"No, pero te voy a empañar las gafas"
Creo que es la cosa más graciosa que he oído en mucho tiempo. El rey ha muerto, la ciudad está bajo la amenaza del dragón, Lady Ramkin va a ser devorada por el lagarto gigante y nada parece que pueda ir peor. Es el momento de mayor tensión de la obra, el capitán Vimes agarra a Lupine Wonse con violencia y amenaza con darle un puñetazo. Éste, completemente indefenso, trata de huir del golpe: "¿No irás a pegar a alguien con gafas?", le dice muerto de miedo. "No, pero te las voy a empañar", le responde el capitán. Para entenderlo, tenéis que ir a ver la obra. Sólo queda un fin de semana.Por lo demás, bien. Ahora estoy con el primer volumen de la autobiografía de Dylan. Todavía no ha salido en España, pero en la FNAC se puede conseguir. En la tele están poniendo El oro de Moscú. De música, Steve Earle y el Trascendetal Blues. No sé qué más contaros hoy. Sólo espero que la inspiración me vuelva de una vez por todas. Mientras tanto, me despido desde dentro de vuestro ordenador.
Ya que quedan pocos días para hincársela por el culo a Ramón García, ahí van unas cuantas canciones que han salido este año y que son pepinazos de aquí a Pekín. Os las tenéis que bajar si no las tenéis.
El sábado fue mi cumpleaños como ya sabíais la mayoría de los que leéis esto. Espero que la fiesta de por la noche os gustase. Yo me lo pasé como un enano. Para mí fue genial reunir a tanta gente distinta a la que tenía ganas de ver junta. Gracias a todos por venir y por todo (aunque faltó gente).
...en la enorme pechuga que tiene pegada Ramón García en la foto anterior. ¿Por qué están tan buenas las azafatas de su programa? Es increíble. Yo si fuera de algún pueblecillo de la España profunda como los que van al Gran Prix, me tiraba con los pantalones bajados a por semejantes moja-sábanas. Las azafatas del Telecupón no están tan buenas, la verdad. Bueno, hace mucho que no lo veo, a lo mejor ahora están buenas. Hoy todas las chicas pueden ser azafatas. Hasta en mi clase hay algún esperpento indeterminado sexualmente, pero hormonado con estrógenos (¿sabéis que el pollo, mi comida favorita, tiene muchas hormonas femeninas?), que se atreve a hacer de azafata. Las chavalas de Noche de fiesta no están tampoco nada mal. Los tíos que las acompañan deben ser de piedra o maricas perdidos porque ¡NO SE EMPALMAN!. Podrá haber azafatas con buen cuerpo y buena cara, con mal cuerpo y mala cara, con mal cuerpo y buena cara, o con buen cuerpo y mala cara. Pero como las del Gran Prix, ninguna. Ramonchu, tú sí que sabes.
Cuando Ramón García diga el próximo 31 de diciembre "¡¡¡Feliz Año 2005!!!" yo me levantaré y gritaré "¡¡¡Por el culo te la hinco!!!". Os animo a que lo hagáis. Es una oportunidad que no se va a repetir hasta 2025. Buena idea, Duna.
Últimamente no escribo mucho aquí, pero hoy lo voy a hacer. Aunque sólo sea por pasar el rato. Las representaciones de este fin de semana han sido geniales, las mejores desde que empezamos. La obra va cada vez mejor, así que no sé a qué estáis esperando los que todavía no habéis venido a verla. Todo el fin de semana actuando (bueno, y el calimocho de ayer) me pasa factura. Llevo todo el día con dolor de cabeza. Es insoportable actuar así, con todos los focos dándote en la azotea y teniendo que hablar alto. Pero sigo vivo. El viernes estuve viendo Los increíbles. Qué gran película. Divertidísima. Tenéis que ir a verla.
Pues por no aburrirme mucho, se me ha ocurrido poner en el google "corporal nobbs" y me ha aparecido una especie de página de fans del cabo. Estaba colgado este documento cachondo, que es el documento que certifica que Nobbs es humano. No tiene desperdicio.
Digo esto porque me estoy bajando algunas canciones de Blind Willie McTell y Robert Johnson, que eran unos negritos que tocaban blues en América a mediados del siglo pasado. Las grabaciones son cutres, muy cutres (réstale a la calidad de un vinilo antiguo la compresión MP3). Y es que el MP3 me parece una cutrada. Vale, en líneas generales no se nota, pero cuando eres un devordador de canciones de tres minutos y medio como yo, y te bajas las mismas canciones que tienes en discos originales, sí se nota la diferencia con respecto al cd original: los sonidos graves terminan petardeando, algunas guitarras suenan con efectos muy extraños... Me llamaréis pijo, lo sé. Pero no me importa.
Vaya subidón esto de actuar. Es increíble. Nunca pensé que una sensación tan molesta como es la inseguridad que te genera el estar nervioso pueda convertirse en algo tan maravilloso como, por ejemplo, interpretar un papel en una obra de teatro. Sin duda alguna, éste ha sido uno de los mejores momentos de mi vida y es algo que no olvidaré nunca. A veces, en ocasiones muy especiales, se me pone tierno el corazón y esta vez no ha sido una excepción. Simplemente, actuar no tiene comparación con nada que haya hecho hasta ahora (lo de tocar es otra cosa). Ahora sólo queda seguir cada fin de semana con la misma ilusión que el primer día. Yo cada día me alegro más de estar en esta obra, sobre todo por la gente que estamos allí. Sé que detrás de la pantalla estáis los de siempre y eso me hace feliz, así que un fuerte abrazo para todos, que lo estamos haciendo muy bien. Creo que no podría haber mejor compañía que vosotros.
... estoy salvado.
... me encuentro más tranquilo. Tengo ganas de que llegue el sábado por la mañana de una vez. En cuanto esté metido en ambiente de estreno me sentiré más seguro. No quiero daros más el tostón con lo de la obra porque la mayor parte de los que leéis esto también estáis metidos.
Dicen que lo mejor para los nervios es pensar en otra cosa. Yo por si acaso me he chutado un tiro de caballo, he dado cuenta de unos cuantos canutos, me he metido al coleto una botella entera de whisky y, por si no es suficiente, he disuelto en agua unas cuantas pastillas de dormicun y lexatin. Me viene a la cabeza la canción de Andy Chango. "Y a volar, a volar, a volar, y a subirse a las olas del mar". No parece que este toxicosmos que he ingerido me haya hecho efecto, así que voy a escribir en el blog y hablaros de lo que me relaja.
Hasta ayer por la tarde no he estado nervioso con la obra, pero cuando terminamos el último ensayo y me di cuenta de que la cosa ahora va en serio... He dormido mal, apenas he estudiado el examen del martes que viene, ando frenético a todos sitios y creo que me estoy poniendo malo del estómago y de la garganta. Esperemos que sólo sea una falsa alarma. Os invito a que vengáis, merece la pena, os lo aseguro. Llamad para reservar al 913042297. Estrenamos este sábado 13 y estaremos todos los sábados y domingos hasta el 19 de diciembre. Estáis todos invitados.
Hoy ha sido uno de esos días de resaca sin salir de casa. Esta mañana me he levantado con una pulsera verde en la muñeca, pero no me he acordado de porqué la llevaba hasta que me he ido a echar la siesta. Cosa mala lo mío. No sé qué más contaros. Últimamente ni siquiera escribo. Esta tarde me he puesto a cambiarle las cuerdas a la guitarra de lo aburrido que estaba. la verdad es que necesitaba cuerdas nuevas. Cuando tu hermano es el tío más cochino del mundo, la guitarra puede llegar a almacenar mugre de la más diversa densidad, textura o color. Había una capa de mierda negra encima del mástil. Me he puesto a pasarle con un cepillo y un poco de agua y se ha quedado de un color tan claro que ya ni lo recordaba. Por cierto, visto que uno de mis grupos sólo se junta para tocar en fiestas gordas y el otro se encuentra momentáneamente dedicado al teatro, me ofrezco como guitarrista. No soy muy bueno. Sólo quiero pasármelo bien tocando. Si alguien necesita a un tipo como yo para su grupo...
Pues resulta que mi clase está llena de "raperos" o "hip-hoperos", como queráis llamarlo, y me siento a veces un tanto fuera de sitio. Sólo puedo deciros que cuanto más rap intento escuchar, menos me gusta. Un día, haciendo zapping de vídeos musicales, me quedé escuchando uno de un grupo que se llama La excepción. La canción creo que se llama Oye, compai, o algo así. Me pareció cachonda y tenía cierto ritmillo graciosillo. Pero vamos, que me pasará igual que con los Petersellers y Andy Chango, unas risas cojonudas y luego pierde peso y se va. Tranquilos, no voy a pasarme al lado oscuro de la Fuerza. ¡Larga vida a las guitarras! ¡Que los órganos Hammond crezcan en los árboles! ¡Que en los colegios se estudie a Bob Dylan y a David Bowie!
Hoy he estado de cañas con Javi y Lourdes. Al salir de clase (hoy prontito, a las 6) nos hemos ido al Chipén y hemos dado cuenta de tres ronditas y unas patatas bravas que me han venido de lujo. Siempre que se sale con buena gente uno acaba olvidándose de lo mísero que se es. Como mi día no ha sido mucho más interesante, os hablo de otras cosillas como, por ejemplo, lo que estoy leyendo y escuchando ahora (para no variar, por supuesto).
Ha sido un día de esos de poner la tienda de campaña en la facultad. Hoy no me he equivocado con la clase de Historia del Arte. La profesora es una tía maja y las tías están buenas, pero han empezado a soltar apuntes y estaba más perdido que Wally en el Frente Atlético. Tengo que pedir apuntes de los días que no he ido.
Estoy molido, creo que me iré a planchar la oreja dentro de poco. Bueno, la verdad es que he llegado a las siete a casa y he estado durmiendo hasta las 8.50. Mis desórdenes y yo (de sueño, alimenticios, de alcohol, sentimentales...). Ya sabéis. Ha sido un fin de semana de ensayo demoledor, así que espero que vengáis todos a ver la obra, que está quedando muy bien. No me valen excusas. Os dejo esta fotillo (soy el segundo por la derecha). El que está a mi izquierda es el Capitán Vimes, un oficial de la guardia alcohólico pero consciente de su deber (el "bueno" de la obra). El que está a mi derecha es el Sargento Colon, un guardia rechonchete ninguneado por su mujer. El primero por la derecha es el Agente Zanahoria, que está obsesionado con hacer cumplir las leyes y que guarda un secreto escondido en su sangre. Yo hago de mí mismo (salvando algunas distancias). Pues eso, que os partiréis la polla (o lo que la naturaleza os haya dado). Hasta mañana.
Es uno de mis vicios más secretos y, por ello, uno de mis preferidos. Es un juego de hace ya unos seis años, pero no puedo para de jugar. La cosa es sencilla, tú eres una raza y tienes que hacer un ejército y destruir al resto de enemigos. Tiene algo que vicia como pocas cosas, pero no sé qué es. El caso es que estaban en mi casa haciendo el capullo delante de la televisión y he visto el juego encima de una estantería y me he puesto a jugar. Antes jugaba en red. Ahora la red sólo la uso para escribir aquí y bajarme música.