásico del country, pero no sé de quién es el original. La segunda estrofa está cantada por Stacey Earle (no sé si es su hermana o es una monja; en la página web pone Steve and sister Stacey Earle. No me queda claro). El caso es que la mujer te pone la piel de gallina desde el primer verso. Tengo otra teoría sobre esta canción, y es que pienso que el sentido original es religioso (el estribillo parece prueba más que suficiente). Sigo dándole vueltas a la idea de hacer una lista con las mejores canciones rock de insipiración católica, pero son muy poquitas. Me salen Let it be, Shooting Star o Every Grand of Sand, de Dylan, My Sweet Lord, de Harrison... Todos son unos temazos. Ya sabéis, si se os ocurre alguno más, dejadlo en los comentarios. De momento bajaros esta canción, que merece la pena.

Late at night on some dark deserted highway
On my way to another lonesome town
I thought I might see the first light of a new day
As it lay like fool’s gold on the ground

But whenever I’m feeling low
I won’t have to cry alone I know
‘Cause you will answer when I call
If I soar above the clouds and then
I come crashin’ back to earth again
You will catch me when I fall

All these years I’ve watched you trip and stumble
There were times that I feared that you were lost
But every tear that I dried after you tumbled
Comes to mind when I’m considering the cost

But whenever I’m feeling low
I won’t have to cry alone I know
‘Cause you will answer when I call
If I soar above the clouds and then
I come crashin’ back to earth again
You will catch me when I fall

In my heart there’s a place for you to run to
Anytime you’re tired and hurt and blue
For my part I have only to remind you
You will find me waiting when you do

But whenever I’m feeling low
I won’t have to cry alone I know
‘Cause you will answer when I call
If I soar above the clouds and then
I come crashin’ back to earth again
You will catch me when I fall

"No, pero te voy a empañar las gafas"

"No, pero te voy a empañar las gafas"

Creo que es la cosa más graciosa que he oído en mucho tiempo. El rey ha muerto, la ciudad está bajo la amenaza del dragón, Lady Ramkin va a ser devorada por el lagarto gigante y nada parece que pueda ir peor. Es el momento de mayor tensión de la obra, el capitán Vimes agarra a Lupine Wonse con violencia y amenaza con darle un puñetazo. Éste, completemente indefenso, trata de huir del golpe: "¿No irás a pegar a alguien con gafas?", le dice muerto de miedo. "No, pero te las voy a empañar", le responde el capitán. Para entenderlo, tenéis que ir a ver la obra. Sólo queda un fin de semana.
Por lo demás, bien. Ahora estoy con el primer volumen de la autobiografía de Dylan. Todavía no ha salido en España, pero en la FNAC se puede conseguir. En la tele están poniendo El oro de Moscú. De música, Steve Earle y el Trascendetal Blues. No sé qué más contaros hoy. Sólo espero que la inspiración me vuelva de una vez por todas. Mientras tanto, me despido desde dentro de vuestro ordenador.

Las mejores de 2004

Las mejores de 2004

Ya que quedan pocos días para hincársela por el culo a Ramón García, ahí van unas cuantas canciones que han salido este año y que son pepinazos de aquí a Pekín. Os las tenéis que bajar si no las tenéis.

"Take me out", Franz Ferdinand
"Take your mama", Scissor Sisters
"Can't stand me now", The Libertines
"Two way monologue", Sondre Lerche
"First of the gang to die", Morrissey
"The end of the world", The Cure
"Somewhere only we know", Keane

Esta lista está abierta. Yo no he escuchado muchas cosas este año. Estas canciones me han sonado genial desde la primera vez que las escuché y me han seguido gustando hasta hoy mismo. Algunas canciones suenan bien al principio pero cuando las escuchas otra vez no te parecen tan buenas (p.ej., "Vertigo" de U2). De España... poco he escuchado este año. La versión de Ráfagas de Cooper está muy bien. La casa azul... No, gracias. Creo que la única canción buena que he escuchado (el disco me pareció horrible) es "Oye, compai!", de La excepción. Es decir, hip-hop (para que veáis lo mal que están las cosas por aquí). Venga chavales, dejad ahí vuestras opiniones, que estaría genial hacer un recopilatorio con las quince mejores canciones de 2004.

Los veinte.

Los veinte.

El sábado fue mi cumpleaños como ya sabíais la mayoría de los que leéis esto. Espero que la fiesta de por la noche os gustase. Yo me lo pasé como un enano. Para mí fue genial reunir a tanta gente distinta a la que tenía ganas de ver junta. Gracias a todos por venir y por todo (aunque faltó gente).
Hoy llevo todo el día estudiando y haciendo un trabajo de Pío Baroja. Después de comer he visto El imperio contraataca. Es la mejor de las tres. La persona que dijo que segundas partes nunca fueron buenas no se fijó en Alien, Superman, Indiana Jones o Terminator. No es que sean obras maestras, pero son películas que entretienen y que no bajan el nivel de su primera parte. Nada más por hoy. La crisis del cambio de dígito es, de momento, un mito para mí.

Nadie se fijó...

Nadie se fijó...

...en la enorme pechuga que tiene pegada Ramón García en la foto anterior. ¿Por qué están tan buenas las azafatas de su programa? Es increíble. Yo si fuera de algún pueblecillo de la España profunda como los que van al Gran Prix, me tiraba con los pantalones bajados a por semejantes moja-sábanas. Las azafatas del Telecupón no están tan buenas, la verdad. Bueno, hace mucho que no lo veo, a lo mejor ahora están buenas. Hoy todas las chicas pueden ser azafatas. Hasta en mi clase hay algún esperpento indeterminado sexualmente, pero hormonado con estrógenos (¿sabéis que el pollo, mi comida favorita, tiene muchas hormonas femeninas?), que se atreve a hacer de azafata. Las chavalas de Noche de fiesta no están tampoco nada mal. Los tíos que las acompañan deben ser de piedra o maricas perdidos porque ¡NO SE EMPALMAN!. Podrá haber azafatas con buen cuerpo y buena cara, con mal cuerpo y mala cara, con mal cuerpo y buena cara, o con buen cuerpo y mala cara. Pero como las del Gran Prix, ninguna. Ramonchu, tú sí que sabes.
Bueno niños, os deseo que soñéis con azafatas como las del Gran Prix. Si alguno duerme con alguna u otra de semejante calidad, que no lo diga. Está feo reírse de las desgracias ajenas. Yo espero soñar con alguna de esas hoy, que las noches son muy largas...

Mi plan para Nochevieja

Mi plan para Nochevieja

Cuando Ramón García diga el próximo 31 de diciembre "¡¡¡Feliz Año 2005!!!" yo me levantaré y gritaré "¡¡¡Por el culo te la hinco!!!". Os animo a que lo hagáis. Es una oportunidad que no se va a repetir hasta 2025. Buena idea, Duna.

Post rutinario

Post rutinario

Últimamente no escribo mucho aquí, pero hoy lo voy a hacer. Aunque sólo sea por pasar el rato. Las representaciones de este fin de semana han sido geniales, las mejores desde que empezamos. La obra va cada vez mejor, así que no sé a qué estáis esperando los que todavía no habéis venido a verla. Todo el fin de semana actuando (bueno, y el calimocho de ayer) me pasa factura. Llevo todo el día con dolor de cabeza. Es insoportable actuar así, con todos los focos dándote en la azotea y teniendo que hablar alto. Pero sigo vivo. El viernes estuve viendo Los increíbles. Qué gran película. Divertidísima. Tenéis que ir a verla.
Y mientras llega el 19 de mayo (una fecha que tenéis que marcar en vuestro nuevo calendario japonés) me voy a dar una ducha y a leer un ratillo. Un abrazo a todos.

Lo que acabo de encontrar

Lo que acabo de encontrar

Pues por no aburrirme mucho, se me ha ocurrido poner en el google "corporal nobbs" y me ha aparecido una especie de página de fans del cabo. Estaba colgado este documento cachondo, que es el documento que certifica que Nobbs es humano. No tiene desperdicio.

Ojalá fuera negro (o dipsómano).

Ojalá fuera negro (o dipsómano).

Digo esto porque me estoy bajando algunas canciones de Blind Willie McTell y Robert Johnson, que eran unos negritos que tocaban blues en América a mediados del siglo pasado. Las grabaciones son cutres, muy cutres (réstale a la calidad de un vinilo antiguo la compresión MP3). Y es que el MP3 me parece una cutrada. Vale, en líneas generales no se nota, pero cuando eres un devordador de canciones de tres minutos y medio como yo, y te bajas las mismas canciones que tienes en discos originales, sí se nota la diferencia con respecto al cd original: los sonidos graves terminan petardeando, algunas guitarras suenan con efectos muy extraños... Me llamaréis pijo, lo sé. Pero no me importa.

Todo esto no significa que la música en MP3 no se pueda disfrutar igual que un disco normal. Yo lo hago. Las canciones sueltas que me he bajado de internet me han hecho descubrir un montón de grupos y encontrar cosas raras que no se suelen encontrar en tiendas. Por ejemplo, en ninguna tienda he visto la canción original de la película El tercer hombre. Busqué en el Emule y en 10 minutos ya la tenía bajada en el ordenador. Esto último de El tercer hombre viene porque esta semana, queridos amigos universitarios, la revista Calibán (cuyo papel de los números anteriores y posteriores a este puede ser perfectamente empleado para limpiarse el agujero del culo) es un monográfico acerca de Graham Greene y es muy interesante para todos los que os queráis acercar a este enorme dipsómano además de escritor.

Así que, hoy hay varias recomendaciones: la primera, escuchar blues; La segunda, comprarse algún disco original; y, por último, ver El tercer hombre y leerse Brighton Rock (o Brighton. Parque de atracciones para las ediciones antiguas).

¡¡Por fin!!

¡¡Por fin!!

Vaya subidón esto de actuar. Es increíble. Nunca pensé que una sensación tan molesta como es la inseguridad que te genera el estar nervioso pueda convertirse en algo tan maravilloso como, por ejemplo, interpretar un papel en una obra de teatro. Sin duda alguna, éste ha sido uno de los mejores momentos de mi vida y es algo que no olvidaré nunca. A veces, en ocasiones muy especiales, se me pone tierno el corazón y esta vez no ha sido una excepción. Simplemente, actuar no tiene comparación con nada que haya hecho hasta ahora (lo de tocar es otra cosa). Ahora sólo queda seguir cada fin de semana con la misma ilusión que el primer día. Yo cada día me alegro más de estar en esta obra, sobre todo por la gente que estamos allí. Sé que detrás de la pantalla estáis los de siempre y eso me hace feliz, así que un fuerte abrazo para todos, que lo estamos haciendo muy bien. Creo que no podría haber mejor compañía que vosotros.

Lo he visto...

Lo he visto...

... estoy salvado.
"Lord Vather?" "Yes, Master?" "Ride...!!".

Crímenes perfectos, Andrés Calamaro

Crímenes perfectos, Andrés Calamaro

Cuatro minutos y veinte segundos del mejor Calamaro. Una canción que va directamente a erizar la piel con una letra llena de nostalgia, para esas veces en las que la moneda ha caído por el lado de la soledad. Ya sabéis, no sirve de nada si no os la bajáis o la escucháis si la tenéis por casa.

¿Sentiste alguna vez lo que es, tener el corazon roto?,
¿Sentiste a los asuntos pendientes volver, hasta volverte muy loco?;

Si resulta que sí, si podras entender, lo que me pasa a mi esta noche;
ella no va a volver y la pena me empieza a crecer (adentro),
la moneda cayó por el lado de la soledad y el dolor;

Todo lo que termina termina mal, poco a poco,
y si no termina se contamina mal, y eso cubre de polvo;
me parece que soy de la quinta que vio el mundial setenta y ocho,
me tocó crecer viendo a mi alrededor paranoia y dolor,
la moneda cayó por el lado de la soledad (y el dolor);

No me lastimes con tus crimenes perfectos,
mientras la gente indiferente se da cuenta,
de vez en cuando solamente sale afuera la peor madera;

si resulta que si, si podras entender, lo que me pasa a mi esta noche;
ella no va a volver y la pena me empieza a crecer (adentro),
la moneda cayó por el lado de la soledad (y el dolor)

la moneda cayó por el lado de la soledad (otra vez),
la moneda cayó por el lado de la soledad.

A sólo dos días...

A sólo dos días...

... me encuentro más tranquilo. Tengo ganas de que llegue el sábado por la mañana de una vez. En cuanto esté metido en ambiente de estreno me sentiré más seguro. No quiero daros más el tostón con lo de la obra porque la mayor parte de los que leéis esto también estáis metidos.
Ahora estoy escuchando Crímenes perfectos, de Calamaro. Es todo un temazo. Mi hermana Susana la ha descubierto hace poco y no puede dejar de escucharla. A mí fue de las que más me gustó cuando escuché el Alta suciedad. Toda una recomendación para oídos finos como los vuestros. Pobre Susi... El de ahí arriba es su tobillo. Esta canción va para ella.

Relajación

Relajación

Dicen que lo mejor para los nervios es pensar en otra cosa. Yo por si acaso me he chutado un tiro de caballo, he dado cuenta de unos cuantos canutos, me he metido al coleto una botella entera de whisky y, por si no es suficiente, he disuelto en agua unas cuantas pastillas de dormicun y lexatin. Me viene a la cabeza la canción de Andy Chango. "Y a volar, a volar, a volar, y a subirse a las olas del mar". No parece que este toxicosmos que he ingerido me haya hecho efecto, así que voy a escribir en el blog y hablaros de lo que me relaja.
Un buen libro, como el que me estoy leyendo ahora, "El hombre que era Jueves", de G.K. Chesterton. Os lo recomiendo. Música, toda la que queráis. El otro día hasta escuché Madamme Butterfly, de Puccini. Tocar la guitarra a todo volumen me desestresa, pero no me quita los nervios. Aún así, también necesito quitarme estrés por el examen de la semana que viene. Por eso me he pasado el día entero durmiendo, jugando a la consola y tocando la guitarra.
Hay otras cosas que relajan más, pero dicen que son contraproducentes contra la salud. Unos dicen que baja tonos, otros que al final te quedas ciego... Depende de la persona que te lo cuente. Os voy a dejar. No creo que vaya a estudiar ahora, pero sí me pondré a leer. Un saludo.

¡¡Ya está aquí!!

¡¡Ya está aquí!!

Hasta ayer por la tarde no he estado nervioso con la obra, pero cuando terminamos el último ensayo y me di cuenta de que la cosa ahora va en serio... He dormido mal, apenas he estudiado el examen del martes que viene, ando frenético a todos sitios y creo que me estoy poniendo malo del estómago y de la garganta. Esperemos que sólo sea una falsa alarma. Os invito a que vengáis, merece la pena, os lo aseguro. Llamad para reservar al 913042297. Estrenamos este sábado 13 y estaremos todos los sábados y domingos hasta el 19 de diciembre. Estáis todos invitados.

Aburrido.

Aburrido.

Hoy ha sido uno de esos días de resaca sin salir de casa. Esta mañana me he levantado con una pulsera verde en la muñeca, pero no me he acordado de porqué la llevaba hasta que me he ido a echar la siesta. Cosa mala lo mío. No sé qué más contaros. Últimamente ni siquiera escribo. Esta tarde me he puesto a cambiarle las cuerdas a la guitarra de lo aburrido que estaba. la verdad es que necesitaba cuerdas nuevas. Cuando tu hermano es el tío más cochino del mundo, la guitarra puede llegar a almacenar mugre de la más diversa densidad, textura o color. Había una capa de mierda negra encima del mástil. Me he puesto a pasarle con un cepillo y un poco de agua y se ha quedado de un color tan claro que ya ni lo recordaba. Por cierto, visto que uno de mis grupos sólo se junta para tocar en fiestas gordas y el otro se encuentra momentáneamente dedicado al teatro, me ofrezco como guitarrista. No soy muy bueno. Sólo quiero pasármelo bien tocando. Si alguien necesita a un tipo como yo para su grupo...

La excepción (tranquilos).

La excepción (tranquilos).

Pues resulta que mi clase está llena de "raperos" o "hip-hoperos", como queráis llamarlo, y me siento a veces un tanto fuera de sitio. Sólo puedo deciros que cuanto más rap intento escuchar, menos me gusta. Un día, haciendo zapping de vídeos musicales, me quedé escuchando uno de un grupo que se llama La excepción. La canción creo que se llama Oye, compai, o algo así. Me pareció cachonda y tenía cierto ritmillo graciosillo. Pero vamos, que me pasará igual que con los Petersellers y Andy Chango, unas risas cojonudas y luego pierde peso y se va. Tranquilos, no voy a pasarme al lado oscuro de la Fuerza. ¡Larga vida a las guitarras! ¡Que los órganos Hammond crezcan en los árboles! ¡Que en los colegios se estudie a Bob Dylan y a David Bowie!
No sé qué más contaros. Son las doce y cuarto y estoy tomándome un vaso de gazpacho mientras escucho a los Stray Cats. Ayer me acosté tarde y hoy no me he levantado muy temprano. No os digo la hora para no sentirme mal.

Amigo de las cañas

Amigo de las cañas

Hoy he estado de cañas con Javi y Lourdes. Al salir de clase (hoy prontito, a las 6) nos hemos ido al Chipén y hemos dado cuenta de tres ronditas y unas patatas bravas que me han venido de lujo. Siempre que se sale con buena gente uno acaba olvidándose de lo mísero que se es. Como mi día no ha sido mucho más interesante, os hablo de otras cosillas como, por ejemplo, lo que estoy leyendo y escuchando ahora (para no variar, por supuesto).
Ahora estoy con un libro de Graham Greene que se llama Brighton. Parque de atracciones. Hace dos sábados fue el centenario del nacimiento de este autor y resulta que una editorial ha reeditado muchos de sus libros y a este le han cambiado de título. Lo han dejado como el original, Brighton Rock. Lo que cambian las cosas. Si os digo la verdad, no sé cuál prefiero de los dos. Brighton Rock es un buen nombre, tiene fuerza y, sobre todo, es más fiel a la idea del escritor que el otro. Sin embargo, el título español tiene algo misterioso, atractivo y contradictorio. Cuando me termine de leer el libro ya veré qué tiene que ver el parque de atracciones en la historia, porque de momento lo más parecido a eso que ha aparecido es un hipódromo.
Ahora que es de noche y que llueve, he apagado la luz y he puesto el Love is hell de Ryan Adams. Ayer leí en internet que ha grabado un nuevo disco más oscuro todavía que este. No ponía nada de cuándo lo iba a sacar. Seguiremos enganchado a las noticias.
Os dejo la foto del día de mi graduación. Fue cuando me saqué la carrera de mi hermano en un día. La de al lado es mi hermana Almu (Almuhada, podéis leer su blog www.blogia.com/almuhada). Hasta mañana.

No esperes al tío Paco

NO ESPERES AL TÍO PACO, por Pedro Martínez.

Otra vez se había vuelto a quemar la carne en el horno. “Nunca más podré volver a dejarla sola”. La casa estaba envuelta en humo. “¿Dónde está mamá?”. Abrí todas las ventanas de la casa y saqué el trozo de carne, transformado en ceniza. Diana estaba llorando en su cama, cubierta con tres mantas y el edredón en pleno agosto. Estaba asustada y sudaba. “No te asustes, ya pasó”. “Hay mucho humo. Tengo miedo”. “Ya se va el humo, no tengas miedo”. “Mamá se fue”. “Volverá, no te preocupes”.

Llené la bañera para bañarla. Costaba mucho tranquilizarla. Era la hora de sus pastillas, pero mamá se las había vuelto a tomar todas antes de salir. Busqué en mi bolso y tuve suerte de encontrar una entre pañuelos mojados de lágrimas. Le gustaba el agua. Yo frotaba su espalda con la esponja y le limpiaba los hilillos de saliva que se caían de su boca mientras ella chapoteaba con los brazos. “¿Cuándo vendrá el tío Paco?”. “Muy pronto, Diana. Muy pronto. Hoy ha vuelto a escribir. Dice que tiene ganas de vernos”. “¡Qué bien!”. Hoy no había escrito. La última carta que recibimos fue hace dos meses. El tío Paco se fue hace muchos años a América e hizo fortuna. Mamá se escribía mucho con él antes de perderse. Ahora soy yo la que escribe por ella. Diana y mamá se aferran a que algún día volverá y seremos ricas. Yo me aferro a que mañana no me echen del trabajo y a que ninguna de ellas empeore, aunque a veces sueño con el tío Paco. Diana, mamá y yo en la terminal del aeropuerto. Lo anuncian por megafonía: “el avión desde México del tío Paco aterrizará en breves instantes”. Allí estamos las tres, sonrientes y nerviosas, unidas como nunca lo hemos estado. Luego el sueño se acaba. El tío Paco nunca aparece. Cuando se repite este sueño, intento cruzar las puertas de la terminal, pero nunca se abren y acabo golpeándolas con fuerza mientras lloro de rabia en el suelo. Y cuando despierto me veo aquí, lavando a mi hermana en la bañera y rezando para que mi madre llegue a casa tan borracha y tan colocada que no le apetezca pegarnos ni a Diana ni a mí.

Es hora de que Diana se vaya a la cama. En el bolso tengo una chocolatina medio derretida. Se la doy. Le cuesta menos comérsela que otras cosas, pero está tan derretida y se mancha tanto que debería meterla otra vez en la bañera. Cuando vuelvo de lavarme las manos en el baño, se ha quedado dormida en su silla. La meto en la cama. En sus sueños es donde mejor está. Allí el tío Paco sólo tiene ojos para ella. “Hasta mañana”, susurro.

Al otro lado de la puerta de la casa, mamá intentaba dar en el blanco con la llave y abrir la cerradura. Abrí yo desde dentro. Tenía las bragas bajadas y un tirante de la camiseta caído. Una sombra bajaba las escaleras y salía por el portal. Se apoyaba con una mano en la pared y trataba de mantener los ojos abiertos. “No hagas ruido, Diana se ha quedado dormida ya”. “¿Por qué no estás dormida tú?”. “Estaba esperándote”. “Te tengo dicho que no me esperes despierta”. “Hoy has dejado sin pastillas a Diana. Ha tenido suerte de que yo tuviera una en el bolso”. “O sea, que tú también le robas las pastillas a la pobre de tu hermana”. “No, yo sólo cojo alguna por si vuelves a hacer lo de hoy. Deberías verla alguna vez con uno de sus ataques.” Se tambalea como una botella con el culo redondo. “No me apetece discutir hoy, estoy muy cansada. ¿Qué hay de cenar?”. “Nada, se supone que yo ponía la carne en el horno y tú la sacabas mientras estaba trabajando”. “¿Nada?”. Bofetón. Por muy borracha que estuviera, cuando me pegaba soltaba sus manos con la precisión de un boxeador. “¡Yo también trabajo, niñata de mierda! ¡No puedo estar pendiente de dos retrasadas como vosotras!”. De un empujón me la quité de en medio y bajé las escaleras cubierta por mi velo de lágrimas.

Recibimos una carta del tío Paco un mes después de este día. Era breve y decía que se venía con nosotras a pasar los últimos días de su vida. Quería morir en la tierra que le vio nacer. Diana se alegró y mamá y yo tapamos con niebla nuestras diferencias, fingiendo ser uña y carne cuando no éramos más que dos trozos de pescado podrido flotando en una charca de aguas residuales. Fueron días de nervios y tensión, pero el fusible no llegó a saltar.

Fuimos a buscarle a la terminal. Todo era igual que en el sueño, las mismas caras de alegría, tres almas unidas por un motivo, por un futuro luminoso. Anunciaron el avión. Las puertas de la terminal se abrieron. Los primeros viajeros empezaron a salir y se abrazaban a otros que estaban esperando como nosotras. Apareció como una sombra, discreto y escondido entre los demás pasajeros. Llevaba una pequeña maleta en la mano derecha, unos pantalones oscuros, una camisa blanca arrugada y los cordones desabrochados. Tenía barba de tres días, el pelo desaliñado y le faltaban unos cuantos dientes cuando sonrió al vernos. Diana seguía sonriendo y moviendo las manos haciendo un efusivo saludo mientras que a mamá y a mí se nos cayó el mundo encima. No era el salvador. Ambas habíamos sido traicionadas por nuestra propia imaginación y él nos había estado mintiendo durante años. Quise llorar, pero al ver que mamá empezó antes que yo, reprimí mis lágrimas y me hice más fuerte contra el alud de mierda que acechaba en lo alto de la montaña.

Se vino a vivir a casa. Nos lo confesó todo. Había perdido todo su dinero en el juego y ahora necesitaba vivir con alguien para no pasar sus últimos días tirado en una calle de México. “La familia unida, permanece unida”, no paraba de repetir. “¡Por el interés te quiero, Andrés!”, le respondió mi madre, harta de excusas y tirándole el vaso de whisky a la cabeza. “¡¿Dónde estabas tú cuando nació Diana?! ¡Me echaron del trabajo y tuve que mantener a estas dos inútiles con las piernas abiertas y comiéndole la polla a cientos de demonios por unas míseras pesetas! ¡Largo de mi casa, embustero! ¡Vete o llamaré a la policía!”. El tío Paco cogió la maleta y se fue en silencio, tal y como había llegado. Mi madre no lo superó. A los pocos días se ahogó en la bañera por el peso de tantos tranquilizantes y botellas de alcohol. Diana empeoró y el médico me aconsejó que la ingresara en un centro. No tuve otro remedio y accedí con la esperanza de poder estabilizarme, encontrar un trabajo decente y poder sacarla de allí para cuidar de ella, pero a los pocos meses me di cuenta de que eso era volver a esperar al tío Paco, volver a poner mis esperanzas en un salvador. Por eso estas son las últimas palabras que escribo antes de que esta soga termine con mi vida. Todo habrá acabado ya.