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Qué tarde es
Llevo una semana sin escribir en el blog. Madre mía. Ya casi se me había olvidado que tenía uno. No hay una razón concreta por la que no haya contado ninguna cosa nueva por aquí. A ver si escribo más a menudo, pero no os prometo nada. Hoy había dicho que iba a salir y al final me he quedado en casa.En general, los exámenes no me están yendo del todo mal, aunque es posible que suspenda alguna. Nunca se sabe. No estoy seguro. No sabría decir. A lo mejor. Ya sabes, quizás hoy es uno de esos días en los que te das cuenta de que la vida es como la peli de Big. El ser adulto y creer tener controladas las situaciones es sólo una ilusión. No somos más que "niños" delante de los problemas reales. Niños con entradas en la cabeza y pelo en la polla.
Ahora estoy escuchando Rocket Man, de Elton John. Es todo un temazo. Vuelve a llover. Estoy cansado pero no tengo sueño. Que le den.
Rainy Day Music, The Jayhawks
Escuchar este disco es como volver al año 72 y escuchar el Exile on Main Street de los Stones, aunque no podemos olvidar la primera guitarra, la de Stumbling through the dark, que parece sacada de cualquier canción de los Byrds. En realidad, no son nada innovadores, pero se agradece que alguien no se olvide de este viejo estilo de hacer música y lo traiga al siglo XXI con tan buen sonido. Las melodías de las canciones son el punto fuerte del disco, pero aunque el acompañamiento musical de guitarras, bajo y teclados sea sencillote, no deja de ser por ello más que acertado. Gary Louris no canta como si fuera un americano enchufado al Jack Daniel's, sino que está más cercano a un Tom Petty haciendo Free Fallin' o a Mick Jagger cantando Torn and Frayed. Tailspin recuerda a Bruce Springsteen cantando Badlands (su mejor canción, en mi modesta opinión). Ningún tema suena a "canción de relleno". Todos son excepcionales, aunque siempre hay algunos mejores que otros. Yo me decanto por Angelyne. O por Tampa to Tulsa. O por All the right reasons. O por Stumbling through the dark. No sabría decir cuál, ya véis. Para rematar el disco, una versión alternativa de la canción que lo abre. Esta vez sólo guitarra acústica y coros. Una joya. Si os molan ya los Jayhawks, probado con el Gold de Ryan Adams, Steve Earle o Tom Petty. Si ya tuvisteis sexo con alguno de estos tres, pasaros a los chicos de Gary Louris. Este grupo y este disco son muy recomendables. El día que me case, quiero que pongan I'm gonna make you love me en la boda. Un abrazo a todos.
Superficialidades
Ya acabo los exámenes. Mañana (hoy) último día de estudio y una semanita y pico de vacaciones. En teoría podría haberme ido de viaje de ecuador de carrera, pero el plan de Punta Cana por 900 euros (es decir, más si añadimos imprevistos) no me llama nada. Y eso que los que me conocéis sabéis que soy el primero en emborracharme y beberme el agua de los floreros, pero a determinado precio. Javi, el bajista de Los cachorros, decía que prefería morir a 2.85 el paquete y saborear al menos los cigarrillos (en referencia a Marlboro). Yo no, amigo. Yo prefiero lo barato. Puedo emborracharme por 2 euros si me lo propongo. Tajarme 8 días seguidos no es mi máxima ilusión en la vida, aunque para algunas personas a las que tengo verdadero aprecio sí lo es. Aquí me esperan días tranquilos. Leer, escuchar música, jugar a la Play, tocar, hacer algo de deporte... No va a estar tan mal. Al menos va a ser más barato y seguro que me agarro varios buenos pedales. Espero aprobar el examen de hoy. Ha sido jodido de veras. Me han preguntado muchos nombres que no sabía. Parecía una jodida enciclopedia. A ver si le gusta al profesor y me aprueba, que falta me hace. Mañana será mi última visita al Consulado de Rumanía. Tengo que aprobar el último como sea. A ver si mañana os escribo algo. El jueves, el viernes y el sábado es muy posible que salga, así que a lo mejor no me leéis más por aquí hasta dentro de unos días. La mayoría me veréis. Los que estén disponibles, que se alisten al ejército de la mamada post-exámenes. Sé que muchos no habéis terminado, pero los que estéis disponibles, calzaros las botas y salgamos a vaciar botellas.
El de la foto es el escritor André Gide. Estoy leyendo su Diario. Demasiado profundo, esta vez me he pasado de listo. Sólo comento que en tres de cada cuatro fotos que he visto de él, aparece sujetándose la cabeza. ¿Será porque era gay? ¿Será porque fue comunista? ¿Será porque era un tipo muy listo? ¿Será porque así parece más intelectual? En sus memorias no pone nada, así que puede ser cualquier cosa.
Segunda del año
Pierdo facultades. Cómo se notan los años que pasan y eso que sólo van 20. Ayer no es que bebiera mucho, pero hoy tengo un resacón que parece que Roberto Carlos ha estado lanzando faltas contra mi cabeza toda la noche. Lo juro, no iba tan borracho. Me metí en la cama y me quedé dormido con el discman encendido. Ni me enteré. Esta mañana ya no tenía pila, claro. Lo primero que he hecho nada más despertar ha sido seguir escuchando música. Luego, un par de aspirinas, algo para el estómago y un farmatón. Por supuesto, ayer me volví a enamorar y esta mañana me he levantado en modo realista (pesimista, en realidad). Voy a tumbarme en el sofá a disfrutar de mi semana de tocada de huevos con resaca. Hay que estar listo para más fiesta esta noche.Ayer quemé mi casa
Ayer, cuando ya me iba de la Castellana a las cinco de la mañana con Andrés, me vino a la cabeza esta canción de Quique González. Este tío es el que mejor música hace ahora mismo en España. Ayer quemé mi casa viene en el Salitre 48 y me parecía un título original para este artículo. Como el que no quiere la cosa, dejamos la tranquila partida de billar que estábamos echando y fuimos hacia la Castellana a ver si veíamos algo y sacábamos unas fotos del evento. Lo que vimos era dantesco. El ruido de los escombros incandescentes encogía el corazón. Yo me quedo flipando con el fuego. Creo que a todo el mundo le pasa. ¿Quién no ha jugado nunca con un mechero o ha quemado algún papel y se ha quedado fijamente mirándolo mientras se consumía? El fuego quema, reduce "rascacielos" a escombros y mata, pero todo el mundo lo contempla asombrado cuando en medio de la noche alguien prende algo.
El caso es que la experiencia fue irrepetible. A los que estuvimos (Shere, Sara, Víctor y Andrés) seguro que nos hubiera gustado estar más cerca que nadie, quedarnos justo debajo del edificio mirando fijamente con el cuello estirado hacia arriba cómo ardía y caían cosas a nuestro lado sin que nos tocasen. Pero es una pena que los policías se pongan tan bordes a veces y que los trozos de edificio pesen toneladas y toneladas. En fin, que lo bueno de estas cosas que pasan es que siempre te acuerdas de ellas y de con quien estuviste, así que para vuestra desgracia, me acordaré de vosotros durante bastante tiempo.
14/02/2005 00:37 #. Hay 2 comentarios.
Piece of my heart, Janis Joplin
Resulta que hoy es San Valentín y no he sido consciente de ello hasta que esta tarde me he sentado a ver el 40TV. Pues nada, como las canciones de Whitney Houston no son de mi agrado, os dejo una de otra mujer que cantaba desde el fondo de un corazón roto. El amor no es siempre como te lo pintan. De hecho, la mayoría de las veces es como en esta canción. Hala, Feliz San Valentín al que le haga ilusión. Para mí, ha sido un día de pijama y no de flores y bombones.Oh, come on, come on, come on, come on!
Didn’t I make you feel like you were the only man —yeah!
Didn’t I give you nearly everything that a woman possibly can?
Honey, you know I did!
And each time I tell myself that I, well I think I’ve had enough,
But I’m gonna show you, baby, that a woman can be tough.
I want you to come on, come on, come on, come on and take it,
Take it!
Take another little piece of my heart now, baby!
Oh, oh, break it!
Break another little bit of my heart now, darling, yeah, yeah, yeah.
Oh, oh, have a!
Have another little piece of my heart now, baby,
You know you got it if it makes you feel good,
Oh, yes indeed.
You’re out on the streets looking good,
And baby deep down in your heart I guess you know that it ain’t right,
Never, never, never, never, never, never hear me when I cry at night,
Babe, I cry all the time!
And each time I tell myself that I, well I can’t stand the pain,
But when you hold me in your arms, I’ll sing it once again.
I’ll say come on, come on, come on, come on and take it!
Take it!
Take another little piece of my heart now, baby.
Oh, oh, break it!
Break another little bit of my heart now, darling, yeah,
Oh, oh, have a!
Have another little piece of my heart now, baby,
You know you got it, child, if it makes you feel good.
I need you to come on, come on, come on, come on and take it,
Take it!
Take another little piece of my heart now, baby!
oh, oh, break it!
Break another little bit of my heart, now darling, yeah, c’mon now.
oh, oh, have a
Have another little piece of my heart now, baby.
You know you got it —whoahhhhh!!
Take it!
Take it! Take another little piece of my heart now, baby,
Oh, oh, break it!
Break another little bit of my heart, now darling, yeah, yeah, yeah, yeah,
Oh, oh, have a
Have another little piece of my heart now, baby, hey,
You know you got it, child, if it makes you feel good.
¡¡No lo hagan!!
Van a cerrar Madrid Rock. Estaba viendo las noticias en Telemadrid mientras comía y lo han dicho. Había un reportero allí, en la puerta en la que tantas veces todo el mundo queda y lo estaba diciendo. No puede ser. Es la mejor tienda de toda la ciudad (sin contar las pequeñas). Ya cerraron la cadena MF y ahora cierran esto. ¿Por qué nos obligan a ir a la FNAC? Me niego. Joder, es que era la ruta corta de las compras en la Gran Vía: sales del metro, diez pasos, entras en el Madrid Rock, sales, treinta pasos y a la Casa del Libro. Cuarenta pasos de vuelta y ya estaba en casa. Manda cojones. La FNAC no es tanto como parece. No me compares dos edificios temáticos (Casa del Libro y Madrid Rock) con uno solo. Que sí, que hacen buenos conciertos de vez en cuando (si tienes pelotas de hacer cola durante horas, claro), pero las cosas claras, el Madrid Rock tenía el mejor precio. Lo del "precio mínimo garantizado" era un bulo, todos los discos estaban siempre más baratos en Madrid Rock. Las series medias y las ofertas en discos no tienen comparación con nada en toda la ciudad. Qué le vamos a hacer, estas cosas pasan y seguirán pasando. La semana que viene no escribiré, me voy a Londres. Tengo bastantes ganas, la verdad. Por fin un viaje que no es a la playa. El doctor y yo vamos a coger un avión y a quemar todas las tiendas de discos (bueno, compraremos discos baratillos porque creo que allí todo es muy caro). Por lo demás, sigo en modo casa: leer, escuchar música y jugar a la Play.
Me voy
A la mayoría ya os habrá llegado el mail, así que no me extiendo más. Vuelvo el jueves. Acabo de terminar de hacer la maleta y esas cosas que se hacen antes de un viaje. Ya os contaré a mi vuelta qué tal me ha ido en algún post interesante. Prometo no dármelas de viajante sabido (entre otras cosas, porque no he viajado una mierda) y no pondré topicazos en plan "Londres es frío y húmedo".
Por lo demás, el fin de semana, tranquilito. Cómo jode lo del Madrid. Otra vez a siete puntos. Cómo me jode Eto'o, porque es mejor que Ronaldinho y porque pudo ser del Madrid. En fin. Ya nos vemos. Que os vaya muy bien a todos. Un abrazo
Por lo demás, el fin de semana, tranquilito. Cómo jode lo del Madrid. Otra vez a siete puntos. Cómo me jode Eto'o, porque es mejor que Ronaldinho y porque pudo ser del Madrid. En fin. Ya nos vemos. Que os vaya muy bien a todos. Un abrazo
Ya he vuelto, pero lo primero es lo primero
Ya estoy aquí otra vez y prometí no decir que Londres es "frío y húmedo", pero lo tengo que afirmar: Londres es jodidamente frío y húmedo. Una ciudad triste pero preciosa, como algunos poemas de Bukowski o el Love is Hell de Ryan Adams. Ya os contaré más porque ahora no tengo mucho tiempo para escribir. Lo primero que quería poner era la noticia de la que me enteré ayer: Hunter S. Thompson ha muerto. Este pasado 19 de febrero se ha volado la tapa de los sesos a los 67 años. Para el que no lo sepa, de su novela "Miedo y asco en Las Vegas" he sacado el nombre del blog (Pedrogonzo). El año pasado hice un trabajo para Redacción Periodística II sobre Tom Wolfe y él, así que creo que lo mejor es que cuelgue directamente lo que escribí entonces, aunque sea la leche de largo. Por cierto, este martes volvemos Los cachorros después de "destrozar" la sala Clamores. Ahora, en Galileo Galilei a eso de las diez de la noche. Venid todos los que podáis. Un abrazo.4.- HUNTER S. THOMPSON Y EL PERIODISMO GONZO.
A raíz del Nuevo Periodismo, surge el Periodismo Gonzo, una manera más underground de entender la profesión y la elaboración de los textos. El principal, y yo diría único, representante de este movimiento es Hunter S. Thompson. En este tipo de periodismo, el reportero se convierte en protagonista de su crónica, forma parte de la acción y sufre las consecuencias de la misma. Thompson no elaboró ninguna tesis acerca de su forma de hacer periodismo. Es más, el hallazgo fue algo totalmente fortuito. Enviado por una revista a realizar un reportaje sobre una importante carrera de caballos, él y su fotógrafo estaban dando cuenta de un canuto cuando la ceniza de éste se les cayó sobre el traje de un importante político. Mientras la ropas de aquél comenzaron a quemarse, los dos periodistas decidieron poner tierra de por medio. "Pasada una semana vino el editor, a quien le habíamos prometido el artículo, a recogerlo. Yo no lo tenía escrito: cuando más consultaba mi bloc de notas, mi mente se quedaba más en blanco. Total, que tuve miedo de que nos quedáramos sin cobrar y le di mis apuntes. Cuando salieron publicados, empecé a hacer las maletas para cambiarme de ciudad, pero todo el mundo empezó a llamarme para decirme que aquello era maravilloso". El “gonzo” lo cogió de un amigo suyo que usaba esa palabra para referirse a la gente que estaba muy descontrolada en el tema de drogas. Como podemos ver, las drogas van a ser muy importantes en este personaje y su obra: "Lejos de mí la idea de recomendar al lector drogas, alcohol, violencia y demencia. Pero debo confesar que, sin todo esto, yo no sería nada". Si del Nuevo Periodismo decíamos que encontrábamos sus raíces literarias en el realismo, del Periodismo Gonzo yo las situaría en la novela naturalista por la continua temática de transgresión de la ley y la presencia constante de las drogas, el alcohol y el rocanrol.
Hunter S. Thompson nació en Louisville (Kentucky) en 1939. Preguntado por su infancia en una entrevista publicada por la revista Star en abril de 1979, Thompson responde: "He sido un delincuente juvenil, el típico que calzaba wambas blancas, camiseta de la Universidad de Oxford y tejanos. Me dedicaba a robar pequeñas cosas, sobre todo licor, que era por lo que nos pagaban más". Inquirido con posterioridad sobre sus condenas contesta: "Sé más de las cárceles que la mayoría de los convictos del país. De los 15 a los 18 años mi vida transcurrió repartida entre las rejas y las calles. Fue precisamente en prisión donde me inicié en el consumo de las drogas duras como la heroína".
Finalizada su experiencia reclusa, Thompson es corresponsal del New York Herald Tribune en el Caribe. De su estancia en Puerto Rico viene a dar cuenta El diario del ron, en cuyas páginas -autobiográficas como casi todas las a él debidas- se nos presenta bajo el nombre de Kemp, un joven trotamundos que acaba de abandonar el Village de Nueva York para emplearse en una redacción portorriqueña. Serán sus compañeros de esos días misántropos, escépticos, perdedores y ambiciosos que lo disimulan bajo un falso interés por la redención de los pobres. Ni que decir tiene que estos últimos serán los que inspiran a Kemp el mayor de sus desprecios. Sin que ello signifique, claro está, que muestra la más mínima solidaridad con los descreídos. Los verdaderos intereses de nuestro corresponsal están en el ron que bebe sin cesar y en las orgías a las que se entregó casi a diario durante su juventud.
Tras una nueva experiencia como corresponsal para National Observer que le mantiene en Sudamérica hasta 1963, Thompson regresa a Nueva York y comienza colaborar en publicaciones como Esquire, el magazine del New York Times, Nation, Reporter y Harper’s.
El “doctor Gonzo”, como gusta que le llamen, siguió una máxima a la que muchos personajes de su generación se aplicaron: “Vive deprisa, muere joven y procura que tu cadáver tenga buen aspecto”. En 1979 salió publicado un libro en el que se recogían sus artículos más importantes, La gran caza del tiburón. Los reportajes aquí publicados tienen una extensión variable. Algunos de los artículos que empezó a escribir para revistas acabaron siendo novelas. Tal es el caso de Los ángeles del infierno: una extraña y terrible saga, de la que me ocuparé más adelante por su importancia. Thompson publicó la mayor parte de sus artículos en publicaciones como Rolling Stone, Scanlan’s Monthly, Nacional Observer, Playboy o Pagean. La mayor parte de los artículos que escribía versaban sobre temas poco interesantes. Por ejemplo, el que da título al libro recopilatorio de los más importantes, La gran caza del tiburón, era un artículo que le encargaron hacer para la revista Playboy. El cometido era cubrir un torneo de pesca en alta mar en Cozumel, México, algo que no interesaría a mucha gente, y menos al lector medio de la revista Playboy. Es tal la personificación y la novelización, sin salirse de la realidad, que hace Thompson que parece que estamos leyendo la aventura de dos drogadictos que intentan volver a Estados Unidos después de dejar sin pagar el alquiler de dos cochazos que están destrozados y la kilométrica factura de un hotel de lujo.
4.1.- Los Ángeles del infierno: una extraña y terrible saga.
Puede que este sea el título de la novela gonzo por excelencia. En ella, Hunter S. Thompson cuenta sus experiencias tras 18 meses de convivencia con los Ángeles del Infierno, la banda de motoristas y criminales más famosa del mundo. Todo hay que decirlo: Thompson se movía como pez en el agua en cualquier ambiente en el que hubiera pastillas de colores y polvo blanco. Esta banda lleva cerca de sesenta años montando sus Harley-Davidson por toda la geografía estadounidense y sembrando el miedo allí por donde pasan. Muchas son las leyendas que acompañan a esta comitiva de sospechosos habituales: drogas, peleas, asesinatos, violaciones… Junto a la John Birch Society (organización anticomunista) y el Ku-Kux Klan, eran el grupo social que más rumorología tenía entre el resto de la población. A pesar de todo ello, todavía hoy se mantienen en pie y en la carretera. En la novela documental, hacen acto de presencia un grupo de poetas del movimiento beat entre los que se encontraba Allen Ginsberg. Su propósito era convencer a los motoristas de que no emprendieran acciones violentas en la fiesta nacional del cuatro de julio. Ginsberg, en un discurso a este colectivo, consiguió convencerles e, incluso, enviaron una carta al presidente de los Estados Unidos en la que se afirmaban en su postura de no-violencia ese día.
Thompson decide adentrarse en este grupo de personajes para escribir un artículo sobre ellos. Al principio, no le aceptan mucho. Al final tampoco, aunque algunos ya se habían acostumbrado a él, otros muchos tenían resentimientos hacia el periodista (pensaban que era un policía o que los iba a tildar de depravados mentales y delatarlos ante la justicia en su artículo). Poco a poco, Thompson se vio absorbido por la historia en la que estaba metiéndose, empezó a acumular material publicable y siguió escribiendo hasta completar esta novela. Eso es Periodismo Gonzo, envolverse en la historia, participar en ella (o ser su protagonista) y sufrir las consecuencias del destino, que en este caso fueron desastrosas: Thompson tuvo que acabar precipitadamente su trabajo por una paliza. Sin venir a cuento, una noche como otra cualquiera en la que estaba bebiendo con los Ángeles, un grupo de cuatro de ellos le empezaron a dar una paliza de muerte. Un quinto se abrió paso entre los que le estaban pegando y lo sacó herido. Lo ayudó a levantarse y Thompson se metió rápidamente en su coche en dirección al hospital más cercano mientras escupía al parabrisas dientes bañados en sangre y gritaba: “¡El horror! ¡El horror! … ¡Exterminad a todas las bestias!”.
4.2.- El Periodismo Gonzo y las drogas, el sexo y el rocanrol: Miedo y Asco en Las Vegas.
Otra novela importantísima, esta vez más por su contenido que como obra literaria, de la Literatura Norteamericana es Miedo y asco en Las Vegas. Si En el camino fue un libro sagrado para toda una generación, lo mismo ocurrió con este otro relato en el que el propio Thompson, bajo el pseudónimo de Raoul Duke (empleado también en otros artículos) va a cubrir, junto a su desquiciado y pasado de drogas abogado, una carrera de motos a Las Vegas, la Mint 400. La historia desarrolla los despropósitos de estos dos personajes con ácido lisérgico en vez de sangre en las venas. El libro es una maratón de drogas, alcohol, coches de lujo alquilados que son destrozados, facturas de hoteles sin pagar y persecuciones paranoicas por a lomos del LSD. Thompson se detiene en describir el ambiente con total detalle. En realidad, la novela pretende dar cuenta del fin del sueño americano que todos los jóvenes persiguieron en los años cincuenta y sesenta. El autor describe con total impunidad las escenas de droga y sus roces con la ley y la justicia.
Esta relación tan estrecha entre las drogas y el ser humano me recuerda a una novela de mediados del siglo XVIII de Thomas de Quincey, Confesiones de un inglés comedor de opio. En esta novela, el protagonista, que es el propio de Quincey, se introduce en la adicción al opio (láudano) y cuenta sus propias alucinaciones y experiencias como un mendigo enfermo. En Miedo y asco en Las Vegas, el propio escritor hace un listado detallado del maletero del coche en el que viajaba y que parecía un laboratorio móvil de la división de estupefacientes de la policía. El libro es una gran alucinación en la que los personajes pasan el día entre raya y raya, o pastilla y pastilla, regándolo todo con alcohol e hinchándose a pomelos para bajar los subidotes y evitar una posible sobredosis.
Pese a todo ello, el autor considera que la obra es un experimento fallido de Periodismo Gonzo. En su opinión, el Periodismo Gonzo tiene que reflejar la realidad como una cámara fotográfica. Su idea era comprar un cuaderno gordo y reflejar todo tal y como pasase en la realidad, luego mandarlo a que lo publicasen y esperar. “El periodista debe participar en los hechos, mientras los describe, o grabar al menos, o, como mínimo, tomar notas. O las tres cosas”. Sin embargo, pronto se lo empezó a tomar como una novela y, pese a la vivacidad que transmite la novela y la palpable implicación del autor en los hechos, él nunca lo consideró como Periodismo Gonzo. La novela fue llevada al cine a mediados de los noventa por Terry Gilliam (de los Monty Python) y contaba en el reparto con Johny Depp, como Hunter S. Thompson, y Benicio del Toro, como el abogado.
En esta novela está muy presente los años sesenta y todo lo que se movía en torno al ambiente enloquecido en que se vivieron esa década. Lo primero que destaca en el libro es la presencia constante de la música. El libro está dedicado a “Bob Dylan, por Mr. Tambourine Man”. Es constante la presencia de Bob Dylan en la obra de Thompson y en todos los años sesenta. De hecho, fue un personaje adorado por la generación Beat. Cuenta Howard Sounes en una biografía sobre Dylan que tal era la influencia del cantante sobre estos escritores que, en la última reunión de todos los poetas beatniks, invitaron al cantante de Minnesotta. Al llegar a un bar del Greenwich, todos cambiaron su combinado alcohólico cuando Dylan llegó y pidió un té verde en la barra. En el año 75, Allen Ginsberg acompañó al músico por Estados Unidos en su gira más alucinógena.
Thompson tuvo muchos momentos de crítica hacia toda la sociedad de su época. Fue manifiestamente opuesto a la guerra de Vietnam y estuvo en contra del presidente Nixon. El caso Watergate fue el detonante de la caída de uno de los peores presidentes que ha tenido nunca Estados Unidos.
